
La directora general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Emilia Esther Calleja Alor, dio a conocer que, a lo largo del país, se van a desarrollar diversos proyectos de energía limpia con el fin de aprovechar los recursos naturales y que la energía se convierta en algo accesible para toda la población. Asimismo, la meta también es que hacia el 2030 convertirla en un elemento confiable y renovable.
La ubicación de estos proyectos corresponde con los recursos naturales disponibles en cada una de las regiones, así como las necesidades en cada una de las zonas. En el caso del sur y del sureste del país, por ejemplo, la disponibilidad de agua favorece a las centrales hidroeléctricas, mientras que en el norte, noroeste y noreste la alta actividad solar permite que tengan lugar iniciativas fotovoltaicos a gran escala.
“Cada proyecto lo estamos ubicando donde puede aprovecharse mejor los recursos y atender las necesidades de cada una de las regiones en cuanto a requerimientos eléctricos”, añadió Calleja Alor.
Como parte de la planeación, de igual manera se está contemplado la forma en la que, en los próximos años, va a crecer el consumo tanto en las zonas industriales, como en las escuelas, los hospitales, los puertos y los diferentes destinos turísticos.
Uno de los esquemas que forman parte de dicho plan es el Proyecto Oasis que se encuentra en el Sistema Eléctrico Mulegé, en Baja California. El problema de la estructura es que no está conectado al sistema eléctrico nacional, por lo que, la energía que se consume es producida en la misma zona. Para las familias, el comercio, las industrias y los servicios de allá esto representa un gran desafío ya que una gran cantidad de la energía es generada con combustibles fósiles. En este sentido se está trabajando para dar una solución con la que sea posible que se aprovechen los recursos naturales del lugar y que el sumisito pase a ser limpio y autosuficiente.
El proyecto va a combinar energía solar, almacenamiento con baterías e hidrógeno verde. Esto se manejara a través de una central fotovoltaica que generará 72 megawatts y un sistema de baterías de 20 megawatts en la que se podrá almacenar una parte de energía para poder utilizarla cuando la demanda aumente, o igual cuando disminuya la generación solar. Un tercer componente será un sistema de producción de hidrógeno verde.
De esta manera, la electricidad generada por el sol en los paneles alimentará a los equipos llamados electrolizadores que separan el hidrógeno contenido en el agua. A continuación, el hidrogeno será almacenando en las celdas de combustible en donde se va a producir la electricidad para poder inyectarla a la red eléctrica.
La energía generada por el proyecto Oasis va a equivaler a la iluminación de 40, 000 hogares y también se va a producir un total de 120 metros cúbicos de agua que beneficiaran a la población de la zona. Otro de los objetivos es evitar la emisión de poco más de 94 mil toneladas de Co2 que hoy en día contaminan los alrededores.
El segundo proyecto que se encuentra en marcha es la Central fotovoltaica Rafael Galván Maldonado en Sonora. Se trata de una de las iniciativas más relevantes de la transición energética que impulsa la CFE. La central, al igual que el proyecto Oasis, aprovechará la radiación del Sol con los paneles fotovoltaicos que están siendo instalados para transformar la energía solar en electricidad con el fin de fortalecer el suministro de hogares, comercios e industrias.
El proyecto contempla cuatro etapas, de las cuales dos de estas ya se encuentran en operación y aportan 400 megawatts al sistema. Por su parte, cuando las etapas tres y cuatro estén listas van a incorporar 580 MW adicionales de capacidad fotovoltaica y 174 de almacenamiento. Una vez que todos los pasos estén concluidos, la capacidad total será de mil megawatts, más 246 de almacenamiento, lo que convertirá a la central fotovoltaica en la más grande de América.