
La posibilidad de extender de inmediato la vigencia del T-MEC quedó en pausa luego de que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, reconociera que no espera un acuerdo este miércoles, cuando los tres países sostendrán una reunión para definir el futuro del tratado comercial que comparten con Estados Unidos y México.
Durante un encuentro con medios de comunicación en Kuujjuaq, al norte de Quebec, Carney aseguró que no prevé anuncios de gran impacto tras la reunión virtual entre los representantes de las tres naciones.
“No espero ningún drama mañana. No estoy buscando mi bolígrafo”, comentó al ser cuestionado sobre la posibilidad de firmar una prórroga del acuerdo.
El miércoles concluye el periodo establecido en el propio T-MEC para que Canadá, Estados Unidos y México comuniquen si desean ampliar la vigencia del acuerdo comercial por otros 16 años, lo que lo llevaría hasta 2042.
Hasta ahora, tanto México como Canadá ya manifestaron formalmente su intención de mantener el tratado, mientras que el gobierno de Estados Unidos aún no ha definido públicamente su posición.
Carney explicó que, si alguno de los tres países decide no respaldar la extensión, el tratado no dejará de estar vigente.
En ese escenario, el T-MEC continuaría operando hasta 2036, aunque comenzaría un proceso de revisión anual durante los siguientes diez años, acompañado por nuevas negociaciones cuyo calendario de conclusión todavía no está definido.
El primer ministro canadiense señaló que espera un intercambio “constructivo” entre las tres delegaciones, pero dejó claro que Ottawa no anticipa una resolución definitiva en esta primera reunión.
La discusión sobre el futuro del tratado coincide con un nuevo periodo de fricciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos.
Desde febrero, el presidente estadounidense, Donald Trump, impuso aranceles a diversas importaciones provenientes de Canadá. Aunque la mayor parte de los productos continúan protegidos por el T-MEC, siguen vigentes gravámenes para sectores como el acero, el aluminio, la industria automotriz y la madera.
Carney reiteró que su gobierno mantiene la disposición de trabajar junto con México y Estados Unidos para modernizar el tratado, aunque advirtió que no aceptará un acuerdo que no beneficie a su país.
Recordó que la administración de Donald Trump ha cuestionado el T-MEC, pese a que fue negociado durante su primer mandato para sustituir al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Entre las prioridades de Washington figura impedir que productos de terceros países, especialmente de China, ingresen al mercado estadounidense a través de Norteamérica, además de incrementar la fabricación de productos dentro de Estados Unidos.
Para Canadá, en cambio, el principal objetivo continúa siendo conservar el acceso preferencial al mercado estadounidense, destino de la mayor parte de sus exportaciones, además de conseguir un alivio frente a los aranceles que permanecen vigentes.