
Un análisis realizado por El Poder del Consumidor encontró que productos como jugos, néctares, leches, yogures, bebidas endulzadas y postres contienen ingredientes no saludables y grandes cantidades de azúcar, incluso mayores que los refrescos.
Ante ello, la Alianza por la Salud Alimentaria presentó una denuncia formal ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) para alertar sobre estos productos que se comercializan como opciones “ideales para la lonchera escolar”.
Asimismo, se demandó verificar el efectivo cumplimiento de la Norma Oficial Mexicana 51 (NOM) sobre el etiquetado frontal y no se permita su venta en escuelas, ya que por ejemplo, un jugo Del Valle Junior de manzana contiene 13 cucharaditas de azúcar en 500 mililitros y una Coca-Cola original de 500 mililitros, contiene 10 cucharaditas.
Al respecto, Alejandra Contreras, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública indicó que el consumo de bebidas azucaradas ya cobra 40 mil muertes cada año en México, y cada año regresan a las aulas escolares más de 34 millones de estudiantes, mientras que en las escuelas persiste una alta disponibilidad de comida chatarra: 9 de cada 10 escuelas reportaron su venta.
Asimismo, sostuvo que en 2010 se estimó que el mercado de las escuelas representaba ventas de alrededor de 20 mil millones de pesos, que las corporaciones no están dispuestas a dejar.
Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable en El Poder del Consumidor señaló que entre julio y agosto de este año, se analizaron 31 productos, incluyendo jugos, néctares, bebidas endulzadas, leches saborizadas, yogures y gelatinas, a fin de evaluar el cumplimiento de las normativas vigentes e identificar los ingredientes y estrategias utilizadas para evitar los sellos de advertencia.
En jugos y néctares, se analizaron productos sin sellos y promocionados para incluir en la lonchera escolar, aunque se encontró que estos productos disfrazan los principales ingredientes, como la pulpa, concentrado o reconstituido de fruta, como “azúcares totales” en lugar de “añadidos” para esquivar la NOM-051 y los lineamientos de venta en escuelas.
Estas bebidas son ultraprocesadas, al utilizar concentrados de fruta para endulzar los productos, provocando que las y los niños se habitúen a los sabores muy dulces, productos que se promocionan como “saludables”, pero contienen más azúcar que un refresco.
Agregó que con base en la Norma sobre el etiquetado de advertencia, los azúcares provenientes de jugos de fruta se consideran azúcares libres y cuando estos ingredientes se usan para endulzar un producto, deben declararse y contabilizarse como azúcares añadidos.
En consecuencia, todos los productos analizados deben portar los sellos de “exceso de calorías y azúcares” y no pueden ser promocionados como opciones dirigidas a NNA, ni para su consumo dentro del entorno escolar.
En cuanto a leches saborizadas, yogures, bebidas endulzadas y gelatinas, el análisis encontró que el 70% de las leches y yogures contienen lactasa, y todas las bebidas y postres contienen alulosa o inulina, además, utilizan colorantes como amarillo 5 y 6, rojo 40, azul 1 y caramelo IV, ingredientes pueden causar problemas gastrointestinales, intolerancias, hiperactividad y cáncer.
Al ser productos que formalmente no tienen sellos de advertencia, se desaconseja completamente su consumo, especialmente en niñas, niños y adolescentes.
“Estas bebidas y postres se presentan como ideales para la lonchera, cuando en realidad mantienen niveles de azúcar comparables a los de un refresco, o incorporan ingredientes cuyo efecto en la infancia todavía no se conoce del todo. Se trata de productos que no pueden ser declarados como saludables”,
Ante ello, señaló que el llamado a las autoridades es para que excluyan de la venta en las escuelas los productos antes mencionados ya que, de acuerdo con los Lineamientos de venta de comida escolar, la autoridad sanitaria puede “determinar qué productos no son recomendables para el consumo de las y los estudiantes”.
Alertó que la entrada de estos productos al entorno escolar agrava la crisis de salud pública en el país, ya que 12.7 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 19 años viven con sobrepeso u obesidad, y las estimaciones son que hasta un 50% de ellas y ellos podrían desarrollar diabetes en la edad adulta.
Gabriela Guzmán, abogada de El Poder del Consumidor, declaró que “la COFEPRIS tiene la facultad para analizar el cumplimiento de la NOM-051, así como para indicar las bebidas no alcohólicas o productos que, aunque no porten el etiquetado de advertencia, no sean recomendables para el consumo de las personas estudiantes, ya sea por sus ingredientes, aditivos y otras características que esta autoridad determine”.