
Miguel Hidalgo y José María Morelos, personajes importantes de las primeras etapas de la Independencia de México, lucharon dirigiendo al ejército insurgente y fueron capturados y posteriormente ejecutados. Chihuahua fue el lugar en el que Hidalgo perdió la vida en 1811 y Morelos, cuatro años después en 1815, sería ejecutado en San Cristóbal Ecatepec. Sus muertes, sin embargo, no ralentizaron la lucha independentista, misma que se alcanzó en 1821.
Sus muertes no fueron solo simbólicas como la pérdida del liderato de los insurgentes, pues los procesos judiciales, las ejecuciones mismas y el tratamiento póstumo de sus cuerpos también formaron parte de la respuesta de las autoridades novohispanas frente a la rebelión independentista.
¿Cómo fue la muerte de Miguel Hidalgo?
Luego de la derrota de los insurgentes en la batalla del Puente de Calderón en enero de 1811, fueron capturados en marzo del mismo año en Acatita de Baján, Coahuila. Hidalgo fue trasladado a Chihuahua, permaneciendo prisionero mientras se llevaba a cabo su juicio por formar parte de la insurrección. En su proceso se le fueron arrebatados los beneficios y oficios eclesiásticos, esto como protocolo antes de poder ser ejecutado al él ser sacerdote. El día 3 de julio, luego de ser declarado “reo de alta traición”, se dispuso su degradación sacerdotal y se le impuso la pena de muerte.
De acuerdo a información del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), Hidalgo murió a manos del pelotón de fusilamiento, a eso de las 7:00 horas en las inmediaciones del Real Hospital Militar de Chihuahua. Luego de su muerte su cabeza fue enviada a la Alhóndiga de Granaditas, siendo expuesta en una jaula de hierro, junto a las de Allende, Aldama y Jiménez. Esto con el fin de ser una exhibición pública y un escarmiento a quienes rebatían la soberanía del rey y el orden colonial.
De acuerdo a reconstrucciones y relatos respecto a su muerte, se dice que se negó a ser ejecutado por la espalda, trato dado a los traidores. En su lugar fue sentado sobre un banquillo, en el que se encontraban sujetas sus piernas, frente al pelotón y con los ojos vendados. Antes de que comenzaran los disparos, habría colocado una mano sobre su corazón para indicar a los soldados dónde apuntar.

¿Cómo fue la muerte de José María Morelos?
El 5 de noviembre de 1815, Morelos fue capturado por las fuerzas realistas en Temalaca, mientras guiaba y protegía la retirada del Congreso de Anáhuac hacia Tehuacán en Puebla. Luego de su captura fue trasladado a la Ciudad de México, donde enfrentó procesos civiles y eclesiásticos, por ser, al igual que Hidalgo, un sacerdote y tener que separarlo de su condición eclesiástica antes de poder ser ejecutado. El 20 de diciembre, el virrey Félix María Calleja emitió la sentencia de muerte de Morelos.
Fue el 22 de diciembre de 1815 que Morelos, una vez trasladado a San Cristóbal Ecatepec, un pelotón ya lo esperaba para hacer caer a la segunda cabeza del movimiento insurgente luego de la muerte de Hidalgo. Las reconstrucciones de su muerte a cargo del INEHRM indican que Morelos permaneció vendado, de rodillas y dándole la espalda al pelotón, siendo ejecutado alrededor de las tres de la tarde. Su cuerpo, a diferencia de su homónimo cuatro años antes fusilado, no fue exhibido públicamente y fue sepultado en la parroquia de San Cristóbal Ecatepec.

Las muertes de Hidalgo y Morelos representaron dos de los mayores golpes contra la insurgencia. Desde su captura al despojo de su condición sacerdotal, la desaparición de los principales dirigentes del movimiento independentista no significó el final del movimiento. Su objetivo fue logrado en 1821, año en que se consumó la Independencia de México.