
Los Programas para el Bienestar se han convertido en uno de los principales mecanismos del Gobierno de México para llevar recursos directamente a distintos sectores de la población. Para el cierre de 2026 se prevé que 42 millones 860 mil 296 derechohabientes formen parte de estos esquemas, con una inversión histórica de un billón de pesos destinada de manera directa al bienestar de las familias.
El alcance de estos apoyos abarca distintas etapas de la vida y actividades productivas. Entre los beneficiarios se encuentran adultos mayores, mujeres, personas con discapacidad, jóvenes, estudiantes, campesinos, productores y pescadores, además de familias que reciben apoyos relacionados con alimentación y precios justos.
Pensiones y apoyo a las familias
Uno de los principales programas está dirigido a las personas adultas mayores. Actualmente, 13 millones 788 mil reciben una pensión de 6 mil 400 pesos bimestrales, mientras que 2 millones 873 mil mujeres de entre 60 y 64 años cuentan con la Pensión Mujeres Bienestar, creada como un reconocimiento a los años de trabajo y cuidados realizados a lo largo de su vida.
A estos apoyos se suman los destinados a personas con discapacidad, con 2 millones de beneficiarios que reciben 3 mil 300 pesos bimestrales. También se contempla a jóvenes mediante Jóvenes Construyendo el Futuro, programa en el que participan medio millón de personas con el objetivo de facilitar su incorporación al empleo.
Las familias trabajadoras también forman parte de esta red de apoyos. Cerca de 300 mil niñas y niños de madres trabajadoras y sus familias reciben atención y cuidado, mientras que alrededor de 200 mil pescadores son respaldados mediante Bienpesca.
Respaldo al campo y productores
El sector rural concentra otra parte importante de los programas. A través de Producción para el Bienestar participan un millón 889 mil campesinos, mientras que más de 2 millones 157 mil productores reciben fertilizantes gratuitos para fortalecer sus actividades agrícolas.
Sembrando Vida también forma parte de este esquema, con 4 millones 45 mil 100 sembradores. A ello se agregan apoyos para productores de caña, cacao, miel y frijol, así como acciones dirigidas a fortalecer la producción nacional y avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria.
Dentro de estas medidas se encuentra el acuerdo para ordenar la comercialización del maíz blanco nacional, cuyo objetivo es que los pequeños y medianos productores obtengan una ganancia justa que permita cubrir sus costos de producción, además de contribuir a estabilizar el mercado de la tortilla.
También se desarrolla el programa Maíz es la Raíz, mediante el cual se busca organizar a 600 mil campesinos en grupos de productores para mejorar las semillas mediante métodos tradicionales. La estrategia contempla aumentar la productividad, garantizar el autoconsumo, impulsar precios justos y conservar la biodiversidad genética del maíz.
Para quienes requieren financiamiento, 25 mil productores y pescadores han accedido al sistema de créditos para el campo mediante Cosechando Soberanía.
Becas para estudiantes
En el ámbito educativo, los apoyos buscan evitar que las condiciones económicas sean un obstáculo para continuar los estudios. Las y los estudiantes de secundaria pública reciben la beca Rita Cetina, mientras que durante este año 8 millones de estudiantes de primaria recibieron recursos para útiles y uniformes escolares.
En educación media superior, cerca de 5 millones de jóvenes cuentan con la beca Benito Juárez. Para el cierre de 2026 se prevé que cerca de 800 mil estudiantes universitarios reciban las becas Jóvenes Escribiendo el Futuro y Gertrudis Bocanegra.
El objetivo es que los apoyos alcancen las distintas etapas de formación académica, desde la primaria hasta la universidad, para que los estudiantes puedan permanecer en las aulas y continuar con su preparación.
Más recursos para las escuelas
Los programas también contemplan directamente a los planteles educativos. Durante 2026, más de 73 mil escuelas de educación básica y media superior han recibido recursos para mejorar sus instalaciones, en un esquema que contempla la participación de madres y padres de familia.
A la par, el Gobierno de México impulsó el Bachillerato Nacional con la intención de unificar las preparatorias y tecnológicos del país bajo un mismo esquema educativo y fortalecer la vinculación con instituciones de educación superior.
Este año egresó la primera generación del Bachillerato Nacional, integrada por más de 60 mil jóvenes, quienes obtuvieron una doble certificación: una emitida por el propio bachillerato de la Secretaría de Educación Pública y otra de una institución de educación superior, gracias a un acuerdo con 29 universidades y tecnológicos nacionales y estatales.
Recaudación y programas sociales
El financiamiento de estas acciones está relacionado con los ingresos obtenidos por el Gobierno Federal. Durante 2025, la recaudación alcanzó 6 billones 46 mil millones de pesos, cifra que representó 487 mil millones más que en 2024.
Para agosto de 2026, la recaudación registraba ya 149 mil millones de pesos adicionales respecto al mismo periodo del año anterior. Estos recursos, de acuerdo con el planteamiento del Gobierno de México, permiten financiar programas para el bienestar, además de obras de infraestructura, carreteras, escuelas, hospitales, agua, vivienda, trenes y seguridad.
La estrategia parte de la idea de que los recursos públicos deben traducirse en beneficios directos para la población. Bajo este enfoque, una pensión para una persona adulta mayor, una beca para un estudiante o un apoyo para quien trabaja la tierra forman parte de una política pública orientada a atender diferentes necesidades y sectores.
Con estos programas, el Gobierno de México busca mantener una red de apoyos que abarque desde la protección económica de las familias hasta la educación, el campo y las actividades productivas, con recursos dirigidos a millones de personas en las 32 entidades del país.