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Aumentar las prácticas de lactancia podría evitar cada año cerca de 400,000 muertes infantiles y 140,000 muertes maternas. Además, se estima un retorno de 59 dólares por cada dólar invertido

La lactancia materna como motor para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible: qué funciona y qué sigue pendiente

Lactancia materna y Objetivos de Desarrollo Sostenible (Graciela López Herrera/cuartoscuro)

Cada año, del 1 al 7 de agosto, se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM), en homenaje a la Declaración de Innocenti de 1990. La conmemoración nació en 1992 y, desde entonces, ha recorrido temas tan distintos para promover, proteger y apoyar la lactancia materna, como los sistemas de salud, las mujeres y el trabajo, el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna (el Código), el apoyo comunitario, la ecología, la economía, la ciencia, la educación y los derechos humanos. Desde 2016 está alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, y en 2018 una resolución de la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) la reconoció como una estrategia importante para promover la lactancia en el mundo. Este año, el lema es «Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona».

Esta trayectoria de más de tres décadas es, en sí misma, una pista: aumentar las prácticas de lactancia materna no es una tarea sencilla. Sin embargo, la lactancia es una de las formas más sencillas y eficaces de proteger la salud de niñas y niños: aporta nutrientes esenciales, fortalece sus defensas y favorece su desarrollo cognitivo. También beneficia a las madres, reduciendo su riesgo de cáncer de mama, cáncer de ovario y diabetes tipo 2.

Las cifras globales muestran algunos avances. Desde 2012, la lactancia exclusiva en menores de seis meses pasó de 37% a más de 47%, mientras que la lactancia continuada hasta los dos años aumentó de 38% a 50% en un periodo de cinco años. No obstante, los países no avanzan al mismo ritmo y muchos, entre ellos México, todavía están lejos de alcanzar la meta de 70% de lactancia exclusiva fijada por la AMS para 2030.

Aumentar las prácticas de lactancia podría evitar cada año cerca de 400,000 muertes infantiles y 140,000 muertes maternas. Además, se estima un retorno de 59 dólares por cada dólar invertido.

Una intervención con nombre en la Agenda 2030

La combinación de beneficios nutricionales, de salud, económicos y de género, explica por qué la lactancia puede contribuir al cumplimiento de al menos cinco ODS. Contribuye al ODS 2 (hambre cero), porque es la primera y más completa fuente de nutrición infantil; y al ODS 3 (salud y bienestar), por su papel comprobado en la reducción de la mortalidad materna e infantil.

También favorece el ODS 5 (igualdad de género), porque su viabilidad depende de que existan licencias de maternidad dignas y condiciones laborales que no obliguen a las mujeres a elegir entre conservar su empleo y amamantar; el ODS 10 (reducción de desigualdades), ya que las condiciones sociales y económicas pueden influir en las oportunidades que tienen las mujeres para iniciar y mantener la lactancia entre países y dentro de ellos; y el ODS 17 (alianzas), porque, como se verá a continuación, ningún país ha logrado avanzar en esta materia sin la coordinación entre gobierno, sociedad civil, instituciones académicas y organismos internacionales.

Lo que cuatro países ya demostraron que se puede hacer

La pregunta, ¿Qué hace que un país aumente las prácticas de lactancia y otro se quede estancado?, la responde un estudio publicado en Maternal & Child Nutrition, liderado por la Universidad Iberoamericana (México) y la Universidad de Yale (Estados Unidos), en colaboración con colegas de la Université de Montréal (Canadá) y de Alive & Thrive Southeast Asia/FHI 360 (Filipinas).

Mediante entrevistas y una revisión de políticas públicas, el equipo analizó cuatro países que lograron incrementos sostenidos en la lactancia exclusiva durante la última década: Burkina Faso, Filipinas, México y Estados Unidos.

En Burkina Faso, la lactancia exclusiva pasó de 38.2% a 64.3% entre 2012 y 2020. De acuerdo con los resultados del estudio, una de las claves fue la alianza entre el gobierno, UNICEF y la organización Alive & Thrive, quienes impulsaron la campaña nacional «Más fuertes solo con leche materna» en coordinación con las 13 regiones del país.

En Filipinas, la lactancia exclusiva aumentó de 52.3% a 56.4% entre 2013 y 2019. Aunque el incremento fue más lento, estuvo respaldado por una de las legislaciones más sólidas identificadas en el estudio. Desde 1986, el país regula la comercialización de fórmulas infantiles a través de su propio «Código de la Leche», y en años recientes aprobó la Ley de los Primeros 1000 Días, la cual asegura que todo recién nacido permanezca junto a su madre durante las primeras 24 horas de vida.

En México, la lactancia exclusiva prácticamente se duplicó, al pasar de 14.5% a 28.6% entre 2012 y 2018. El parteaguas fue la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2012, cuyo 14.4% funcionó como una señal de alarma que impulsó la abogacía de institutos de investigación y sociedad civil, así como una reforma a la Ley General de Salud y la creación de la Estrategia Nacional de Lactancia Materna. Sin embargo, las personas entrevistadas en el estudio (académicos, funcionarios del gobierno y representantes de sociedad civil) señalaron que ese impulso perdió fuerza tras el cambio de gobierno, cuando la coordinación institucional se fragmentó y varias de esas políticas quedaron sin presupuesto ni seguimiento.

En Estados Unidos, la lactancia exclusiva aumentó de 26.4% a 34.7% entre 2013 y 2016, apoyada en el trabajo constante de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el programa de apoyo comunitario WIC y la iniciativa Hospital Amigo de la Lactancia. Aun así, este país es el único de los cuatro que no ha adoptado el Código, y no cuenta con una ley federal de licencia de maternidad pagada.

Lactancia materna y Objetivos de Desarrollo Sostenible
Lactancia materna y Objetivos de Desarrollo Sostenible

El mismo motor y freno en los cuatro países

Pese a sus diferencias políticas, económicas y culturales, los cuatro países comparten algunos elementos. De acuerdo con los investigadores, la abogacía basada en evidencia, la voluntad política multisectorial, el financiamiento sostenido, la investigación continua y la coordinación entre actores fueron los elementos que hicieron posibles los avances.

También comparten retos importantes: persistencia de una protección de maternidad insuficiente, ninguno alcanza las 18 semanas de licencia pagada que recomienda la Organización Internacional del Trabajo, así como prácticas de comercialización agresiva de sucedáneos de leche materna, como la publicidad dentro de hospitales, los patrocinios dirigidos a médicos y el marketing digital dirigido a embarazadas.

Esta combinación de avances reales pero incompletos, y un adversario comercial que permanece presente, es justo lo que la SMLM ha insistido en señalar en sus lemas anuales desde que puso el Código en el centro. Aplicar plenamente el Código e invertir en licencias de maternidad remuneradas son dos de las principales brechas que permanecen abiertas en Burkina Faso, Filipinas, México y Estados Unidos.

La evidencia ya existe: sabemos qué funciona y qué sigue pendiente. La pregunta que plantean tanto el estudio como la conmemoración de este año no es si es posible lograrlo, sino si los países contarán con la voluntad política y el presupuesto necesarios para sostener esos avances en el tiempo. Si quieres conocer más, puedes leer el artículo completo en: https://doi.org/10.1111/mcn.13358.

Análisis de especialistas de la Universidad Iberoamericana son presentados a nuestros lectores cada 15 días en un espacio que coordina el Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Comentarios: pablo.cotler@ibero.mx

Las autoras son investigadoras del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad, EQUIDE, Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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