Nacional

El problema transformó su vida personal y la manera de entender la realidad que enfrentan miles de familias ante un problema que durante años permaneció invisibilizad

“Sigo de pie”: el antes y después de Arturo Santana tras el caso de su madre Carlota

Carlota (Axel Sánchez)

El 1 de abril de 2025 marcó un antes y un después en la vida de Arturo Santana, el exdiputado jamás imaginó que su familia protagonizaría uno de los casos más mediáticos del país, luego de que su madre, Carlota, y dos de sus hermanos fueran detenidos tras un enfrentamiento relacionado con la recuperación de su vivienda invadida en Chalco, Estado de México.

A más de un año de aquellos hechos, Santana reconoce que la experiencia modificó profundamente su manera de entender la realidad, la seguridad y la justicia en México.

En entrevista con Crónica, afirmó que el episodio no afectó su trayectoria política, pero sí transformó su vida personal y la manera de entender la realidad que enfrentan miles de familias ante un problema que durante años permaneció invisibilizado: el despojo de propiedades.

“Nunca te esperas ver a tu mamá y a tus hermanos en prisión por un asunto de esta naturaleza. Eso te cambia la perspectiva de muchas cosas”.

Detalló que antes de lo ocurrido se conocía la existencia de este delito, pero no la magnitud que había alcanzado; incluso, reveló que tras el caso de su familia, comenzó a recibir testimonios de personas —a las que les brindó ayuda— que enfrentaban situaciones similares y que, en muchos casos, llevaban años sin poder recuperar viviendas, negocios, terrenos, naves industriales.

Para Santana, el caso también exhibió las deficiencias de las leyes actuales, tanto del Estado de México como de la capital, para recuperar inmuebles ocupados ilegalmente.

Señaló, que es necesario una reforma integral que no sólo aumente las penas para quienes cometen despojos, sino que también contemple responsabilidades para funcionarios, notarios y autoridades que faciliten este tipo de operaciones.

Y agregó que el despojo dejó de ser un problema aislado para convertirse en una práctica cada vez más frecuente que afecta a miles de personas.

Actualmente existen más de 24 mil carpetas abiertas en México por el delito de despojo, “tan solo en el Estado de México hay 124 mil carpetas, más las que no se denuncian”, comentó.

A su vez, lamentó que hay muchos casos que no denuncian por temor a represalias, a que se vea dañada su integridad física o su familia.

“Te sitúa en una realidad que no había sido muy visibilizada. Te das cuenta de que hay muchísima gente viviendo esta situación y que muchas veces no encuentra respuesta de las autoridades”, señala.

Santana recordó con claridad el momento en que se enteró de lo ocurrido, él se encontraba realizando sus actividades habituales cuando comenzaron a llegarle noticias sobre el enfrentamiento y posteriormente sobre la detención de sus familiares.

“La verdad me derrumbé, cuando vi el video y me dijeron que ya estaban detenidos, no podía creer lo que estaba sucediendo”, recuerda.

Describió aquellos momentos como una mezcla de incredulidad, miedo e incertidumbre, “era sentimiento de vacío que difícilmente puede explicarse cuando se observa a la distancia”.

“Te derrumbas física y emocionalmente. Quieres que alguien te diga que no es cierto o que todo va a salir bien, pero sabes que las cosas no son tan sencillas”.

Pese a ello, destacó que el impacto emocional no le permitió quedarse inmóvil y aunque hubo rumores de que tomaría distancia de su familia para proteger su carrera política, él jamás lo consideró.

“Yo era lo único que tenían. Había que sacar fuerzas de donde fuera para hacerse cargo de la defensa”.

Luego de los hechos, los primeros días estuvieron marcados por una intensa exposición mediática y recordó que muchos señalaban a su mamá y sus hermanos como responsable de los acontecimientos.

“Al principio era la historia de la abuela asesina y de los hijos asesinos”, comenta.

Y conforme avanzó el proceso comenzaron a aparecer muestras de respaldo que nunca imaginó recibir, principalmente de habitantes de Iztapalapa, donde desarrolló buena parte de su trayectoria política, así como personas del Estado de México, quienes también acudieron a audiencias para manifestar su apoyo a Carlota y a sus hijos.

“Hubo momentos en que te sientes completamente solo porque no puedes creer lo que está pasando. Pero cuando ves a la gente llegar, apoyar y gritar libertad, es algo que te da fuerza para seguir adelante”, recordó.

El impacto del caso trascendió el ámbito emocional, se vio obligado a modificar parte de su rutina y adoptar medidas de seguridad que antes consideraba innecesarias.

Relata que continúa enfrentado amenazas, e incluso episodios en los que personas trataron de ingresar a su domicilio, situaciones que lo obligaron a extremar precauciones y, en algunos momentos, a recurrir a personal de seguridad.

Del caso familiar a la defensa de víctimas de despojo

La experiencia también redefinió parte de su actividad pública; a raíz de lo sucedido, Santana comenzó a involucrarse en la asesoría de personas afectadas por el delito de despojo a través de un grupo de abogados que brinda apoyo gratuito.

Detalló que conocido numerosos casos de familias que, pese a contar con denuncias formales, no han logrado recuperar sus propiedades.

“Hay mucha gente que presenta su denuncia y ahí se queda la carpeta. Nadie los escucha. Tienen que estar presionando constantemente para que las autoridades actúen”.

Pese a que el caso familiar ocupó buena parte de su atención durante los últimos meses, Santana no oculta que la política continúa siendo una de sus principales pasiones.

Con cerca de tres décadas de trayectoria, dos veces diputado local y dos veces diputado federal, asegura que la labor legislativa es algo que le apasiona; por lo que no descartó regresar en algún momento a un cargo de representación popular.

Aunque evita adelantar decisiones o proyectos específicos, “vamos a esperar los momentos adecuados”.

Mientras ese momento llega, mantiene la atención puesta en el proceso judicial de su familia. Su madre permanece bajo prisión domiciliaria, mientras que sus hermanos continúan enfrentando procedimientos legales.

Dio a conocer que la principal preocupación de Carlota no es su situación personal, sino la de sus hijos.

“Ella está tranquila, pero preocupada por los que siguen adentro. Eso es lo que más le duele”.

A más de un año de los hechos que colocaron a su familia en el centro de la conversación nacional, Arturo Santana asegura que ha aprendido a convivir con una realidad que nunca imaginó enfrentar. Una experiencia que lo obligó a replantear prioridades, reforzar precauciones y mirar de otra manera problemas que durante años pasaron desapercibidos para gran parte de la sociedad.

“Lo bueno es que las cosas están relativamente más tranquilas. Pero son experiencias que te acompañan para siempre”.

Tendencias