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La concentración de personas también permitió que los vendedores ambulantes tuvieran una mayor cantidad de posibles clientes

Después del informe, el calor lleva a los asistentes a los puestos de comida y nieves

Después del informe, el calor lleva a los asistentes a los puestos de comida y nieves

Después de que concluyó el evento encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en el Zócalo de la Ciudad de México, las calles del Centro Histórico comenzaron a recuperar su movimiento habitual. Los asistentes que salieron de la concentración se acercaron a los diferentes puestos de comida y vendedores que se encontraban en los alrededores.

El intenso calor que se registró durante la jornada hizo que muchas personas buscaran algo para comer y, sobre todo, productos fríos para refrescarse después de permanecer varias horas bajo el sol.

En las calles cercanas al Zócalo, los puestos de comida se convirtieron en uno de los principales puntos de reunión. Algunos vendedores ofrecían alimentos preparados en el momento, mientras los clientes esperaban su turno para comprar.

Uno de los puestos que concentró a varias personas ofrecía quesadillas, tlacoyos y otros alimentos típicos. Bajo una gran sombrilla, los vendedores preparaban la comida mientras los asistentes se acercaban para pedir sus alimentos.

Después del informe, el calor lleva a los asistentes a los puestos de comida y nieves

El movimiento aumentó conforme las personas comenzaron a retirarse del Zócalo. Familias, grupos de amigos y asistentes que acudieron solos caminaron por las calles buscando algún lugar donde comer antes de continuar su recorrido por el Centro Histórico.

El calor también llevó a otros asistentes a buscar una opción para refrescarse. Los puestos de nieves y productos fríos registraron movimiento de personas que compraban diferentes sabores para disminuir un poco los efectos de las altas temperaturas.

Entre las calles se observaron sombrillas de colores utilizadas por los vendedores para protegerse del sol. Una de ellas, utilizada para la venta de nieves, llamó la atención por sus colores y por la cantidad de personas que se acercaron durante la jornada.

Mientras algunos esperaban su comida, otros caminaban con sus nieves en la mano para continuar su recorrido. El ambiente cambió poco a poco del momento político al movimiento comercial que caracteriza al Centro Histórico.

La concentración de personas también permitió que los vendedores ambulantes tuvieran una mayor cantidad de posibles clientes. Con el paso de las horas, los comerciantes continuaron ofreciendo alimentos, bebidas y productos fríos a quienes permanecieron en la zona.

La jornada había comenzado con una gran concentración de personas para escuchar el mensaje de la presidenta, pero después del informe la actividad se trasladó a las calles. El ruido de los vendedores, el paso de los peatones y las filas frente a los puestos formaron parte del paisaje de la tarde.

Para algunos asistentes, la salida del evento significó también una oportunidad para recorrer las calles del Centro Histórico y consumir algún alimento. Para otros, la prioridad fue encontrar una bebida o una nieve que ayudara a soportar el calor.

Así, después del acto político, el Zócalo y sus alrededores recuperaron parte de su dinámica comercial. Entre puestos de comida, sombrillas, nieves y cientos de personas caminando, la jornada continuó en las calles de la capital.

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