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El derecho al voto femenino en México se decretó el 17 de octubre de 1953, pero no fue hasta el 3 de julio dos años después que las mujeres mexicanas emitieron su voto por primera vez.

Efemérides 3 de julio: se cumplen 73 años del primer voto femenino en México

El derecho al voto femenino en México se decretó el 17 de octubre de 1953, pero no fue hasta el 3 de julio dos años después que las mujeres mexicanas emitieron su voto por primera vez.
73 años del primer voto femenino en México El derecho al voto femenino en México se decretó el 17 de octubre de 1953, pero no fue hasta el 3 de julio dos años después que las mujeres mexicanas emitieron su voto por primera vez.

Este viernes 3 de julio de 2026 se conmemora el día que las mujeres mexicanas emitieron el voto por primera vez en el país, dos años después de que el derecho se decretara de manera oficial el 17 de octubre de 1953; a su vez, el sexo femenino también fue incluido en la postulación como candidatas a cargos populares en México.

La hazaña histórica fue el resultado de décadas de lucha y movilización, en las que miles de mujeres exigieron ser reconocidas como ciudadanas plenas. Este camino de exigencia por derechos equitativos para ambos sexos, tuvo figuras representativas importantes como Hermila Galindo y el Frente Único Pro Derechos de la Mujer, quienes fueron parte del movimiento que tomó desde finales del siglo XIX hasta inicios del siglo XX.

La historia del voto femenino a nivel federal en México

María Marván Laborde, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha realizado estudios sobre el extenso recorrido que las mujeres mexicanas tuvieron que caminar, e incluso abrirse paso a la fuerza, para obtener los mismos derechos que los hombres en el país.

La especialista explicó que, en aquella época, algunos miembros de partidos políticos —como los del Partido Acción Nacional (PAN)—, argumentaban que no era útil reconocer el derecho al voto de las mujeres porque “si sus esposos o sus padres votaban, entonces se asumía que todas las familias optaban por un mismo partido”, negando así la independencia ciudadana de la mujer.

Esta situación era prácticamente universal en diversas partes del mundo, lo que suscitó el movimiento sufragista desde 1840 que traspasó todas las fronteras a lo largo de más de un siglo de duración, llegando al país en tiempos de la Revolución Mexicana cuando el Congreso Feminista realizado en la ciudad de Mérida, Yucatán, exigió que se les permitiera a las mujeres conformar las instituciones públicas en vísperas de la instalación del Constituyente de 1917.

Durante esta época, la idea del sufragio femenino no sólo germinó en tierras mexicanas, sino que tomó un impulso que no se detuvo en las siguientes décadas.

“Se preguntaban cómo a pesar de sus contribuciones continuaban sin tener derechos iguales a los de sus compañeros hombres”, precisó la investigadora Amneris Chaparro Martínez, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) en la UNAM.

No obstante, fue hasta 1934 que se presentó la iniciativa de reforma constitucional que pretendía otorgarle a la mujer el derecho a votar y ser votada, sin embargo, el proceso legislativo correspondiente no culminó y la reforma no logró concretarse, teniendo que esperar casi dos décadas más para verse decretada oficialmente como un derecho.

Fue hasta el 17 de octubre de 1953 que el derecho de las mujeres para que pudieran votar y ser votadas en puestos de elección popular fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), lo que permitió que las ciudadanas mexicanas ejercitaran su derecho por primera vez en las elecciones federales del 3 de julio de 1955.

Impacto del voto femenino en México en 1955 hasta la actualidad

Tras reconocerse el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, surgió una resistencia ideológica regida por los estereotipos de género que impidió el acceso pleno del sexo femenino a los espacios de toma de decisiones, enfrentando todavía una intensa carga de rechazo que se había alimentado tras años de configuración masculina en el poder.

Sin embargo, la historia siguió avanzando y lo hizo también el movimiento feminista en México, expandiéndose en la política del país a través de las siguientes décadas como un tren que no apaciguó su ritmo desde los tiempos revolucionarios.

Por ejemplo, ante la organización de diversas mujeres, se fueron abriendo algunos espacios de manera gradual para su participación política, entre las que destacan la igualdad ante la ley en 1974; la de 1996 en que en la legislación electoral se recomendó a los partidos políticos que las candidaturas a diputaciones no excedieran en un 70% de un mismo género; una fórmula que pasó a 60%-40% en el año 2008.

El camino hacia la igualdad sustantiva en México alcanzó un nuevo nivel en 2024, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum asumió el cargo máximo del país y se convirtió en la primera mandataria mujer de la República Mexicana, marcando un hito histórico y fortaleciendo la participación política de las mujeres mexicanas.

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