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La política cultural del Segundo Informe de Gobierno contempla educación artística, festivales gratuitos, apoyo a la creación y acciones para preservar el patrimonio, las lenguas y las expresiones de pueblos indígenas y afromexicanos

Cultura busca llegar a niños, jóvenes y comunidades para fortalecer la identidad de México

Gobierno de México amplía el acceso a la cultura (Victoria Valtierra Ruvalcaba/Cuartoscuro)

La cultura se plantea como un derecho que debe llegar a más personas y territorios, con especial atención en niñas, niños, jóvenes y comunidades indígenas y afromexicanas.

En el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se destacan acciones dirigidas a ampliar el acceso a las artes, fortalecer la educación artística, impulsar la creación y proteger el patrimonio cultural de México.

Entre septiembre de 2025 y junio de 2026, la política cultural federal se desarrolló bajo cuatro líneas principales: ampliar los derechos culturales con mayor presencia territorial, fortalecer la educación artística pública, impulsar el ciclo creativo y proteger el patrimonio material, inmaterial, documental y biocultural.

El objetivo, de acuerdo con el informe, parte del derecho de las personas a crear, aprender, participar y acceder a la cultura, pero también a preservar y ejercer su vida cultural desde su propia identidad, autonomía y dignidad.

Cultura desde los territorios

Uno de los principales resultados reportados es la ampliación de las actividades culturales fuera de los grandes espacios y ciudades. Durante el periodo señalado se realizaron 514 mil 121 actividades artísticas y culturales, con una asistencia de 49 millones 667 mil 337 personas.

La estrategia también llevó acciones culturales a 310 municipios, mientras que distintos programas buscaron acercar actividades, proyectos y servicios a comunidades que tradicionalmente tienen menor acceso a la oferta cultural.

Entre estas acciones se encuentran los Convites Culturales, con 118 ediciones en 55 municipios de 19 estados y alrededor de 90 mil participantes. También se desarrollaron proyectos mediante el Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados y otras iniciativas de alcance territorial.

Para 2026 se estableció además el Circuito Nacional de Festivales por la Paz, que contempla 200 festivales, conciertos y actividades gratuitas en las 32 entidades del país, además de 82 proyectos en municipios prioritarios.

Hasta junio se habían realizado 15 de estos festivales, con una asistencia de alrededor de 1.7 millones de personas, con actividades desarrolladas en lugares como Tijuana, Tecámac, Nezahualcóyotl, Oaxaca y Veracruz.

Niños y jóvenes como prioridad

La educación artística ocupa otro de los ejes centrales. El informe plantea que el acercamiento a las artes debe comenzar desde las primeras etapas de formación, por lo que se fortaleció la educación pública especializada en instituciones como el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Centro de Capacitación Cinematográfica.

En conjunto, estas instituciones atendieron a 11 mil 358 estudiantes: 9 mil 358 en el INBAL, mil 802 en el INAH y 198 en el CCC.

A esto se sumaron actividades estudiantiles, programas de formación docente y redes de colaboración con entidades federativas. También se revisaron 37 planes de estudio de 29 escuelas y se avanzó en la elaboración de un Mapa Nacional de Educación Artística que reúne información de más de mil instituciones y programas.

La formación cultural también se extendió a otros espacios. En febrero de 2026 abrió El Arsenal, en la cuarta sección del Bosque de Chapultepec, con 41 talleres. En Los Pinos, la Casa Ruiz Cortines recibió una inversión de 30 millones de pesos y concentró 91 eventos con más de 10 mil asistentes, además de mil 800 actividades académicas.

En el ámbito musical, los Semilleros Musicales llegaron a 242 espacios en 24 estados y atendieron a 11 mil 292 personas, mientras que la Orquesta Escuela Carlos Chávez realizó conciertos de graduación.

Comunidades y patrimonio vivo

El fortalecimiento cultural también contempla el reconocimiento de los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derechos públicos. Bajo esta perspectiva, el informe destaca la importancia de preservar no solamente monumentos y edificios, sino también lenguas, conocimientos, expresiones artísticas, formas de alimentación, oficios y otras manifestaciones que forman parte de las culturas vivas.

