
El panorama de arranque electoral en Nayarit se observa dominado por Morena. Ese partido alcanza el 41 por ciento de las preferencias a pesar de la baja satisfacción con el gobierno estatal: el 51 por ciento desaprueba el desempeño del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero y el 54 por ciento de los nayaritas dicen que su estado va por mal camino. La mitad de electores ve a Morena como un partido unido y la otra parte como un partido dividido como los registró la encuesta publicada ayer por La Crónica de Hoy. La pregunta que salta entonces es ¿Qué mantiene fuerte a Morena si reprueban a su gobierno local?

El partidismo es un factor explicativo muy poderoso. El doctor Alejandro Moreno en su libro El votante mexicano publicado en 2003, se refiere al partidismo como vínculo psicológico de identidad afectiva que une a un ciudadano con un partido político. La encuesta revela que la base partidista de Morena no tiene comparación con el resto de los partidos, es dominante. Del 41 por ciento de electores que votarían por ese partido, el 28 por ciento son morenistas que tienen ese vínculo afectivo y que forman parte de su raíz; el resto, el 13 por ciento, son votantes coyunturales, sin más arraigo, temporales.

Otro factor que impulsa el apoyo popular hacia Morena es el beneficio de los programas sociales. Dos de tres votos por ese partido provienen de electores beneficiarios de trasferencias, mientras que en el caso de la oposición la relación es de uno a uno. Cabe hacer notar que coinciden el porcentaje de base partidista de Morena y el de beneficiarios de programas sociales.
Analizando la composición de la base partidista de Morena, encontramos que 75 por ciento de electores que se identifican con ese partido reciben programas sociales, mientras que solo el 25 por ciento restante se dice morenista y no recibe ningún beneficio en su hogar. Sí existe un vínculo entre ser morenista y recibir beneficios.
