
Mexicanos Primero ha manifestado propuestas derivadas de los resultados de PISA 2025 que revelan una prioridad educativa que México no debe ignorar, que todas y todos los estudiantes aprendan lo fundamental, independientemente de dónde nacieron, de la escuela a la que asisten o del momento político que les tocó vivir.
Los resultados muestran que sólo 30% de las y los estudiantes de 15 años alcanza al menos el nivel básico de desempeño en matemáticas, frente a 65% en promedio de la OCDE. En lectura y ciencias, sólo la mitad alcanza ese nivel, frente a 69% y 74% respectivamente en la OCDE. Además, prácticamente no hay estudiantes que alcancen niveles más altos de desempeño en matemáticas, lectura y ciencias.
A lo largo de 25 años de trayectoria en México de PISA, se han visto muy pocos cambios en el desempeño de las y los estudiantes, a pesar de los múltiples cambios por los que ha atravesado el sistema educativo.
El sistema educativo mexicanoha pasado por múltiples modificaciones, sin embargo, ha aprendido muy poco de sus propios resultados y no ha generado la capacidad institucional que le permita consolidar una política educativa de largo plazo que garantice el derecho a aprender para todas y todos. Ante esta situación, Mexicanos Primero considera que PISA 2025 debe ser un punto de inflexión.
La organización señala que es indispensable construir la capacidad institucional para identificar qué funciona, evaluarlo, sostenerlo cuando corresponde y corregirlo si no da los resultados esperados.
Además identifica cinco prioridades de política educativa:
1. Poner los aprendizajes fundamentales en el centro de una política nacional con metas evaluables
México necesita una política nacional de recuperación y fortalecimiento de aprendizajes, con metas concretas, plazos, responsables, recursos e indicadores y resultados públicos. Los resultados demuestran que las matemáticas son un foco rojo, pues entre 2015 y 2025 aumentó en 13 puntos porcentuales la proporción de estudiantes que se encuentran por debajo del nivel básico.
En lectura, sólo la mitad de las y los jóvenes alcanza el nivel mínimo, que implica identificar la idea principal de un texto, localizar información y reflexionar sobre su propósito. Casi ningún estudiante alcanza los niveles más altos.
La prioridad debe ser que todas y todos los estudiantes aprendan a leer, comprender, escribir y resolver problemas matemáticos. Esto requiere una estrategia nacional que acompañe a las escuelas, priorice a quienes presentan mayores rezagos y permita verificar si los aprendizajes están mejorando.
2. Recuperar una evaluación nacional de aprendizajes: medir para mejorar
En México es indispensable contar nuevamente con una evaluación nacional sistemática, rigurosa, comparable y transparente, que permita saber qué están aprendiendo las y los estudiantes y dónde persisten las brechas. PISA es fundamental, pero no cumple esa función.
El país debe reconstruir su capacidad nacional de evaluación que permita dar seguimiento continuo a los aprendizajes y generar información útil para las escuelas, docentes, autoridades y familias.
3. Convertir el acompañamiento docente en una política permanente, no en esfuerzos aislados
PISA ha mostrado que las y los docentes representan una fortaleza del sistema educativo mexicano. La mayoría de estudiantes reportó que sus docentes muestran interés por su aprendizaje, continúan explicando hasta que comprenden y brindan apoyo adicional cuando lo necesitan, sin embargo, los nuevos resultados indican que el apoyo docente reportado por estudiantes ha disminuido en México entre 2015 y 2025.
México requiere formación continua vinculada con los desafíos cotidianos del aula, acompañamiento pedagógico, tiempo para colaborar, recursos pertinentes y condiciones para que docentes y escuelas puedan utilizar la evidencia sobre sus propios estudiantes.
4. Reducir las brechas de aprendizaje con políticas que prioricen a quienes más lo necesitan
La desigualdad sigue siendo una de las grandes deudas de México. En PISA 2025, las y los estudiantes mexicanos ubicados dentro del 25% de los hogares con mayor nivel socioeconómico superaron por 68 puntos en ciencias a quienes se encuentran en el 25% más desfavorecido. Entre 2015 y 2025, esta brecha no se redujo en México, contrario al promedio en los países de la OCDE.
Es necesario identificar dónde están las mayores brechas y enfocar recursos, esto implica también investigar y escalar las experiencias de escuelas que logran mejores resultados en contextos de vulnerabilidad.
5. Preparar a la escuela para el mundo actual: familias, celulares e inteligencia artificial
Los resultados muestran que 47% de las y los estudiantes del país utiliza chatbots de inteligencia artificial para aprender al menos una vez por semana. Sólo 8% reporta no utilizarlos prácticamente nunca para las tareas evaluadas.
Es importante destacar que en las escuelas donde está prohibido el uso de celulares, los estudiantes son alrededor de 25% menos propensos a reportar distracción digital.
La respuesta no puede ser simplemente prohibir o permitir su uso, sino establecer reglas claras y criterios pedagógicos para el uso de dispositivos e inteligencia artificial, así como enseñar a las y los estudiantes a evaluar información, verificar fuentes, comprender lo que leen y utilizar responsablemente las nuevas tecnologías. Esto es particularmente urgente cuando PISA 2029 tendrá como uno de sus focos la lectura y la alfabetización en medios e inteligencia artificial.
El papel de las familias en el aprovechamiento académico
En México cayó de 71% a 63% la proporción de estudiantes que reportó que sus padres o tutores les preguntaban semanalmente qué habían hecho en la escuela, las conversaciones familiares sobre problemas escolares bajaron de 56% a 42%.
Los resultados de PISA 2025 deben leerse con responsabilidad. México ha logrado incorporar a más jóvenes de poblaciones históricamente marginadas a la educación secundaria. Esto forma parte de la explicación de la evolución de los resultados. Pero ampliar el acceso no puede ser el punto final.
Finalmente, hay una señal que no se debe perder de vista: las y los estudiantes mexicanos muestran disposición para aprender. El 80% afirma sentir curiosidad por muchas cosas y 76% señala que se esfuerza más cuando el trabajo se vuelve difícil, sólo 11% considera que la escuela ha sido una pérdida de tiempo, frente a 24% en promedio en la OCDE.
El reto es que el sistema educativo responda a su potencial, a las exigencias del aprendizaje actual. A 25 años de PISA, México no necesita más cambios, necesita una política educativa de Estado que perdure, que coordine sus esfuerzos y que aprenda de la evidencia para mejorar.