
La ubicación del Valle de México, en una zona de lluvias constantes y sin salida a grandes cuerpos de agua, ha puesto a prueba, en múltiples ocasiones, las medidas adoptadas por el Estado para llevar a cabo la expulsión del agua acumulada de origen pluvial o residual ya que cada año cuando se acerca el temporal inician las inundaciones en diversas partes de la Ciudad de México y el Estado de México.
Para abordar esta problemática se creó el Protocolo de Operación Conjunta, a cargo de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), a través del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM) y dependencias de orden local como la Secretaría de Gestión Integral del Agua (SEGIAGUA) y la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM); el objetivo es lograr el desalojo de las aguas pluviales y residuales de manera coordinada en el menor tiempo posible y con la mayor seguridad mediante la activación de infraestructura especializada.
Citlalli Elizabeth Peraza Camacho, directora general del OCAVM, dirigió un recorrido por la planta de bombeo El Caracol y explicó a Crónica cómo funciona esta magna obra de la ingeniería hidráulica que permite conducir hasta 150 metros cúbicos de agua por segundo el Túnel Emisor Oriente, a lo largo de 60 kilómetros hasta Tula, Hidalgo, esto gracias a dos cárcamos de bombeo con 30 metros de profundidad en los que 20 bombas (diseñadas especialmente por Caterpillar para cubrir las necesidades del Valle de México) logran extraer hasta 2 mil litros por segundo.
El Protocolo de Operación Conjunta se activa apenas el Sistema Meteorológico Nacional advierte sobre la presencia de lluvias en la zona, es entonces cuando el personal de plantas como El Caracol (quienes están listos todos los días del año las 24 horas) inician maniobras para tener listas las bombas para su activación.
Cuando se presentan lluvias fuertes, de entre 20 o 25 milímetros de acumulación, se pone en marcha el protocolo de bombeo de agua. A propósito, en lo que va del 2026 se han realizado 10 activaciones de este sistema, mientras que en 2025 se realizaron 29 activaciones.
Si El Caracol cuenta con tal poder de bombeo, al que se adicionan 21 presas, 5 vasos reguladores y 4 plantas de bombeo para trabajar conjuntamente en el Protocolo.
La pregunta obligada es entonces: ¿Por qué continúan las inundaciones?

El personal del OCAVM, señala que la principal problemática a la que se enfrentan no es la sola acumulación de agua, ya que de ser así podrían no formarse inundaciones, no obstante, el cúmulo de basura y residuos resulta ser el fenómeno que no permite que estas estructuras realicen su trabajo de forma ininterrumpida.
En este tónica es preciso señalar que, tan solo en lo que va de este año, se han recolectado 3 mil 700 toneladas de basura en El Caracol. Años previos, 2025 y 2024, dejaron acumulaciones de basura hasta por 99 mil y 56 mil toneladas, respectivamente.
De acuerdo con Citlalli Elizabeth Peraza estos desechos, tirados en las calles y sin el tratamiento adecuado, constantemente dañan los equipos de bombeo en detrimento de su capacidad para operar con holgura en los períodos, temporadas y situaciones para las cuales fueron concebidos.
Huelga decir que la principal causa de inundaciones y encharcamientos en las calles, no obedece a la falta de ductos o emplazamientos hacia los cuales redirigir el agua, sino que atiende a que las coladeras y otras berreras que representan el primer filtro para el desfogue hacia depósitos adecuados se hallan, en su mayoría, obstruidas. Tales taponamientos dificultan sobremanera la salida del agua y con ello atizan las probabilidades de que aumente el nivel de lluvia acumulada en las calles del Valle de México.

La ubicación del Valle de México, en una zona de lluvias constantes y sin salida a grandes cuerpos de agua, ha puesto a prueba, en múltiples ocasiones, las medidas adoptadas por el Estado para llevar a cabo la expulsión del agua acumulada de origen pluvial o residual ya que cada año cuando se acerca el temporal inician las inundaciones en diversas partes de la Ciudad de México y el Estado de México.
Para abordar esta problemática se creó el Protocolo de Operación Conjunta, a cargo de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), a través del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM) y dependencias de orden local como la Secretaría de Gestión Integral del Agua (SEGIAGUA) y la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM); el objetivo es lograr el desalojo de las aguas pluviales y residuales de manera coordinada en el menor tiempo posible y con la mayor seguridad mediante la activación de infraestructura especializada.
Citlalli Elizabeth Peraza Camacho, directora general del OCAVM, dirigió un recorrido por la planta de bombeo El Caracol y explicó a Crónica cómo funciona esta magna obra de la ingeniería hidráulica que permite conducir hasta 150 metros cúbicos de agua por el Túnel Emisor Oriente, a lo largo de 60 kilómetros hasta Tula, Hidalgo, esto gracias a dos cárcamos de bombeo con 30 metros de profundidad en los que 20 bombas (diseñadas especialmente por Caterpillar para cubrir las necesidades del Valle de México) logran extraer hasta 2 mil litros por segundo.
El Protocolo de Operación Conjunta se activa apenas el Sistema Meteorológico Nacional advierte sobre la presencia de lluvias en la zona, es entonces cuando el personal de plantas como El Caracol (quienes están listos todos los días del año las 24 horas) inician maniobras para tener listas las bombas para su activación.
Cuando se presentan lluvias fuertes, de entre 20 o 25 milímetros de acumulación, se pone en marcha el protocolo de bombeo de agua. A propósito, en lo que va del 2026 se han realizado 10 activaciones de este sistema, mientras que en 2025 se realizaron 29 activaciones.
Si El Caracol cuenta con tal poder de bombeo, al que se adicionan desplegados de infraestructura tales como 21 presas, 5 vasos reguladores y 4 plantas de bombeo para trabajar conjuntamente en el Protocolo, ¿por qué continúan las inundaciones?

El personal del OCAVM, señala que la principal problemática a la que se enfrentan no es la sola acumulación de agua, ya que de ser así podrían no formarse inundaciones, no obstante, el cúmulo de basura y residuos resulta ser el fenómeno que no permite que estas estructuras realicen su trabajo de forma ininterrumpida.
En este tónica es preciso señalar que, tan solo en lo que va de este año, se han recolectado 3 mil 700 toneladas de basura en El Caracol. Años previos, 2025 y 2024, dejaron acumulaciones de basura hasta por 99 mil y 56 mil toneladas, respectivamente.
De acuerdo con Citlalli Elizabeth Peraza estos desechos, tirados en las calles y sin el tratamiento adecuado, constantemente dañan los equipos de bombeo en detrimento de su capacidad para operar con holgura en los períodos, temporadas y situaciones para las cuales fueron concebidos.
Huelga decir que la principal causa de inundaciones y encharcamientos en las calles, no obedece a la falta de ductos o emplazamientos hacia los cuales redirigir el agua, sino que atiende a que las coladeras y otras berreras que representan el primer filtro para el desfogue hacia depósitos adecuados se hallan, en su mayoría, obstruidas. Tales taponamientos dificultan sobremanera la salida del agua y con ello atizan las probabilidades de que aumente el nivel de lluvia acumulada en las calles del Valle de México.J