
Oslo, Owen, Nixon y Bosco fueron despedidos con honores tras concluir su servicio activo en la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM); ahora, los ejemplares iniciarán una nueva etapa de vida en adopción.
Con trayectorias que fueron de los cuatro a los ocho años de servicio, formaron parte de binomios caninos que contribuyeron al aseguramiento de 7.6 toneladas de marihuana, más de 530 kilogramos de metanfetamina, 618 kilogramos de cocaína, 50 cartuchos calibre 9 milímetros y nueve armas de fuego en distintas aduanas del país.
Durante la ceremonia, realizada en la Aduana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, autoridades aduaneras, manejadores caninos y personal de la corporación rindieron homenaje a los cuatro ejemplares, cuya labor fue reconocida como pieza clave para fortalecer la seguridad en las aduanas.
También se destacó el trabajo que realiza la Unidad Canina Central de la ANAM, que incluso se encarga de dar seguimiento permanente a los perros retirados para asegurar su bienestar.
Se reconoció la integridad, entrega, profesionalismo y preparación de los manejadores y perros detectores, así como del personal encargado del adiestramiento, cuidado, atención y seguimiento de los ejemplares durante las diferentes etapas de su vida.
El titular de la ANAM, Héctor Alonso Romero Gutiérrez, resaltó que los binomios caninos son un activo fundamental en el proceso de transformación para consolidar aduanas más modernas, inteligentes y seguras.
“Hoy dejan de cumplir una misión, pero nunca dejarán de ocupar un lugar de honor en nuestra institución y en nuestra memoria”, señaló.
Sacramento Morales Vázquez, titular de la Aduana del AICM, destacó que la labor de los ejemplares resulta fundamental para localizar oportunamente mercancías ilícitas ocultas entre cargamentos que llegan de todo el mundo; en una aduana donde diariamente arriban un promedio de 30 mil pasajeros internacionales al día y que opera entre 252 mil y 500 mil toneladas de carga al año.
“Su extraordinaria capacidad detectora, complementada con el profesionalismo y dedicación de sus manejadores, han sido herramientas vitales para la localización y posterior aseguramiento de mercancías ilícitas, ocultas entre mercancías de comercio exterior, logrando combatir a las organizaciones delictivas y resultando piezas clave en la construcción y conservación de una aduana más segura y más eficiente”, afirmó.
La mayor enseñanza
La manejada canina, Lisbeth Díaz Torrecillas, compartió que detrás de cada operativo existe una relación de confianza absoluta entre el oficial y su compañero canino, forjada durante años de entrenamiento, jornadas extenuantes y operaciones de alto riesgo; también destacó el orgullo y satisfacción de proteger a la nación con pasión y compromiso.
“El premio más grande nunca ha sido una medalla; ha sido saber que nuestro trabajo ha contribuido a salvar vidas y fortalecer la seguridad nacional... Mi mayor enseñanza no fue aprender a dirigir un perro, fue aprender de él”, expresó.
Programa de entrenamiento exprés
La ANAM informó que su Unidad Canina Central opera desde septiembre de 2024 en un complejo de tres hectáreas ubicado en Chichimequillas, Querétaro, que cuenta con 182 estancias caninas, área de adiestramiento techada, un circuito de entrenamiento y un hospital veterinario.
La Unidad Canina ha evolucionado con su programa de entrenamiento, que se ha reducido de 45 días a 20 días, “eso nos permite tener binomios más completos en menos tiempo”, comentó a este diario Jorge Cabrera, director de Modernización Aduanera.
Informó que los ejemplares inician su adiestramiento desde temprana edad y pueden incorporarse a labores operativas a partir de los 18 meses. Destacó que actualmente hay 178 binomios desplegados de la ANAM en las distintas aduanas del país y conforme los perros se retiran, son reemplazados por nuevos binomios.
Durante la ceremonia, fue presentada Nutella, una de las 78 ejemplares que forma parte del programa de pie de cría del Centro de Producción y Adiestramiento Canino de la ANAM; de dichos ejemplares, 26 se encuentran desplegados en diversas aduanas del país.

“Nutella simboliza la nueva generación de perros detectores y la continuidad de las labores para fortalecer las capacidades de las Unidades Caninas al servicio de México”.
¿Quién puede adoptar un perro detector?
Tras concluir su vida operativa, los ejemplares ingresarán al programa de adopción de la ANAM, el cual privilegia que permanezcan con sus manejadores debido al vínculo que construyeron durante años de servicio, además de que conocen los cuidados especiales que requieren.
Cuando un manejador no puede hacerse cargo de su perro, la institución abre una convocatoria para encontrar a una familia que cumpla con los requisitos para su cuidado.
Jorge Cabrera informó que antes de ser entregados en adopción, los solicitantes son sometidos a un estudio socioeconómico para comprobar que cuentan con las condiciones necesarias para cubrir su alimentación —que es distinta a la de un perro normal—, atención médica y demás cuidados.

Una vez concretada la adopción, el personal de la Unidad Canina realiza visitas de inspección y da seguimiento de por vida para supervisar el estado de salud y las condiciones en las que viven los perros retirados.
Memoria olfativa es de por vida
El manejador Felipe Daniel Gómez Álvarez, responsable de Oslo durante los últimos cuatro años y medio —y quien lo adoptará— explicó que los perros detectores mantienen de por vida el entrenamiento adquirido durante su servicio, aun cuando dejan las labores operativas.
Reconoció que es difícil que los perros detectores se adapten a su nueva vida, en la que no trabajan y en caso de reconocer un aroma, paseando en la calle, se inquietan.
“No se les olvida su labor. Aunque ya estén en casa y dejen de entrenar”, comentó a Crónica al recordar a Mali, otro ejemplar con el que trabajó y que, incluso después de un año de retirado, reaccionó de inmediato cuando le presentó un aroma de detección.
“Conservan esa memoria olfativa permanece para toda la vida”, resumió Gómez Álvarez mientras acariciaba a Oslo, quien ahora cambiará los filtros aduaneros por un hogar junto a la persona con la que trabajó durante más de cuatro años.
