
Hablar del suicidio de manera clara, no provoca por sí mismo la conducta suicida”, aseguró el subdirector de Formación de Recursos Humanos en Salud Mental, del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), César Amaury Sánchez Aguilar.
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre, con el lema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, sostuvo que una pregunta directa permite conocer si existe riesgo y facilita que la persona exprese lo que está viviendo.
Una pregunta abierta, si algo no cuadra
“Si algo no cuadra, si algo nos preocupa o la persona está pasando por un mal momento, la pregunta abierta puede permitir que externe lo que está viviendo y reciba apoyo”, señaló el especialista.
El especialista Sánchez Aguilar recomendó mantener una actitud empática, escuchar sin juzgar, permanecer cerca de la persona y facilitar el contacto con servicios profesionales de salud mental.
Asimismo, enfatizó que la prevención también requiere fortalecer las redes de apoyo y limitar el acceso a medios letales, además de establecer medidas de seguridad en sitios donde pueda existir riesgo.
Mencionó que otro factor de riesgo y señal de alerta son las autolesiones, como cortes u otras conductas dirigidas a provocar daño físico, las cuales pueden ocasionarse en estados de tristeza, frustración o enojo y reflejan dificultades para afrontar y regular las emociones.
Servicios de atención a la salud emocional
Para apoyar a las personas, de cualquier edad, que estén atravesando por algún momento en el que los pensamientos o ideaciones suicidas, se puede recurrir a los servicios especializados que ofrece la Secretaría de Salud.
A través de la Línea de la Vida, en el número 800 911 2000 servicio telefónico gratuito y confidencial ofrece orientación, apoyo emocional y atención en crisis las 24 horas, los 365 días del año.
La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA) cuenta con la “Estrategia Nacional de Atención a la Salud Mental para las y los Jóvenes, ABC de las Emociones”, que tiene como objetivo brindar a los adolescentes herramientas para reconocer, comprender y gestionar sus emociones, fortalecer su bienestar emocional y promover entornos protectores dentro y fuera de la escuela.
En los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA), ofrecen atención ambulatoria, diagnóstico y apoyo psicológico, así como de unidades especializadas como el Hospital Psiquiátrico Infantil “Juan N. Navarro” y el Hospital Psiquiátrico “Fray Bernardino Álvarez”, que cuentan con el Código 100, un protocolo médico y un sistema de apoyo para la toma de decisiones clínicas enfocado en la prevención, atención y seguimiento de la ideación y conducta suicida en hospitales y centros de salud.
Asimismo, el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), cuenta con programas de educación continua dirigidos al personal del primer nivel de atención, con cursos sobre conducta suicida y poblaciones vulnerables.
La prevención, reiteró, comienza con la escucha y el acompañamiento. Preguntar, detectar señales de alerta y acercar a una persona a servicios profesionales puede contribuir a prevenir una muerte por suicidio.