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Para Tamaulipas, entidad con una profunda vocación agrícola y ganadera, esta reforma representa una oportunidad para fortalecer la productividad frente a desafíos como la sequía

Olga Sosa presenta reforma para recuperar la salud de los suelos y fortalecer la productividad del campo mexicano

Olga Sosa

La senadora Olga Patricia Sosa Ruiz, presidenta de la Comisión de Agricultura del Senado de la República, presentó una reforma a la Ley de Desarrollo Rural Sustentable para incorporar la agricultura regenerativa como una política estratégica para recuperar la salud de los suelos, fortalecer la productividad del campo y avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria.

La iniciativa parte de una premisa fundamental: el suelo es la primera infraestructura productiva del campo mexicano. De su fertilidad, capacidad para retener agua, contenido de materia orgánica y diversidad biológica dependen la producción de alimentos, la resistencia frente a sequías y lluvias extremas y la viabilidad económica de millones de familias rurales.

“La productividad del campo no puede sostenerse si se degrada la tierra que la hace posible. Cuidar y recuperar nuestros suelos no significa producir menos; significa producir mejor, reducir riesgos y garantizar que las próximas generaciones puedan seguir viviendo del campo”, señaló la senadora Olga Sosa.

De acuerdo con el Censo Agropecuario 2022, México cuenta con más de 29.8 millones de hectáreas de uso agrícola y alrededor de 4.6 millones de unidades de producción agropecuaria activas. Además, el 74 por ciento de la superficie agrícola es de temporal, por lo que depende directamente de la lluvia y de la capacidad del suelo para captar y conservar humedad.

La propuesta cobra especial relevancia ante las dificultades que enfrentan las personas productoras. El 88.8 por ciento de las unidades de producción reportó altos costos de insumos y servicios; el 61 por ciento registró pérdidas por factores climáticos o biológicos, y el 29.9 por ciento identificó la pérdida de fertilidad del suelo como uno de los principales obstáculos para desarrollar su actividad.

La reforma propone definir legalmente la agricultura regenerativa como un enfoque integral y adaptativo que permita conservar, restaurar y mejorar progresivamente la salud del suelo, el ciclo del agua, la biodiversidad, la resiliencia climática y la viabilidad económica de las unidades de producción.

“La innovación del campo mexicano debe construirse desde el territorio. Se trata de combinar conocimiento científico, tecnología y experiencia campesina para que cada productor pueda elegir las prácticas que mejor funcionen en su parcela y medir sus resultados”, afirmó Olga Sosa.

Los apoyos deberán dar prioridad a pequeñas y medianas unidades de producción, ejidos, comunidades, mujeres rurales, jóvenes y productores ubicados en regiones con degradación de suelos, estrés hídrico o alta vulnerabilidad climática.

Asimismo, la propuesta establece que ningún apoyo público podrá condicionarse a la adquisición de una marca, insumo, tecnología o certificación privada determinada, con el objetivo de proteger la libertad productiva y evitar que la agricultura regenerativa sea utilizada únicamente como una etiqueta comercial.

La reforma también faculta a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural para establecer indicadores técnicos que permitan evaluar materia orgánica, erosión, cobertura del suelo, infiltración y retención de agua, compactación, salinidad, disponibilidad de nutrientes, eficiencia en el uso de insumos, productividad y rentabilidad.

Para Tamaulipas, entidad con una profunda vocación agrícola y ganadera, esta reforma representa una oportunidad para fortalecer la productividad frente a desafíos como la sequía, la pérdida de fertilidad de los suelos y el aumento en los costos de producción. La propuesta permitirá impulsar diagnósticos, asistencia técnica, innovación y proyectos adaptados a las condiciones de cada región del estado, desde la frontera y el centro hasta las zonas cañeras y el sur de la entidad, con el propósito de proteger el patrimonio productivo de las familias rurales y garantizar un campo más rentable, resiliente y competitivo.

“Un suelo sano produce más, resiste mejor las sequías y disminuye la vulnerabilidad de quienes trabajan la tierra. La agricultura regenerativa representa una oportunidad para innovar, elevar la productividad y sembrar un futuro más próspero para el campo mexicano”, concluyó.

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