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Realiza su primer zarpe después del incidente en Nueva York

El Caballero de los Mares emprende un nuevo viaje; más que una escuela flotante, un representante

Zarpa el Buque Escuela Cuauhtémoc, emprende un viaje de tres meses en los que visitará cinco puertos de Estados Unidos y Canadá (Jennifer Garlem)

Hay barcos que transportan personas, mercancías o suministros, pero el Buque Escuela Cuauhtémoc, conocido como el Caballero de los Mares, lleva algo distinto: generaciones de marinos en formación, sueños y la responsabilidad de representar a México en cada puerto al que arriba.

Subir por primera vez a su cubierta es descubrir que no se trata únicamente de un velero de más de 90 metros de eslora o de sus imponentes mástiles que parecen tocar el cielo. Cada cabo, cada vela y cada rincón cuentan parte de una historia que comenzó hace más de cuarenta años, en 1982.

Este 15 de julio emprendió un nuevo viaje, en la ceremonia de zarpe, el sonido de los silbatos marcó el inicio de una nueva travesía, eran las 12 del día y el sol caía con fuerza sobre el muelle, pero el intenso calor pasó a segundo plano. Todas las miradas estaban puestas en el Buque Escuela Cuauhtémoc.

La ceremonia fue encabezada por el titular de la Secretaría de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, y por la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, quienes celebraron la nueva travesía.

El Himno Nacional Mexicano se entonó con solemnidad y orgullo en el Buque Escuela Cuauhtémoc; en tierra, decenas de familias levantaban la mano para despedirse de sus seres queridos con gritos y porras. Sobre la cubierta, los tripulantes respondían al saludo con la misma emoción, era un intercambio de sonrisas y miradas, con la promesa de volver.

Zarpa el Buque Escuela Cuauhtémoc, emprende un viaje de tres meses en los que visitará cinco puertos de Estados Unidos y Canadá (Jennifer Garlem)

Primer viaje después del accidente en NY

El zarpe de este año tiene un significado especial, es el primero que realiza el Cuauhtémoc tras el incidente ocurrido en mayo pasado durante una maniobra en Nueva York. Lejos de definir su historia, ese episodio convierte esta partida en un símbolo de continuidad, pues vuelve a cumplir la misión para la que fue construido: formar marinos y representar a México más allá de sus costas.

La primer maestre Silvia Patricia Cervantes Santana conoce esa misión como pocos. Lleva casi 20 años en la Secretaría de Marina y 13 de ellos ha formando parte de la tripulación del Cuauhtémoc.

Maestre Silvia Patricia Cervantes Santana (Jennifer Garlem)

“Parece que fue ayer que me embarqué. Cada día a bordo del Buque Escuela Cuauhtémoc siempre es una maravilla. Estoy muy contenta de poder servir a mi país desde este punto”, cuenta mientras supervisa los preparativos del viaje.

Para ella, pertenecer a la tripulación representa una gran responsabilidad y, sobre todo, un honor; pero también la oportunidad de vivir una experiencia que difícilmente puede describirse con palabras.

Aseguró que navegar va mucho más allá de una labor profesional y reveló que el momento que más disfruta es cuando el buque avanza impulsado por el viento.

“Lo que más me gusta es la vela. El sonido de la vela es algo que te alimenta el alma. Salir al mar y escuchar únicamente la vela te lleva a sentir una completa tranquilidad que no se puede explicar”, afirmó a este diario.

El crucero de instrucción de la generación 2021 - 2025 tendrá una duración de tres meses, durante ese tiempo, el Cuauhtémoc recorrerá cinco puertos de Estados Unidos y Canadá con una tripulación integrada por 281 elementos, para regresar a México el próximo 15 de octubre.

Zarpa el Buque Escuela Cuauhtémoc, emprende un viaje de tres meses en los que visitará cinco puertos de Estados Unidos y Canadá (Jennifer Garlem)

Cervantes Santana también estuvo a bordo durante el incidente registrado en Nueva York, pero lejos de recordar el episodio, destacó la respuesta de las y los tripulantes.

“Lo más importante fue el trabajo en equipo que realizó todo el personal para sacar adelante al buque. Esa unión de cada uno de ellos es con lo que me quedo”.

Por ello, aseguró que ver nuevamente al Buque Cuauhtémoc emprender un viaje representa un motivo de orgullo para todos los elementos que forman parte de la tripulación.

