
Mientras el sistema penitenciario nacional registra una sobrepoblación de 18.37%, con más de 270 mil internos para una capacidad cercana a 228 mil, el Gobierno federal mantiene bajo análisis alternativas para ampliar los espacios disponibles.
Entre ellas se encuentra el Centro Federal de Readaptación Social de Papantla, Veracruz, un complejo de máxima seguridad que permanece sin operar y podría recibir a más de 2 mil personas privadas de la libertad.
La posibilidad cobra relevancia en momentos en que la Administración de Claudia Sheinbaum reporta más de 60 mil detenciones y reconoce que existen centros penitenciarios sobresaturados.
“Hay muchos lugares de detención que están sobresaturados y nosotros tenemos que cuidar también los derechos humanos de todas y de todos. Estamos buscando el esquema con distintas entidades de la República para que puedan ampliarse en un esquema humanista”, señaló la Presidenta.
De acuerdo con los últimos datos del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Reinserción Social de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, México cuenta con 14 centros penitenciarios federales, 248 estatales y 13 administrados por la Ciudad de México.
La presión se concentra principalmente en los centros estatales, donde la falta de espacios se suma a problemas de seguridad, autogobierno y control de grupos criminales.
Veracruz se encuentra entre las entidades con mayores niveles de saturación. Hasta junio de 2026, sus cárceles registraban una sobrepoblación de 50.95%, la tercera más alta del país.
En ese contexto, la eventual operación de Papantla permitiría incorporar capacidad al sistema sin esperar la construcción de un nuevo centro penitenciario.
Al tratarse de un complejo de máxima seguridad, también abriría la posibilidad de trasladar a internos de alta peligrosidad que actualmente permanecen en cárceles estatales y liberar espacios en esas instalaciones.
La redistribución podría facilitar una mejor clasificación de la población penitenciaria y reducir la presión en centros locales que operan por encima de su capacidad.
Sheinbaum ha señalado que la estrategia que prepara el Gabinete de Seguridad no se limitará a ampliar espacios. El planteamiento también contempla fortalecer la reinserción social y establecer esquemas diferenciados para primodelincuentes.
La eventual puesta en operación de Papantla permanece bajo análisis, sus espacios representarían sólo una parte de las necesidades actuales del sistema, pero permitirían aprovechar infraestructura disponible mientras el Gobierno federal y los estados definen medidas de mayor alcance para atender la sobrepoblación penitenciaria.