
La informalidad laboral no cede pues 54.8% de las personas ocupadas en México se encuentran en esta situación lo que complica el cumplimiento de la meta establecida en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 del Gobierno de México de reducir la informalidad laboral a 48.9% en 2030.
La informalidad laboral se mantiene como una de las principales fallas estructurales del mercado laboral mexicano.
Al primer trimestre de 2026, 54.8% de la población ocupada se encontraba en un empleo informal, frente a 45.2% con un empleo formal, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI.
El reporte Informalidad laboral en México, ¿cómo vamos? 2026 muestra que el fenómeno no se concentra únicamente en el sector informal: también está presente en empresas, gobierno e instituciones, en el ámbito agropecuario y en el trabajo doméstico remunerado. A estos 4 rubros les denominamos los cuatro tipos de informalidad laboral.
La informalidad también es una historia de desigualdad de ingresos. Las diferencias entre empleo formal e informal son particularmente visibles en los ingresos.
En el primer trimestre de 2026, el ingreso laboral mensual promedio fue de $15,204.4 pesos en un empleo formal, frente a $8,364.1 pesos en uno informal.
La brecha es de $6,840.4 pesos mensuales y significa que el ingreso promedio de un empleo formal es 1.8 veces el de uno informal.
La diferencia se vuelve todavía más marcada al considerar el sexo de las personas trabajadoras.
El ingreso promedio de los hombres con empleo formal es 2.3 veces mayor que el de las mujeres con empleo informal, mientras que, dentro de cada tipo de empleo y de informalidad, los ingresos laborales promedio de los hombres son superiores a los de las mujeres.
INFORMALIDAD AFECTA MAS A MUJERES
La informalidad laboral afecta ligeramente más a las mujeres: 55.3% de las mujeres ocupadas se encuentra en un empleo informal, frente a 54.4% de los hombres. La diferencia es de 0.9 puntos porcentuales.
Sin embargo, la brecha adquiere otra dimensión al observar el tipo de informalidad: 8.4% de las mujeres ocupadas se encuentra en trabajo doméstico remunerado, frente a apenas 0.4% de los hombres.
Aunque los hombres destinan más horas semanales al trabajo remunerado, las mujeres trabajan más horas en total cuando se contemplan las labores no remuneradas de cuidados y del hogar.
En el empleo formal, por ejemplo, las mujeres destinan 40.6 horas semanales al trabajo remunerado y 32 horas al no remunerado; en el empleo informal, 32.4 y 36.7 horas, respectivamente. El reporte señala que esta carga equivale a casi una jornada laboral adicional por semana.
La informalidad no se distribuye igual entre sectores
Las diferencias sectoriales son profundas. En las actividades primarias, principalmente agropecuarias, 84.6% de las personas ocupadas se encuentra en informalidad; en las actividades secundarias, la distribución es prácticamente mitad y mitad, con 49.9% de informalidad; mientras que, en las actividades terciarias, 51.6% de las personas ocupadas tiene un empleo informal.
Entre los sectores con mayor proporción de empleo informal destacan:
Agricultura, ganadería, aprovechamiento forestal, pesca y caza: 84.6%.
Otros servicios, excepto actividades gubernamentales: 83%.
Construcción: 81.5%.
Servicios de hospedaje y preparación de alimentos y bebidas: 71.2%.
Servicios de esparcimiento, culturales y deportivos: 64.4%.
En contraste, los sectores con mayor proporción de empleo formal son servicios corporativos, con 98.6%; información en medios masivos, con 88.4%; generación y distribución de electricidad, suministro de agua y gas, con 87.4%; servicios financieros y de seguros, con 86.3%; y servicios educativos, con 83.5%.