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La Presidenta Claudia Sheinbaum destacó que es indispensable seguir discutiendo como sociedad sobre el uso del celular en las escuelas

Especialistas advierten que la inmediatez digital afecta la atención profunda, la tolerancia a la frustración y los vínculos sociales

Especialistas advierten que la inmediatez digital afecta la atención profunda, la tolerancia a la frustración y los vínculos sociales (Camila Ayala Benabib)

Como parte de las pláticas informativas sobre el uso de tecnología y la regulación del uso de redes sociales en menores, especialistas en aprendizaje advirtieron que el uso de la tecnología puede enriquecer el aprendizaje si su uso tiene una intención pedagógica, sin embargo, su uso desmedido afecta el aprendizaje y la construcción de conocimiento.

La pedagoga, docente e investigadora educativa Yarenia Nalí Domínguez Delgado señaló que el reto de las escuelas no consiste en competir con la velocidad de las pantallas, sino en recuperar espacios para la pausa, la atención y el pensamiento profundo.

Explicó que la llamada inmediatez digital está modificando no sólo las herramientas con las que aprenden niñas, niños y adolescentes, sino también la manera en que se relacionan con el conocimiento.

Advirtió que la atención profunda y sostenida está siendo desplazada por una atención fragmentada, caracterizada por el tránsito constante entre múltiples estímulos. De acuerdo con su planteamiento, esta dinámica también puede modificar los ritmos de aprendizaje, al privilegiar la rapidez, la eficiencia y la respuesta inmediata por encima de los procesos reflexivos.

La especialista destacó que la tolerancia a la frustración también forma parte del aprendizaje, pues los momentos de espera, dificultad y cuestionamiento son necesarios para construir conocimiento. Por ello, consideró que las escuelas deben convertirse en espacios donde sea posible detenerse, pensar, dialogar y establecer vínculos humanos.

En este contexto, propuso fortalecer la competencia mediática crítica, entendida no sólo como el dominio instrumental de las herramientas digitales, sino como la capacidad de utilizarlas de manera autónoma, consciente y crítica. Esto implica que estudiantes y docentes puedan tomar decisiones sobre la tecnología, identificar sus riesgos, cuestionar la información disponible y evitar delegar en los sistemas digitales procesos que requieren pensamiento propio.

La especialista subrayó que el objetivo no debe ser simplemente “apagar las pantallas”, sino recuperar la presencia humana, la escucha, el diálogo y las condiciones necesarias para que el aprendizaje sea un proceso de transformación y no únicamente de rendimiento.

Sandra Ortega Rivero, profesora de educación primaria con casi 30 años de servicio, recordó que, antes de la pandemia, el aprendizaje estaba acompañado de actividades de investigación, consulta de libros, participación activa y mayor interacción entre estudiantes y maestros, en cambio dijo que actualmente ha observado en algunos alumnos cansancio, dificultades para concentrarse y menor tolerancia a la frustración.

También destacó una disminución en la comunicación entre algunos estudiantes y señaló que la falta de convivencia puede extenderse al ámbito familiar. Como ejemplo, relató actividades en las que ha preguntado a niñas y niños sobre los gustos de sus padres y viceversa, sin que en algunos casos puedan responder, situación que atribuye, entre otros factores, a la reducción de espacios de convivencia.

No obstante, aclaró que las pantallas no deben considerarse necesariamente un elemento negativo dentro de la educación. Por el contrario, sostuvo que pueden ser herramientas útiles cuando existe una finalidad pedagógica clara como los materiales de la Nueva Escuela Mexicana que incorporan recursos como enlaces y códigos QR que pueden utilizarse para reforzar contenidos.

Subrayó que el problema surge cuando no existe regulación ni supervisión, ya que el acceso ilimitado a contenidos puede desplazar la atención, reducir la convivencia y afectar el trabajo escolar.

Ante este panorama, la profesora planteó la necesidad de establecer una responsabilidad compartida entre estudiantes, docentes, familias e instituciones. Consideró necesario acompañar a niñas y niños en el desarrollo del pensamiento crítico, fortalecer los espacios de diálogo y convivencia y establecer acuerdos sobre el uso de la tecnología de acuerdo con las necesidades de cada comunidad.

La Presidenta Claudia Sheinbaum destacó que es indispensable seguir discutiendo como sociedad sobre el uso del celular en las escuelas, qué piensan los maestros y hasta dónde puede ser un apoyo.

Igualmente resaltó la importancia de que madres y padres conozcan su impacto para hablar con sus hijos pues no se trata solo de prohibir, sino de que niñas y niños conozcan cómo puede afectar su desarrollo.

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