
La presencia de policías en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) aumentó durante las últimas horas mientras continúan las movilizaciones de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Aunque el ambiente se mantiene tranquilo y no se han registrado enfrentamientos, la incertidumbre entre pasajeros, trabajadores y autoridades crece ante la posibilidad de que las mesas de diálogo entre el magisterio y el Gobierno federal no alcancen acuerdos.
Por ahora, las operaciones aéreas continúan con normalidad, pero los accesos al aeropuerto se han convertido en un punto de tensión para miles de viajeros. La llegada de más elementos de seguridad refleja la preocupación por posibles afectaciones en los próximos días si las negociaciones fracasan.
Quienes arribaron este día al aeropuerto se encontraron con filtros de seguridad más estrictos, largas filas y una importante concentración de personas en las entradas principales de las terminales. En varios accesos únicamente se permite el ingreso a quienes muestran pases de abordar o documentación que compruebe que realizarán un viaje.
La medida busca mantener el orden y garantizar la movilidad dentro de las instalaciones, pero también ha generado retrasos y confusión entre usuarios que llegan por primera vez a la capital del país.

El panorama es particularmente complicado en las zonas donde convergen taxis, aplicaciones de transporte, autobuses y usuarios del Metro, pues tanto a gente que quiere llegar a sus destinos se les complica debido al cierre de varias estaciones y líneas que llegan a Pantitlán. Ahí, cientos de personas intentan avanzar entre maletas, revisiones de seguridad y congestionamientos provocados por las manifestaciones.
La situación resulta aún más llamativa para los visitantes extranjeros. Durante un recorrido por las inmediaciones del aeropuerto fue posible observar a turistas preguntando qué ocurría y por qué había tantos policías desplegados alrededor de las terminales.
Muchos de ellos desconocen el origen de las protestas y únicamente saben que existe una manifestación que está complicando el acceso al aeropuerto.
Algunos viajeros estadounidenses preguntaban cómo llegar a sus hoteles o qué ruta tomar para evitar retrasos. Más que interesarse en las demandas de los maestros, su principal preocupación era abandonar el aeropuerto lo más rápido posible para iniciar sus actividades en la ciudad.
“Solo queremos llegar al hotel”, comentó un turista extranjero mientras revisaba su teléfono en busca de alternativas de transporte.
Sin embargo, detrás de esa aparente calma existe una inquietud que comienza a extenderse entre diversos sectores: ¿qué podría ocurrir si las negociaciones entre la CNTE y las autoridades federales no logran avances?

Aunque hasta ahora las protestas han sido pacíficas, la experiencia de movilizaciones anteriores ha demostrado que los bloqueos a vialidades estratégicas pueden intensificarse cuando no se alcanzan acuerdos. El aeropuerto es uno de los puntos con mayor impacto mediático y operativo, por lo que cualquier acción en sus accesos afecta de manera inmediata a miles de pasajeros.
De mantenerse el conflicto, quienes lleguen a la Ciudad de México durante los próximos días podrían enfrentar tiempos de traslado más largos, cierres intermitentes de vialidades cercanas y una mayor presencia de cuerpos de seguridad
La incertidumbre también es compartida por trabajadores del sector aéreo. Durante la jornada, integrantes de tripulaciones y personal relacionado con la aviación comentaban la posibilidad de que las movilizaciones continúen escalando si no se encuentra una solución al conflicto.
Dos pilotos que caminaban en el aeropuerto coincidieron en que existe preocupación por las declaraciones de algunos sectores del movimiento magisterial respecto a realizar acciones que llamen la atención internacional en un momento en que México se prepara para recibir visitantes de todo el mundo con motivo de la Copa Mundial de Futbol de 2026.
Mientras tanto, el aeropuerto continúa funcionando en medio de una escena poco habitual, policías vigilando accesos, turistas confundidos, pasajeros apresurados y maestros manifestándose a la distancia.
Por ahora, la calma prevalece. Sin embargo, el resultado de las mesas de diálogo será determinante para saber si la situación se mantiene bajo control o si las próximas jornadas traerán nuevas complicaciones para quienes tienen planeado llegar o salir de la Ciudad de México.