“Es un trabajo muy arduo para cada uno de los elementos; aquí se trabaja las 24 horas. Ver que el buque vuelva a zarpar es un gran orgullo”, dijo previo a su abordaje.

Antes de despedirse, extendió una invitación a la población para conocer al buque cuando esté en algún muelle. Para ella, el Cuauhtémoc no sólo representa a la Armada de México, sino también el esfuerzo, la disciplina y la pasión de quienes hacen del mar su forma de vida.

A bordo, la tripulación trabaja con precisión mientras se afinan los últimos detalles antes de zarpar, no hay movimientos improvisados, muchos están sincronizados; todo responde a una disciplina construida durante años.

Caballero de los Mares comparte el mensaje de paz y buena voluntad

El Buque Cuauhtémoc —considerado una escuela flotante— no sólo enseña a navegar, sino también liderazgo, trabajo en equipo, resiliencia y toma de decisiones; sus tripulantes, están designados a sortear desafíos marítimos. Pero en cada viaje cumple una misión trascendente, ser embajador de México en el mundo.

“Nuestro magnífico embajador y Caballero de los Mares tiene una participación muy puntual al compartir el mensaje de paz y buena voluntad de todo el pueblo mexicano en cada puerto extranjero al que arriba con orgullo. Y hoy precisamente nos convoca un zarpe más y con ello, la certeza de que cumplirá cabalmente con la misión asignada”, así lo afirmó el titular de la Marina.

Zarpa el Buque Escuela Cuauhtémoc, emprende un viaje de tres meses en los que visitará cinco puertos de Estados Unidos y Canadá (Jennifer Garlem)

Además, llamó a las y los tripulantes a mantener siempre el alto sus valores, así como el estandarte de la fraternidad, la rectitud y la gallardía. Y, sobre todo, a manifestar el espíritu de servicio y el rigor profesional que distingue a la Marina.

“Ante el mundo ustedes son el rostro de una Armada profesional, humana y profundamente comprometida con su pueblo… Sus manos dan vida a este importante velero, son ustedes el motor humano que preserva el arte de la navegación tradicional y la fusión con la precisión técnica de estos tiempos”.

El secretario Morales destacó que el crucero que comienza no es un simple viaje, sino “es historia, es el crisol que terminará de forjar su temple, audacia, y liderazgo como oficiales que comandarán el poder naval de la federación”.

“Que la buena amar y mejores vientos los acompañen en todo momento durante su travesía y que la buena estrella los guíe e ilumine por el derrotero correcto de vuelta a este su hogar”, concluyó.

Zarpa el Buque Escuela Cuauhtémoc, emprende un viaje de tres meses en los que visitará cinco puertos de Estados Unidos y Canadá (Jennifer Garlem)

En su intervención, la gobernadora de Guerrero reconoció a la Marina y coincidió en que el Buque Escuela Cuauhtémoc es un navío que lleva consigo la historia, disciplina, honor y la dignidad de México.

“Cada travesía ha demostrado que la grandeza de una institución no se mide únicamente por la distancia recorrida, sino por su capacidad para mantenerse firme ante cualquier circunstancia, honrando siempre sus principios y cumpliendo con su deber”, afirmó.

A su vez, recordó que la Marina siempre ha estado del lado del pueblo y ha tendido la mano cuando más se necesita.

“Ha salvado vidas durante los desastres naturales, ha llevado ayuda a las comunidades más alejadas y ha demostrado una y otra vez que servir México significa estar presente en los momentos más difíciles”.

La despedida desde los mástiles

Minutos antes de partir, las amarras fueron soltadas y el buque comenzó a moverse; sonó el toque de zarpe que emocionó a los presentes, la bandera de México se ondeaba con fuerza, los saludos continuaban desde ambos lados; algunos familiares levantaron carteles, otros tomaban fotos.

Zarpa el Buque Escuela Cuauhtémoc, emprende un viaje de tres meses en los que visitará cinco puertos de Estados Unidos y Canadá (Jennifer Garlem)

Y mientras la silueta del “Caballero de los Mares” se hacía pequeña frente al horizonte, los tripulantes saludaban desde los mástiles y a lo lejos se escuchaba su canto.

Poco a poco esa silueta empezó a confundirse con el horizonte; finalmente zarpó una nueva generación de marinos que durante los próximos meses ampliarán sus conocimientos para convertirse en profesionales.

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