
La producción de amapola en México vive un revés sin precedente en la historia del país. La goma de opio, a partir de la cual se obtienen drogas altamente adictivas como la heroína, sucumbe lentamente ante el embate de los operativos de erradicación de plantíos clandestinos de esta adormidera silvestre y frente a los réditos mayúsculos que ofrece la comercialización ilícita de opioides sintéticos como el fentanilo, una sustancia cien veces más potente que la morfina y 50 veces más fuerte que la heroína.
En el Triángulo Dorado, la cuna histórica de la amapola mexicana que los contrabandistas hicieron brotar en la Sierra Madre Occidental y que abarca amplias porciones serranas de los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango, los plantíos de adormidera son cada vez más escuetos, en parte gracias a la lucha de las fuerzas federales por erradicarlos y, en parte, porque ya no son rentables para el hampa narcotraficante.
En tiempos recientes, más o menos tras la captura definitiva de El Chapo Guzmán, el escindido Cártel de Sinaloa (CDS), específicamente la facción de Los Chapitos, se alzó como gerente criminal de este isósceles territorial y optó por convertir el fentanilo en su producto insignia. Lo barato y rápido de su producción en laboratorios con precursores químicos venidos de Oriente, provistos por el cártel chino de los Zheng, y su fácil distribución en tabletas o en forma líquida, además del cambio en las preferencias del mercado estadounidense (la heroína es drásticamente más cara que el fentanilo en las calles), terminaron por desplomar el precio de la goma de opio, con lo cual cayó significativamente el interés del narco por mantener sus históricos y costosos plantíos de amapola.
Erradicación: ¿qué pasa con los campos de amapola localizados?
El esfuerzo de las instancias federales de seguridad, el Ejército mexicano y la Marina por localizar y erradicar los plantíos de amapola, la caída del mercado del opio y el cambio de rumbo hacia lo sintético resultaron ser coincidencias que imprimieron una dilatada efectividad en el balance numérico de los decomisos y zonas de cultivo reventadas por operadores militares.
Cuando, en el año 2022, la Secretaría de la Defensa Nacional había encendido fuegos o rociado el herbicida paraquat en 93 mil 732 sembradíos, el año 2025 cerró con operaciones de la misma índole en solo 23 mil 486 campos de amapola en el Triángulo Dorado. Una disminución del 75 por ciento que no ocurrió porque las Fuerzas Armadas flaquearan en sus intentos ni porque se mostraran brutalmente efectivas; sencillamente, el mapa de calor del opio se hallaba considerablemente reducido y cedía cada vez más terreno para el emplazamiento de laboratorios clandestinos.
Así, en el último año, del 1 de septiembre de 2025 a junio de 2026, la Defensa realizó 13 operaciones de erradicación intensiva en los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa, además de Guerrero, acciones en las que fueron destruidos 9 mil 493 plantíos de amapola en 963.4 hectáreas. La Marina, por su parte, se anotó en el mismo periodo la erradicación de 230 sembradíos, con 16.5 millones de plantas de amapola, de acuerdo con cifras presentadas en el Segundo Informe de Gobierno de la titular del Ejecutivo federal.
¿Cómo han sido los decomisos?
Las cifras de los decomisos también narran la trama de la primacía del fentanilo sobre la goma de opio y, por ende, sobre la heroína.
De acuerdo con el Ejecutivo federal, entre septiembre de 2025 y junio de 2026, las instituciones que integran la Seguridad Pública federal lograron la incautación de 738.59 kilogramos de fentanilo, es decir, alrededor de 1.7 millones de pastillas de este opioide sintético. De ese total de tabletas, las autoridades aducen haber decomisado 369 mil 023 en laboratorios y casas de seguridad en distintos municipios del estado de Sinaloa.
En contraste, el mismo periodo vio el decomiso de 435.86 kilogramos de goma de opio y 134 kilogramos de heroína, mientras que en 2011 el Gobierno federal habría incautado mil 400 kilogramos de goma de opio y 685 kilogramos de heroína.
Resulta importante señalar que, del total de opio y fentanilo decomisado entre septiembre de 2025 y junio de 2026, 125.6 kilogramos de goma de opio y 22 kilogramos de fentanilo fueron requisados en alguno de los 55 Puestos Militares de Seguridad desplegados por la Estrategia de Intercepción Terrestre en caminos y carreteras federales, por lo que el resto corresponde enteramente a resultados de trabajos de inteligencia e intercepciones en aguas territoriales o en aduanas.
