
La mañana en Ciudad Universitaria volvió a dividirse entre dos posturas completamente distintas. Si a primera hora fueron los aspirantes con exámenes cancelados quienes acudieron a Rectoría para pedir una oportunidad de presentar el examen de control, al mediodía el escenario cambió por completo.
En punto de las 12:00 horas, otro grupo de aspirantes, integrado principalmente por jóvenes que ya habían sido seleccionados para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México, se reunió frente a Rectoría para manifestar su rechazo a la recomendación emitida por la Comisión Técnica de aplicar un examen de control presencial.
Con carteles y consignas, los estudiantes insistieron en que el lugar que obtuvieron fue resultado de meses de preparación y que no están dispuestos a volver a presentar una evaluación por una situación que, aseguran, fue consecuencia de fallas en el proceso organizado por la propia universidad y no de quienes realizaron el examen conforme a las reglas.
“Que investiguen a quien hizo trampa, no a todos”
Uno de los principales mensajes de la protesta fue que la UNAM concentre sus esfuerzos en identificar a quienes realmente incurrieron en irregularidades y no aplique una medida general para todos los aspirantes con altos puntajes.
Los manifestantes señalaron que, hasta el momento, la universidad ha reconocido la existencia de anomalías durante el proceso de admisión e incluso la cancelación de alrededor del dos por ciento de los exámenes; sin embargo, afirmaron que no se ha dado a conocer un solo caso confirmado de una persona que haya ingresado mediante fraude.
Aseguraron que gran parte de las acusaciones que han circulado en las últimas semanas provienen de publicaciones y señalamientos hechos en redes sociales, pero no de resoluciones oficiales que identifiquen de manera individual a quienes presuntamente hicieron trampa.
Por ello, insistieron en que las investigaciones deben realizarse de manera objetiva, individual y con evidencia, sin afectar a quienes, afirman, obtuvieron su lugar estudiando.
Denuncian amenazas en redes sociales
Durante la manifestación también denunciaron que, desde que comenzaron a expresar públicamente su rechazo al examen de control, algunos integrantes del movimiento han recibido amenazas e insultos en redes sociales.
Uno de los estudiantes relató que ha recibido mensajes donde le advierten que será golpeado por defender su lugar y que incluso amenazan con agredirlos si vuelven a realizar bloqueos.
“A mí en redes sociales me han amenazado por intentar defender mi lugar. Me han dicho que me golpearían, que me quitarían el lugar para que ellos pudieran entrar y cosas así”, comentó durante la protesta.
Ante esta situación, el grupo pidió que cesen las agresiones y que el debate sobre el proceso de admisión se mantenga dentro del respeto, sin descalificaciones ni actos de violencia.
También piden la renuncia del rector
Mientras avanzaba la concentración, algunos de los asistentes comenzaron a lanzar consignas en las que solicitaron la renuncia del rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, al considerar que la decisión de aplicar el examen de control afecta a quienes ya habían sido aceptados.Los jóvenes reiteraron que no buscan que se ignoren las posibles irregularidades detectadas durante el proceso, sino que las investigaciones se dirijan únicamente contra quienes hayan cometido alguna falta y no contra todos los aspirantes seleccionados.
La protesta llegó a Insurgentes
Cerca de la una de la tarde, los manifestantes decidieron salir de Ciudad Universitaria y trasladarse hacia una de las vialidades más importantes del sur de la capital.
El grupo bloqueó el cruce de avenida Insurgentes con Copilco y Río de la Magdalena, donde continuó con las consignas para exigir que se respeten los lugares obtenidos en el proceso de admisión.
La movilización provocó afectaciones a la circulación mientras los jóvenes reiteraban que su principal demanda sigue siendo la misma: que la universidad respete los resultados obtenidos por quienes aseguran haber presentado el examen de manera legítima y que las investigaciones se enfoquen únicamente en las personas que realmente hayan cometido irregularidades, una situación que, señalaron, hasta ahora no ha sido acreditada públicamente de manera individual por la institución.