En este sentido, se impulsaron acciones para preservar y revitalizar lenguas indígenas mediante el trabajo conjunto con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, mientras que distintas iniciativas buscaron que las propias comunidades participen en la conservación y transmisión de sus expresiones culturales.

La lectura también fue considerada parte del derecho a la cultura, con especial atención en el acceso a libros y en el fortalecimiento de las lenguas indígenas tanto en su expresión oral como escrita.

Apoyo a la creación artística

El impulso a quienes producen arte y contenidos culturales también forma parte de la estrategia. El informe señala una inversión de 3 mil 320 millones de pesos en incentivos para la creación, cifra que representó un incremento real de 37 por ciento respecto de 2025.

A través del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales se otorgaron mil 473 incentivos, mientras que distintos programas estatales apoyaron proyectos de creación y desarrollo artístico.

El sector audiovisual también tuvo modificaciones. Se impulsó la Ley Federal de Cine y del Audiovisual y mecanismos como EFICA, que permiten apoyar hasta con 30 por ciento del costo de producción, con un límite de 40 millones de pesos por proyecto y una bolsa anual de 400 millones. El esquema contempla además que entre 70 por ciento de los proveedores sean locales y busca favorecer entre 10 y 20 producciones medianas o grandes al año.

Dentro de las modificaciones también se incluyeron disposiciones relacionadas con los derechos de los artistas frente al uso no autorizado de inteligencia artificial.

Preservar la memoria de México

La protección del patrimonio fue otro de los componentes centrales. Entre septiembre de 2025 y junio de 2026 se reportaron 195 mil 565 acciones de protección legal, 35 mil 913 intervenciones técnicas y 28 mil 707 acciones de conservación. En ese periodo fueron conservados 4 mil 837 bienes culturales, entre ellos 3 mil 25 históricos y mil 812 arqueológicos.

Los museos, zonas arqueológicas y espacios de exposición recibieron más de 20 millones de visitantes, mientras que se realizaron 19 mil 374 actividades de promoción cultural con más de 300 mil asistentes.

Durante el primer semestre de 2026 se pusieron en marcha programas de renovación en 46 zonas arqueológicas, 12 museos y 12 juegos de pelota ubicados en 12 estados. Entre las intervenciones destacó la realizada en Teotihuacán, donde se efectuó una intervención de gran alcance después de más de tres décadas y se reabrieron espacios museísticos.

También se llevaron a cabo 29 rescates y salvamentos arqueológicos, con hallazgos registrados en entidades como Guerrero, Tabasco y Oaxaca, así como en el Templo Mayor y en el corredor del Tren México-Querétaro.

La protección de la memoria cultural incluyó además el registro de 885 nuevos sitios arqueológicos, con lo que el inventario acumulado llegó a 57 mil 770. También fueron registrados bienes históricos, piezas arqueológicas y paleontológicas y documentos.

En materia de patrimonio artístico se realizaron trabajos de conservación en murales de artistas como David Alfaro Siqueiros, Juan O’Gorman, Guillermo Cauduro, Miguel Covarrubias, José Chávez Morado y José Clemente Orozco. Además, se restauraron espacios como el Hemiciclo a Juárez, el Reloj Monumental de Pachuca y la fachada del Palacio de Bellas Artes, junto con 960 piezas artísticas.

Así, la política cultural presentada en el Segundo Informe combina la formación desde edades tempranas, la participación de jóvenes, el acceso a actividades gratuitas y la presencia en municipios con la conservación de las expresiones y bienes que forman parte de la historia del país.

El enfoque busca que la cultura no quede limitada a los recintos especializados, sino que forme parte de la vida cotidiana de las comunidades y contribuya a mantener vivas sus lenguas, conocimientos, tradiciones y formas de expresión. Al mismo tiempo, plantea que la educación artística y el acceso a las artes desde la infancia pueden convertirse en una vía para fortalecer la participación cultural y la identidad de las nuevas generaciones.

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