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Aseguraron que la condena a cadena perpetua envía un mensaje a los líderes del crimen organizado

Fiscalía de EU y DEA destacan cooperación con México tras sentencia de “El Mayo”

Terrance Cole Director de la Administración de Control de Drogas​ de Estados Unidos (DEA)

Tras la sentencia de cadena perpetua dictada contra Ismael “El Mayo” Zambada García, la Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York y la Administración para el Control de Drogas (DEA) aseguraron que el fallo representa un mensaje directo para los líderes del crimen organizado y refrenda el compromiso de ambos países para combatir a los cárteles.

El fiscal federal Joseph Nocella Jr. afirmó que con la condena ese capítulo se cierra definitivamente, al señalar que durante casi cuatro décadas Zambada García “envenenó comunidades estadounidenses” y ordenó actos de violencia para proteger su organización criminal. Asimismo, destacó que el resultado fue posible gracias a la “incansable cooperación bilateral entre las fuerzas del orden de Estados Unidos y México”, colaboración que, dijo, evitó que el capo permaneciera impune.

Por su parte, el administrador de la DEA, Terrance C. Cole, sostuvo que la sentencia “envía un mensaje claro a todos los cárteles y líderes terroristas extranjeros”, al advertir que la agencia continuará persiguiendo a quienes encabecen organizaciones criminales, sin importar el tiempo que transcurra.

“La justicia no tiene fecha de caducidad, ni tampoco nuestra determinación”, expresó el funcionario, quien recordó que el Cártel de Sinaloa fue catalogado por el gobierno estadounidense como una Organización Terrorista Extranjera y aseguró que las investigaciones contra sus líderes continuarán.

En la misma línea, el Departamento de Justicia afirmó que la condena refleja la política del gobierno estadounidense de buscar la “eliminación total” de los cárteles y las organizaciones criminales transnacionales que representan una amenaza para la seguridad del país. Funcionarios federales coincidieron en que el caso demuestra que ningún líder criminal está fuera del alcance de la justicia estadounidense.

La investigación fue desarrollada de manera conjunta por la DEA, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), como parte del Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional (HSTF), una iniciativa creada para desmantelar cárteles y organizaciones criminales transnacionales.

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