Dejan los sembradíos, afloran las fábricas
En mancuerna con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la facción del CDS que lideran los hijos de El Chapo Guzmán aceleró la producción en laboratorios clandestinos con la intención de fabricar fentanilo y metanfetamina, por lo que la estrategia, además de aprovechar la demanda de drogas sintéticas en Estados Unidos y Europa occidental, busca dejar atrás la cara y tardada producción de heroína a partir del opio y eliminar el confinamiento de sus emplazamientos productivos en el reducto que representa el Triángulo Dorado.
Con ello, las autoridades federales habrán notado un boom de narcolaboratorios a lo largo de toda la Sierra Madre Occidental y en algunos enclaves de la Sierra Madre del Sur, desde Jalisco hasta Oaxaca, vía la confrontación directa por territorio e influencia en Michoacán y Guerrero entre células del cártel de las cuatro letras y grupos oriundos de la zona como Cárteles Unidos y La Familia Michoacana.
La reducción en el hallazgo y aseguramiento de campos ilícitos de amapola habrá coincidido, entonces, en el tiempo con la incautación de un número cada vez mayor de fábricas de metanfetamina, fentanilo, sustancias y precursores químicos.
De acuerdo con datos rastreados por la organización Quinto Elemento Lab, de 2018 a 2023 el número de laboratorios descubiertos a nivel nacional incrementó más de 16 veces, al pasar de 58 a 948 en un espacio de cinco años. Más de la mitad de ellos fueron hallados en el municipio de Cosalá, Sinaloa; se trata del mismo terruño en el que Kate del Castilloy Sean Penn se reunieron con Joaquín Guzmán Loera en 2015. El resto de los laboratorios se habría encontrado en Durango, Michoacán y Jalisco.
Hallar e intervenir: la estrategia del Ejército
Desde 2023, fecha en la que operadores de la Defensa Nacional dieron con uno de los mayores laboratorios de metanfetamina que la dependencia admite haber localizado y desmantelado —construido en Sinaloa y con 10 hectáreas de extensión—, el Ejército mexicano lleva la batuta en la guerra contra estas narcofábricas. En él reside la mayor cifra de emplazamientos reventados desde el sexenio pasado, con cerca del 89 por ciento de los operativos.
No obstante, las ventajas de los laboratorios clandestinos —emplazamiento aislado, móvil y provisional— y la cada vez más rentable comercialización de opioides sintéticos y metanfetamina dificultan el éxito de las fuerzas federales. Las fábricas de droga pululan a un ritmo mayor del que la oficialidad logra ubicarlas y desmantelarlas.
Hoy en día, de acuerdo con el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el Gabinete de Seguridad mantiene operaciones permanentes de reconocimiento, identificación e intervención de narcolaboratorios en 17 estados de la República, es decir, en la mitad del país.
Tales esfuerzos han logrado la destrucción de al menos 2 mil 725 laboratorios y áreas de concentración de precursores químicos de septiembre de 2024 a julio de 2026, acciones que abarcaron los estados de Baja California, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Durango, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, y resultaron en el aseguramiento de 1 mil 356 reactores de síntesis orgánica, 922 condensadores y 233 destiladores, además de 3 millones 868 mil 880 litros de precursores químicos y 932 mil 762 kilogramos de otras sustancias químicas, entre las cuales se encuentran millones de pastillas de fentanilo.
Como entidad reina, Sinaloa concentró en este periodo 2 mil 412 laboratorios, 2 millones 644 mil 213 litros y 352 mil 624 kilogramos de sustancias químicas.
En el último año de este sexenio, de septiembre de 2025 a junio de 2026, mil 301 laboratorios han sido ubicados y desmantelados en los mismos 17 estados; se han asegurado 1 millón 805 mil 592 litros y 474 mil 211 kilogramos de precursores químicos, así como 544 reactores de síntesis orgánica, 376 condensadores y 83 destiladores. Además, se han sacado de circulación 77 mil 051 kilogramos de metanfetamina y un millón 655 mil 974 pastillas de fentanilo.