
Tercer Informe Delfina Gómez — Es la mañana del miércoles 30 de septiembre, en torno a la Plaza de los Mártires, en el centro de Toluca, una multitud se agolpa, está constituida por los invitados al 3er informe de Gobierno de Delfina Gómez. Dominan los maestros y así será toda la jornada.
Sólo una anciana, enojada, pasa por allí y les grita, ‘yo soy maestra, jubilada pero maestra’, y sigue su camino que, este día, se ha complicado por el gentío. Esta será la única muestra de inconformidad, porque incluso en el Congreso estatal, a donde ha llegado la propia gobernadora a entregar el Informe oficial, el buen trato predomina, lo que incluye a una oposición bien portada.
No muy lejos de allí, en el Teatro Morelos, el magisterio se alinea en torno a las entradas y lanza las primeras porras. Son los más notables en número y entusiasmo, aunque ahora ya no griten como antaño ‘Maestra Delfina’, sino que lanzan el ‘Go-ber-na-do-ra; Go-ber-na-do-ra’.
El resto de los invitados al mensaje de Delfina Gómez refleja el mosaico de la clase política mexiquense, surgida de la primera alternancia partidista en el Ejecutivo estatal.
En ese pasado que la 4T insiste en recordar para lograr un contraste, el poder político estatal gravitó hacia Atlacomulco. Gravita ahora hacia Texcoco y al oriente mexiquense.
No será casual que, una y otra vez, ese oriente urbano de carencias innegables, aparezca en el mensaje de Delfina. Destaca el Plan Oriente, aunque es lógico si se piensa en que su población objetivo son 10 millones de personas; destaca, pero no es lo único para ese territorio. También aparece en el apartado de seguridad, con la apuesta al mando único; está presente en la coordinación que el gobierno del Edomex ejecuta con la CDMX, cuya mandataria, Clara Brugada, acompaña a su homóloga el día de su informe.
No es casual, es causal, que el oriente mexiquense domine el discurso porque la 4T se juega allí la posibilidad de comprobar que su movimiento puede lograr cambios de bienestar rápidos y duraderos.
Maestros y la zona oriente son participantes destacados, pero no opacan la diversidad de actores sociales que se han reunido para escuchar a la gobernadora.
En la sede donde la gobernadora dirigirá un mensaje se dan encuentros y regresos. El secretario federal del Trabajo, Baruch Bolaños está presente, es mexiquense nacido en Neza y, cuando llegue el momento, entonará con toda corrección el Himno del Estado de México.
Estará también el Presidente del Congreso local, Vladimir Hernández Villegas, quien es de los más aplaudidos al momento de ser presentado. Como es su costumbre, Hernández apostará por el lenguaje incluyente y agradecerá la presencia de los diputados, diputadas y diputades para recibir a Delfina (aunque en la Cámara no haya legisladores no binarios).
Será Hernández Villegas quien, hacia las 11 de la mañana, dé por recibido el Informe oficial y abra las puertas al no oficial, al que lleva el mensaje político.
En el Teatro Morelos, además de los llegados de Texcoco y de la representación legisltiva estatal, están presentes las figuras de lo que un día se llamó el corredor azul y que hoy se pinta de Morena con clara tendencia a transitar aún más hacia el nuevo oficialismo.
Están los líderes y funcionarios morenistas de la zona sur y calentana, los del corredor de Amecameca, que deben competir con Antorcha Campesina, así como los dos senadores de la entidad, Mariela Gutiérrez (Morena) y Enrique Vargas del Villar (PAN).
Cada parte del Estado de México se ha dado cita y despliega en las 2 mil 279 sillas del recinto el nuevo trazado del mapa político estatal.
El Edomex está construyendo una nueva clase política que tiene todo para convertirse en algo tan relevante como lo fue el priismo de Atlacomulco. La sombra que protege este brote reciente es la primera administración no priista de la historia mexiquense.
En este día, el morenismo se muestra monolítico, sin fisuras. Si alguien tiene agravios contra alguien, hoy no lo muestra. Como invitada, Ariadna Montiel presidirá esa unidad. Viene de definir el abanico de 17 candidaturas a gobernador o gobernadora, lo que resultó duro. Sabe que la selección de candidaturas para diputaciones y presidentes municipales en la entidad puede tornarse igualmente agria.
Muchos de los protagonistas en ese proceso de selección son los mismos indisciplinados que, ya dentro del Teatro Morelos, no quieren ocupar su lugar y se mantienen en la plática en ellos pasillos. Están claramente complacidos con esta ocasión de encuentros y grilla en corto (Que si Duarte, que si Higinio, que si algún otro), los “sean tan amables de ocupar sus lugares, estamos a un minuto de comenzar”, son llamados a misa.
Un grupo de profesores decide apoyar a la ignorada maestra de ceremonias y desde sus asientos lanza una porra de “Ven-gan-sé, ven-gan-sé”.
Hay vieja guardia y mucha presencia de una nueva generación de políticos, de empresarios y una escasez notable de corbatas (sólo en las primeras seis filas, destinadas a funcionarios y legisladores, ese aditamento del atuendo es aún útil).
Cuando se aluda a los pueblos originarios y su importancia, gritos de entusiasmo se escucharán en gayola del Teatro. Desde allí también partirán los gritos de apoyo de las promotoras de programas para la mujer y del nuevísimo sistema de bienestar animal.
Delfina, como parte central de su mensaje, le dirá al mosaico político en el que se ha convertido el sillerío del Teatro Morelos: No caben las ambiciones personales ni las ostentaciones.
Es en ese momento cuando, desde algún punto no identificado del auditorio, se escucha el grito de ‘¡Viva Andrés Manuel”. Delfina responde, ‘Claro que sí’.
Al cabo de unos minutos más, el final del evento será pasado por agua. Una intensa lluvia cae sobre Toluca y la renovada clase política y los liderazgos sociales se aglomeran en las salidas bloqueadas del lugar.
La lluvia les ha regalado unos minutos más de convivencia pacífica antes de regresar a su día a día.
La Crónica de Hoy 2026