
El Aeropuerto Internacional Benito Juárez Ciudad de México (AICM) aseguró que la revisión de pasajeros y equipaje de mano en sus filtros de seguridad continuará realizándose sin costo adicional, luego de la implementación del servicio Fast Track, que es un esquema de acceso preferencial disponible de manera opcional para algunos usuarios.
En un comunicado, la administración del aeropuerto explicó que el proceso habitual de inspección no ha sido modificado y que todos los pasajeros continúan teniendo acceso gratuito a los filtros de seguridad, los cuales operan bajo los estándares internacionales y la normatividad vigente en materia de aviación civil.
Actualmente, el AICM cuenta con siete Puestos de Inspección a Pasajeros (PIP), cinco en la Terminal 1 y dos en la Terminal 2, con más de 60 líneas de revisión para personas y equipaje de mano. Gracias a la primera fase de la remodelación integral del aeropuerto, concluida el pasado 30 de mayo, se incorporaron 15 nuevas líneas de inspección para agilizar el flujo de usuarios.
De acuerdo con el aeropuerto, estas mejoras permiten que los tiempos promedio de revisión sean de alrededor de cuatro minutos durante los periodos de mayor afluencia y de dos minutos en horarios con menor demanda.
¿Qué es el Fast Track?
Respecto al servicio Fast Track, el AICM precisó que se trata de un beneficio que ya opera en los principales aeropuertos del mundo y que suele estar incluido en tarjetas bancarias premium, programas de lealtad o boletos de clase ejecutiva de las aerolíneas participantes. También puede ser contratado de forma voluntaria por quienes deseen acceder al servicio.
La terminal aérea enfatizó que este esquema forma parte de su estrategia para diversificar servicios e ingresos, pero aclaró que su operación está a cargo de un tercero y utiliza carriles exclusivos, por lo que no reduce la capacidad ni incrementa los tiempos de espera de los pasajeros que utilizan los filtros convencionales.
Asimismo, subrayó que el Fast Track no sustituye las inversiones realizadas para modernizar la infraestructura aeroportuaria ni modifica los protocolos de seguridad, los cuales continúan aplicándose de la misma forma para todos los viajeros.