
“La presidenta de la república, Claudia Sheinbaum Pardo, demostró honestidad, rectitud, firmeza, prudencia y defensa de la soberanía, al aceptar la invitación a la ceremonia de clausura de la Copa Mundial de Fútbol de 2026, en Estados Unidos”, así lo afirmó el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal.
El también presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, consideró que la justa deportiva, con México, Estados Unidos y Canadá como anfitriones, “fue más que una competencia deportiva”.
“Durante semanas, México se convirtió en un escaparate de lo que somos y, sobre todo, de la nación que hemos decidido construir en este país”.
Por ello, aseguró que la presidenta Claudia Sheinbaum, “hizo bien” en aceptar la invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Hizo bien por cortesía, diplomacia, por intensificar las relaciones bilaterales y profundizar las preocupaciones que nos asiste como nación independiente y soberana”.
Monreal señaló que, de no haber aceptado, “la mitad o menos hubiera criticado y cuestionado esta decisión. El aceptar, pues seguramente la otra mitad o la oposición cuestionará que haya ido”.
Destacó que la presidenta ha demostrado al menos tres cosas, fundamentales, con su asistencia a la final del Mundial 2026.
Detalló que la primera es honestidad y rectitud en el desempeño de su función; la segunda, firmeza y prudencia en el manejo de la cosa pública.
“Y tercera, defensora incansable de nuestra soberanía... Es una mujer que nunca en la historia de México habíamos tenido”, dijo al recordar que se trata de la primera presidenta en la historia de México.
“Con ese carácter y esa firmeza que nos hace admirarla y sentirnos bien representados en nuestra patria”.
El diputado recordó que Eduardo Galeano escribió en “El Fútbol a Sol y Sombra” que ese deporte es ante todo “música del cuerpo y fiesta de ojos o de los ojos; un fenómeno capaz de convocar multitudes con una fuerza que pocas expresiones culturales alcanzan”.
Precisó que el escritor uruguayo lo entendía como algo más allá de un negocio, que lo es, o de un simple juego que lo es, “lo veía como un arte popular y como una manifestación cultural en la que una nación también aprende a contarse a sí misma”.
“Quizá por eso la pasión termina convirtiéndose en identidad, porque un gol, una derrota o un triunfo, dejan de pertenecer únicamente a quienes están en la cancha y pasan a formar parte de la memoria colectiva”.
Para finalizar, destacó que el fútbol tiene la virtud atípica de condensar emociones, compartir el mismo entusiasmo y proyectar hacia el exterior la imagen de un país.