
El uso de cirugía robótica en el Hospital de Ortopedia “Victorio de la Fuente Narváez”, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se coloca a la vanguardia internacional, en materia de cirugía robótica, que brinda enormes ventajas competitivas para los especialistas, para los pacientes y para el hospital.
Así lo señaló en entrevista con Crónica, el doctor Adrián Huematzin Rivera Villa, jefe del Servicio de Reemplazos Articulares, del Hospital de Ortopedia, también conocido como “Magdalena de las Salinas”, señala que la cirugía robótica ha demostrado más beneficios en pacientes con deformidades severas en rodillas (genu varo, hacia afuera) “que es la típica deformidad que le llaman piernas de charrito o en (genu valgo) que son las rodillas hacia adentro”.
“Soy un convencido de que la tecnología nunca va a sustituir el trabajo de un cirujano sin embargo, si existe la oportunidad de utilizar algo que pueda favorecer o beneficiar al paciente hay hacerlo”, confiesa.
Importantes ahorros por menos días hospitalizados
El doctor Adrián Huematzin Rivera, subraya, que los beneficios a los pacientes también deja importantes ahorros para el nosocomio, ya que los pacientes son dados de alta prácticamente al día siguiente de la operación “se retira caminando, con el apoyo de muletas, pero prácticamente casi caminando”, y con el método tradicional los dejábamos un día más, pareciera que no es mucho, pero un día de hospitalización en una institución de tercer nivel cuesta más de 15 mil pesos, y de 100 pacientes hablamos de que ya sería un millón 500 mil pesos".
Además, recuerda que entre más tiempo permanece hospitalizado un paciente existe el riesgo de una infección nosocomial o una trombosis, “entonces entre más rápido pongamos a ese paciente a moverse se reduce ese riesgo”.

En tres semanas, de vuelta al trabajo
El especialista resaltó que con la cirugía tradicional el paciente regresaba a sus actividades, como trabajar entre un mes y mes y medio, “ahora vemos que en alrededor de tres semanas, las personas vuelven a sus labores habituales: estamos equiparados con lo que se hace en el mundo en materia de cirugía robótica”.
Confiado en la capacitación en el país y en el extranjero y la experiencia que los años le han dado, el doctor Adrián Huematzin comparte que cuando le toca trabajar utilizando nuevas tecnologías como en este momento con el robot Cori, “el enorme motivo de satisfacción es la unión del equipo médico utilizándolo en beneficio de nuestros derechohabientes”.
La operación le devolvió las ganas de vivir
Don Erasmo, de 71 años de edad, no tiene más que palabras de agradecimiento hacia el personal del Hospital de Ortopedia, luego de que recuperó las ganas de vivir, el ánimo y dejó atrás los dolores de rodilla.
En entrevista con este diario, don Erasmo cuenta que desde hace un año comenzó a sufrir de fuertes dolores de rodillas (por desgaste articular), y en los últimos meses, prácticamente quedó postrado en una silla, los dolores ya no lo dejaban hacer nada, ahora, su rostro dibuja una enorme sonrisa con un “me devolvieron las ganas de vivir”, un día después de haber sido sometido a una cirugía de reemplazo de rodilla y los dolores han desaparecido.
“Estoy muy agradecido de la atención que me dieron en este hospital de primerísimo nivel. Me siento muy satisfecho de haber sido operado porque hubo otros lugares en donde nada más me trajeron a la vuelta y vuelta”.
El septuagenario paciente comparte “nada más llegué aquí (al hospital) y me levantaron el ánimo, me sentí seguro, y luego que me rayé -presume-, con el robot, porque pensé que iba a ser una operación normal y el doctor bien buena onda me operó con el robot así que todo fue excelente”, comparte, al tiempo que el médico especialista reconoce que don Erasmo no tenía conocimiento de que iba a ser operado con el apoyo del robot “era una sorpresa que le tenía reservada”.
Durante la entrevista, el doctor Adrián Huematzin Rivera Villa, quien intervino a don Erasmo, le pide que estire completamente la pierna y después doble la rodilla cosa que hace de manera lenta, pero sin complicación ni rasgos visibles en su cara que denoten dolor alguno.
“Ayer dormí excelente no me dolió para nada ahorita son unos dolores chiquitos de la operación, pero ya no sé no se compara con los dolores de antes que eran insoportables”, le cuenta al galeno.
Volvió a ser el mismo
Doña Rosa, su compañera de vida durante 46 años, indica que, desde hace casi medio año, su esposo “se apagó, casi ni hablaba, ahorita me sorprende escucharlo hablar tanto y hasta reírse, volvió a ser el mismo.... Antes de la operación, incluso él ya hablaba de morir”.
Don Erasmo comparte que ya no tenía cartílago chocaban sus dos huesos y los dolores ya eran insoportables “el dolor en la rodilla me tumbó, porque hace como tres meses me quedé sin movimiento ya no podía caminar me tenían que ayudar, la verdad pisé fondo, pero poco a poquito con la bendición de Dios y la ayuda de los doctores me voy levantando”.
Menciona que gracias a que uno de sus cuatro hijos quien es médico, comenzó a hacer los trámites necesarios para que don Erasmo fuera atendido en el Seguro Social, “yo ya estaba muy mal, muy triste, bajé de peso, casi 10 kilos de la tristeza, la frustración y el dolor de no poder moverme por mí mismo”.
De vuelta a la pista de baile
Don Erasmo dice que una de las cosas que más le gustaba hacer con su esposa, doña Rosita, era bailar, “nos íbamos a Santa María la Ribera todos los domingos, y ahora, ya me dijo el doctor que le eche ganas para volver a bailar”, a lo que el doctor Adrián señala: “si Erasmo sigue las indicaciones que le hemos estado dando, tendrá la posibilidad de estar bailando en unos dos meses”, confesión a la que los esposos, reaccionaron con una gran sonrisa.
Ello, subraya, porque gracias al apoyo del robot Cori, la recuperación es más rápida, desde el primer día de la cirugía, también hay una mayor movilidad, porque hay una menor invasión de los tejidos, hay menos lesión en partes blandas, es decir tendones, cápsula y ligamentos.
El robot actúa diferente a un corte tradicional que se hacen con sierra, y por muy fina que sea siempre llega a quemar aunque sea de manera ligera el hueso y con la fresa que se usa con el robot, no hace un corte, sino que va haciendo una devastación del hueso lo que permite que el implante quede a la perfección y el hueso no sufre quemadura, porque, repite, la fresa va desgastando y solo se retira lo que no se utiliza para ajustar la prótesis.
A tan sólo 24 horas de la operación, a los esposos, les ilusionaba que sus cuatro hijos ya estarían esperándolos para poder ver a su papá, contentos de haberlo escuchado tan animado y con ganas de seguir viviendo.