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¿Y si se consultara la Constitución?

Constitución mexicana de 1917

A ti y a mi nos importa la Constitución. En ella encontramos nuestros derechos, las facultades de las autoridades, sus límites, la manera en que las elegimos o designamos, entre otros asuntos de máxima importancia.

La Constitución no es un texto solo para abogados. Es de todas y todos.

Sabemos que se hizo en 1917. Que tiene más de 700 reformas. Y que cada que se quiere modificar debe pasar por la aprobación del Senado, la Cámara de Diputados y las legislaturas locales.

¿No existe otra forma de cambiar la Constitución en la que la ciudadanía podamos participar de forma directa?

Es cierto que las y los legisladores son producto de elecciones, y que son representantes populares, por tanto, de alguna manera indirecta participamos en la reforma constitucional, pero me pregunto si eso es suficiente.

Claro que existe una manera en que la ciudadanía podemos participar en la reforma constitucional. De hecho, dos mecanismos: la iniciativa popular y el referéndum.

La iniciativa popular se encuentra ya en nuestro Derecho, y nos permite que un conjunto de personas promueva una reforma constitucional (también se puede realizar para el caso de leyes) para que se someta a su estudio legislativo.

En mi opinión esto podría fortalecerse con el referéndum constitucional. Y más aún si se fija como obligatorio.

El referéndum es un mecanismo de la democracia participativa en el que se le pregunta a la ciudadanía si está de acuerdo o no con una nueva Constitución o ley, o la reforma de alguna existente. Así, la definición del Derecho deja de estar en manos de las y los legisladores, ya que pasa a quienes votan.

Esta figura existe en México en la forma de consulta popular. Pero no se ha fijado para la reforma constitucional. Si la constitución es tan importante, porque contiene nuestros derechos y regula a nuestro gobierno, ¿no debería ser un asunto que todas y todos decidiéramos?.

Un referéndum constitucional obligatorio provocaría que, cada vez que se pretenda seriamente reformar a la Constitución, el tema se socialice, se discuta públicamente, la ciudadanía podamos conocer las opiniones de quienes apoyan el cambio y de quienes lo desautorizan; sin duda sería un gran ejercicio de diálogo público así como de formación cívica.

La decisión final, y la responsabilidad política desde luego, no quedaría en manos de uno o varios partidos, sino de las personas que decidieran participar, lo que le daría una gran legitimidad democrática, así como un mayor conocimiento por todo el debate previo.

Podrías pensar que realizar estas consultas sea caro, y sin duda los ejercicios democráticos tienen un costo, pero se podría aprovechar la realización de otros ejercicios como las elecciones representativas, para la ejecución de los referendos constitucionales.

Otra posibilidad sería considerar como obligatorio el referéndum solo en casos que impacten derechos humanos, o que impliquen un cambio en las decisiones fundamentales como la existencia de la república, la forma de Estado federal, el laicismo, o la paridad en los cargos públicos.

¿Te gustaría que te preguntaran si estás de acuerdo o no con una reforma constitucional?

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