
La temporada de otoño está a la puerta como una estación de transición caracterizada por la reducción gradual de las temperaturas.
En esta época, los días comienzan a acortarse y el aire nocturno se vuelve cada vez más fresco, lo que provoca cambios en la vegetación que se prepara para la llegada del invierno.
Al tratarse de una fase de cambio climático, aumentan las probabilidades de tormentas severas debido al choque entre los primeros frentes fríos y las masas de aire cálido aún presentes.
¿Qué es el otoño meteorológico y cuándo empieza?
El otoño meteorológico es un criterio utilizado en la ciencia de la atmósfera para agrupar los tres meses de la estación: septiembre, octubre y noviembre.
Esta división facilita la recopilación de datos y el análisis del clima a escala global.
En el hemisferio norte, este periodo comenzó el 1 de septiembre y se extenderá hasta el 30 de noviembre.
Su seguimiento es fundamental para que los especialistas monitoreen variables como la dirección de los vientos, la presión atmosférica, los frentes fríos y los ciclones tropicales, para poder alertar a la población sobre cambios repentinos que pueden llegar.
¿Cuáles son los riesgos asociados a esta estación?
En el caso de México, septiembre es considerado el mes con mayor presencia de lluvias en el año.
El incremento en las precipitaciones se debe a la interacción entre los vientos de verano que comienzan a retirarse junto con las primeras masas de aire frío de la temporada invernal, sumado a la entrada de ciclones tropicales.
El otoño meteorológico coincide con el pico de mayor actividad de huracanes en los trópicos.
La combinación de las aguas oceánicas templadas con las primeras incursiones de aire fresco provoca la formación de tormentas intensas y chubascos.
Esta interacción atmosférica representa uno de los aspectos más delicados de la temporada.