
Después de lograr la declinación de sus contendientes, el vicecoordinador de la bancada de Morena en el Senado se perfila para asumir como el presidente del Senado a partir de este 1 de septiembre luego de que la bancada de Morena lo eligió como su candidato para presidir la Mesa Directiva de la Cámara Alta.
Después de varios días de intenso cabildeo. Martínez logró el consenso de sus compañeros en una definición que busca proyectar unidad dentro del grupo mayoritario rumbo a los retos que enfrentará el partido el próximo año donde se renovarán 17 gubernaturas y la Cámara de Diputados.
La candidatura de Martínez Miranda quedó despejada luego de que los senadores Óscar Cantón Zetina y Manuel Huerta Ladrón de Guevara declinaran sus aspiraciones y cerraran filas en torno al legislador mexiquense.
Martínez asumió el compromiso de ejercer la presidencia con apego estricto al marco legal y ofreció garantizar un trato equitativo tanto a los integrantes de Morena como a las fuerzas de oposición.
“Trabajaré con apego a la Constitución, a la Ley Orgánica y al reglamento, es lo que tiene que hacer el presidente del Senado”, afirmó.
El próximo presidente de la Mesa Directiva aseguró que su actuación estará marcada por el respeto a las reglas parlamentarias y que dará el mismo trato a todas las fuerzas políticas representadas en la Cámara Alta.
Sin embargo el proceso no estuvo exento de reclamos, pues el senador Gerardo Fernández Noroña, quien también aspiraba a repetir en ese cargo, acusó “connivencia” con la oposición, es decir, un acuerdo para tolerar a la oposición, a lo que el ex presidente del Senado calificó como “un yerro mayúsculo”.
Fernández Noroña se ausentó de esa votación para “no convalidar esa elección” y advirtió que, detrás de la búsqueda de acuerdos para definir la Mesa Directiva, podría configurarse una relación política distinta a la que corresponde entre mayoría y oposición.
“Se decide una presidencia de connivencia con la oposición, no de respeto a la oposición, sino de connivencia”, reprochó
Calificó esa posibilidad como un “yerro mayúsculo” y dejó claro que no pretende guardar silencio frente a lo que considera una decisión política de fondo.
Asimismo cuestionó que, bajo el argumento de construir acuerdos, puedan diluirse decisiones políticas cuya responsabilidad termine perdiéndose entre los distintos actores involucrados.
“Detrás de los llamados consensos se diluyen decisiones políticas de las que, más tarde, nadie se hace responsable”, advirtió.