
A pesar de tener una orden de aprehensión con fines de extradición por parte de Estados Unidos por presuntos vínculos con el cartel de Sinaloa, el senador de Morena, Enrique Inzunza, aseguró que permanecerá en su cargo hasta 2030 cuando termina su encargo como legislador.
“Siempre recto, nunca enderezado”, sostuvo ante las imputaciones por vínculos con el narcotráfico que le hacen desde Estados Unidos.
Sin hacer una referencia directa a las acusaciones que se le hacen, Inzunza difundió un mensaje en redes sociales en el que reivindicó su trayectoria personal y profesional en medio de los señalamientos que lo vinculan con presuntos delitos de narcotráfico, tráfico de armas y nexos con “Los Chapitos”.
Desde abril pasado que se difundió la noticia de los señalamientos en su contra, Inzunza desapareció de la vida pública y solo ha mantenido presencia a través de sus redes.
De hecho el coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier aseguró que ya no se llamará a la Permanente en lo que resta del periodo aunque es integrante de esa instancia legislativa.
Sin embargo, Inzunza si tiene acceso a su sueldo, dieta y demás prestaciones como senador pese a tener sus cuentas congeladas por la Unidad de Inteligencia Financiera ( UIF).
En sus redes, el legislador recalcó que fue electo por cerca de 700 mil ciudadanos para representar a Sinaloa en el Senado durante el periodo 2024-2030 y sostuvo que cumplirá esa responsabilidad hasta el final de su mandato.
“Esa es la responsabilidad que me otorgaron las y los sinaloenses, y la honraré, como hasta hoy, con puntualidad, compromiso y decoro, hasta su término en 2030”, aseveró
En su publicación, Inzunza defendió la “veracidad” de su vida pública y afirmó que su trayectoria ha estado marcada por el trabajo honrado desde su infancia en los altos de Sinaloa, donde aseguró haber trabajado en actividades agrícolas y ganaderas junto a su familia para contribuir al sustento del hogar.
También recordó que al llegar a Culiacán para estudiar Derecho desempeñó diversos empleos, entre ellos estibador en una papelería y ayudante de taquería, antes de incorporarse al Poder Judicial del Estado de Sinaloa en 1996, institución en la que desarrolló una carrera de más de 25 años y llegó a ocupar la presidencia del Tribunal.
El senador sostuvo que su causa ha sido servir a las instituciones y respaldar el proyecto de transformación iniciado en 2018, por lo que afirmó que continuará ejerciendo su labor legislativa “con ciencia y a conciencia”.