
México podría enfrentar un cambio importante en su comportamiento climático durante la segunda mitad de 2026. Los pronósticos más recientes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), dependiente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), indican que el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) tiene una probabilidad del 81% de evolucionar a una fase muy fuerte durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2026.
¿Cuándo comenzará a sentirse El Niño en México?
De acuerdo con un estudio realizado por Centro de Predicción Climática de la NOAA este fenómeno climático será gradual. Durante el verano de 2026 las condiciones aún pueden evolucionar (como está sucediendo actualmente con las lluvias), pero la mayor influencia se espera entre octubre y diciembre, cuando aumenta la probabilidad de que El Niño alcance su máxima intensidad. Esa proyección también contempla que sus efectos puedan extenderse durante el invierno 2026-2027.
En otras palabras, esto significa que el fenómeno no cambiará el clima de un día para otro, por ello, sus impactos suelen reflejarse durante varios meses.
¿Qué estados podrían registrar los mayores cambios?
La Conagua explica que no existe una lista definitiva de estados afectados, ya que la respuesta del clima depende de la interacción con otros sistemas meteorológicos.
No obstante, de acuerdo con el informe de la CONAGUA, así serán las afectaciones que el Super Niño dejará a su paso:
- Noroeste de México, donde pueden incrementarse las precipitaciones durante la temporada invernal.
- Occidente y Pacífico mexicano, con posibles variaciones en la actividad ciclónica.
- Centro del país, donde pueden presentarse anomalías tanto en temperatura como en lluvia.
- Golfo de México y sureste, regiones cuyo comportamiento depende también de frentes fríos, ondas tropicales y ciclones.
Los efectos no serán iguales en todos los estados ni en todos los municipios, por lo que el SMN actualiza periódicamente sus pronósticos regionales.
¿Qué cambios puede provocar un evento muy fuerte de El Niño?
Históricamente, los cambios climáticos que ha dejado el paso de El Niño son los siguientes:
- Temperaturas por encima del promedio en diversas regiones.
- Cambios en la distribución de las lluvias, con zonas más húmedas y otras más secas.
- Menor actividad de ciclones tropicales en el Atlántico.
- Mayor actividad ciclónica en el Pacífico oriental.
- Impactos en la agricultura, los recursos hídricos y algunos ecosistemas.
No obstante, los especialistas subrayan que estos son escenarios probabilísticos y no una certeza para cada entidad del país.