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La doctora Columba Larios explica el procedimiento y el reto de operar en un cuerpo tan pequeñito. Debido a que el tumor obstruía el recto, fue necesario antes, realizar una colostomía, para que pudiera evacuar

En el Hospital Juarez de México extirpan tumor de 20 centímetros a recién nacida

Hazaña médica Doctora Columba Larios Medina, cirujano pediatra y colorrectal adscrita al Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Juárez de México (HJM), extirpó con éxito un tumor congénito en el área pélvica a bebé de 20 días de nacida (Adrián Contreras)

Las diestras manos de la doctora Columba Larios Medina, cirujano pediatra y colorrectal adscrita al Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Juárez de México (HJM), le devolvieron la esperanza a Juana Arely Licona Lira, quien, a los 7 meses de embarazo, se enteró que su bebé presentaba un tumor congénito en el área pélvica (en la zona de los glúteos).

En entrevista con Crónica, la doctora Larios Medina, explicó que en un ultrasonido prenatal, se detectó que Camila, la bebé de Arely: “venía con una tumoración en el área de las pompis y la zona terminal de la columna”, por lo que se mantuvo en vigilancia hasta el término de la gestación.

Camila pesó 3 kilos 300 gramos, “pero con un tumor en la parte terminal de la columna bastante prominente alrededor de 20 centímetros de diámetro. De inmediato pasó a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) y al día siguiente a quirófano para realizarle una derivación intestinal.

Ello, debido a que por el tamaño del tumor, éste desviaba el recto y fue necesario realizar una colostomía, un día después del nacimiento, para que pudiera evacuar de manera normal, porque “El recto estaba completamente comprimido y no podía evacuar”, además de tener tiempo para completar los estudios necesarios para la operación, que ocurrió a los 20 días del nacimiento".

El reto de operar un cuerpo tan pequeñito

La pediatra Larios Medina, con 10 años de experiencia como cirujano pediátrico colorrectal, admitió que al tratarse de un cuerpo tan pequeñito, fue una cirugía de alta complejidad -duró alrededor de siete horas-, porque el área quirúrgica es más pequeña y se debe tener un manejo muy cuidadoso de los tejidos para no dañarlos.

Enfatizó la importante labor del trabajo conjunto con diversos especialistas: cirugía plástica para que guiaran en el abordaje para la reconstrucción del área, debido a que iba a ser una herida muy grande y se pudiera realizar una cirugía que dejara una cicatriz lo más estética posible dada la lesión tan importante, así como el servicio de anestesiología y analizar los requerimientos durante la cirugía “y vigilar en todo momento quitar todo el tumor para que no vuelva a crecer”.

Logro médico en Hospital Juárez Doctora Columba Larios Medina con Arely Licona Lira, quien, a los 7 meses de embarazo, detectaron un tumor congénito en el área pélvica a su bebé (Adrián Contreras)

La operación fue todo un éxito

A casi dos meses de la intervención, Camila está en recuperación y aunque todavía no ha sido dada de alta, evoluciona bien, aunque se mantiene en una técnica llamada VAC (Cierre Asistido por Vacío) que hace que la cicatrización mejore y la herida cierre sin problema.

Explicó además, que fue necesario intubar a Camila y salió así, por el tiempo que estuvo en quirófano “estuvo entubada un día y medio, básicamente para el control del dolor e ir dándole poco a poco tiempo a que fuera acostumbrándose y poderla extubar sin problema”.

Este tipo de tumor se presenta en 1 de cada 40 mil recién nacidos vivos

La cirujano pediatra y colorrectal, explicó que el tumor que presentó Camila, se llama teratoma sacrococcígeo, poco comunes que se dan en la parte final de la columna que es el sacro y el coxis, con una incidencia de 1 en cada 40,000 recién nacidos vivos, “yo llevo trabajando aquí 9 años y este es el primer caso que vemos en el hospital”, resaltó.

La especialista admitió que debido al impacto que este tipo de situaciones puede generar en padres y madres, en el Hospital Juárez de México se han preocupado por informar oportunamente de la situación, como el caso de Arely, para tratar de tranquilizarla lo más posible.

“La bebé se va a mantener en vigilancia porque el tumor afectó todo el piso pélvico y los músculos que forman parte en la continencia urinaria y fecal, de ahí que más adelante habrá que planear la reconexión de la colostomía para que pueda evacuar de manera natural”, aunque esto, todavía llevará su tiempo, dijo, dependerá de cómo Camila vaya controlando su cuerpecito y si presenta datos de incontinencia hay que esperar a que crezca unos tres o cuatro años.

Arely Licona Juana Arely Licona Lira a los 7 meses de embarazo, en un ultrasonido, se enteró que su segunda hija, venía con un tumor en el área pélvica (en la zona de los glúteos). A los 20 días de nacida, su pequeña Camila fue operada, hoy evoluciona favorablemente de la intervención (Adrián Contreras)

Con los sentimientos a flor de piel

Para Juana Arely Licona Lira, de 24 años y mamá de Camila, la experiencia todavía le mantiene los sentimientos a flor de piel. Aunque su bebé ya no tiene el tumor, su joven madre no puede evitarlo y rompe en llanto al recordar los difíciles momentos en los que no sabía que iba a pasar.

Mamá sola, Arely sólo cuenta con el apoyo de sus padres, quienes en estos difíciles momentos, han cuidado a Hanna, la hija mayor, de apenas dos años.

Cuando fue enviada al Hospital Juárez, llegó con diagnósticos distintos “en una clínica particular primero me dijeron que su vejiga estaba dilatada, después que no, que eran sus riñones”, hasta que en el Juárez de México le explicaron qué tenía su bebé.

Eso no la tranquilizó, Arely vuelve a romper en llanto, se tapa los ojos y trata de contener la respiración y con un leve hilo de voz dijo: “tenía mucho miedo... Desde que me vieron aquí, sentí mucha preocupación fue muy estresante, no sabía qué iba a pasar con mi bebé, mi mamá me decía que todo iba a estar bien, pero la verdad es que yo tenía mucho, mucho miedo”.

Aquel temor sigue latente en Arely, quien por más esfuerzos que hace, no puede contener el llanto, respiró profundo y compartió: “Cuando Camila nació -el 29 de julio-, me sentí muy feliz porque ya la había conocido, pero todavía con miedo y muy preocupada por cómo venía”.

Hay imágenes muy claras que seguro llegan a la mente y al corazón de Arely: cuando Camila nació, y vio su pequeño cuerpecito con el enorme tumor, después de la operación que duró siete horas. Camila sigue en observación y Arely, sólo puede pasar a verla una hora. Todos los días viaja desde Ecatepec, esperando el momento en el que se la pueda llevar a casa con su hermanita Hanna.

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