
Es importante que las madres, padres y/o cuidadores de recién nacidos observen marcas de nacimiento, cambios en la piel que son visibles desde que el niño o niña nace y algunas pueden aparecer en los primeros ocho años de vida.
Las marcas de nacimiento se pueden manifestar como manchas de diferente coloración o irregularidades en la textura de la piel (más delgada o más gruesa, y en caso de identificar este tipo de anomalía en el recién nacido es importante consultar a un dermatólogo pediatra para que determine su origen.
Helena Vidaurri de la Cruz, dermatóloga pediatra, cirujana dermatóloga y dermato-oncóloga, adscrita al Servicio de Pediatría del Hospital General de México “Eduardo Liceaga” (HGMEL), advirtió que no debe asumirse que una marca de nacimiento, es simplemente un lunar benigno que desaparecerá por sí solo.
Algunas alteraciones cutáneas, dijo, pueden estar relacionadas con trastornos del desarrollo que también involucran el cerebro, los ojos, los huesos, los músculos u otros órganos, por lo que una evaluación temprana permite identificar posibles riesgos y establecer el seguimiento correspondiente.
Asimismo, recordó que la piel de un bebé debe ser de color y textura uniformes, y cuando se presenta alguna alteración en dichas características, es probable que exista un problema.
La marca de nacimiento más frecuente
La especialista aclaró que la marca de nacimiento más frecuente en la población mexicana es la melanocitosis dérmica: una mancha benigna de tonalidad verdosa, azulosa o violácea que suele localizarse en la región lumbar y que se presenta prácticamente en todos los niños mestizos mexicanos. Entre el 1 y 3% de los recién nacidos presenta alguna marca de nacimiento que requiere evaluación y seguimiento, aunque la prevalencia varía de acuerdo con el tipo específico de la alteración cutánea.
Sin embargo, hay otras lesiones que requieren especial atención, entre ellas los nevos melanocíticos congénitos de gran tamaño, ante los riesgos en salud de los que se pueden acompañar.
Marcas de nacimiento de tipo vascular (rojas, o violáceas) también requieren una valoración integral, porque algunas pueden involucrar vasos sanguíneos capilares, linfáticos, arterias o venas y requieren atención por múltiples especialistas como dermatología, angiología, cirugía y radiología intervencionista, con el propósito de brindar una atención integral y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Respecto al tipo de tratamiento, la doctora Helena Vidaurri aclaró que depende de las características de cada paciente, al tiempo que subrayó que estas marcas no pueden prevenirse mediante la alimentación, cuidados o acciones específicas durante el embarazo, porque las alteraciones genéticas que generan las marcas ocurren durante la formación temprana del bebé, por ello, insistió es de suma importancia revisar la piel del recién nacido como parte de la valoración integral y detectar oportunamente cualquier anomalía, y en caso de ser necesario referir a dermatología pediátrica o del adulto, de acuerdo con la edad que tenga.