
Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los impuestos al tabaco sean al menos del 75% de su precio de venta, lo anterior no tiene sustento teórico o económico, y se podría estar equivocando la política fiscal en varios países como México, donde la carga fiscal incentiva el mercado ilegal de cigarros con impacto negativo en la sociedad como en la economía.
Así se señaló en el estudio de Oxford Economics, presentado por la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA), y la Federación Nacional de Economistas.
En el caso de México, la mayor carga tributaria a los cigarros (alrededor del 70% del costo de una cajetilla), no ha reducido el consumo de tabaco, pues el consumidor ha buscado alternativas como cigarros ilícitos -20 pesos-, contra 100 pesos que cuesta una cajetilla legal.
En el reporte titulado “Una evaluación económica del objetivo de incidencia fiscal del 75% sobre el tabaco, fijado por la Organización Mundial de la Salud”, se precisó que dicha propuesta en 1999, no proponía un nivel óptimo de impuestos, sino un rango observado en algunos países con políticas de control del tabaco.
Oxford Economics subrayó que, aunque la medida buscaba desde su origen reducir el consumo de tabaco, a través del incremento de precios, bajo la lógica de desincentivar el consumo ante el incremento de precios, sobre todo en los grupos más sensibles a los precios, como los jóvenes y hogares de menores ingresos, “reduciendo así los daños a la salud relacionados con el tabaco”, refiere el estudio.
No obstante, el documento encontró que, pese a que los gobiernos fijan las tasas impositivas, la realidad es que la proporción final del precio atribuible a los impuestos depende de aspectos como: oferta de productos, desempeño de los consumidores y el comercio ilícito, que, en su conjunto, alteran el porcentaje que el impuesto representa en el precio final.
En este sentido, se resaltó en el documento, que, ante un incremento de precios, los consumidores migran a marcas más baratas, u otras estrategias de menor costo (como recurrir a fuentes de suministro ilícitas)”, alerta el reporte.
La Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA), alerta que el consumo de cigarros ilícito en México ha registrado un crecimiento acelerado, al representar 25.7% del consumo total de cigarros en el país, es decir, que 1 de cada 4 cigarros consumidos en el país es ilegal.
Rogelio Mirazo Román, presidente de la Federación Nacional de Economistas, advirtió que, si los cigarros ilegales se venden en 20 pesos y el consumo se mantiene, la evasión fiscal por concepto de tabaco superaría los 20 mil millones de pesos.
Añadió que las estimaciones hacia el 2034, la informalidad podría capturar el 50% “comprometiendo gravemente la recaudación hacendaria, los estándares de control sanitario y la eficacia de las políticas de salud pública”, por lo que, sostuvo, “la solución debe empezar por subir el costo de ser Ilegal”.
Abundó que el consumo de cigarros ilegales además de dañar la recaudación fiscal, también tiene impacto en la competencia económica, la salud pública y la seguridad, por lo que es fundamental, señaló, establecer acciones de control y coordinación entre el estado y la industria legal para recuperar la recaudación, y proteger el mercado formal; “la salud pública, las finanzas públicas y la industria que opera en la legalidad están del mismo lado de la mesa, enfrente está el mercado ilícito”.
En su oportunidad, Carlos Barrera, vicepresidente de la Canacintra resaltó que “la tendencia muestra que los consumidores están adoptando marcas ilegales debido a su accesibilidad, lo que representa un desafío para las autoridades en términos de regulación y control del mercado”.
Además, se resaltó que el consumo de productos ilícitos afecta a todos los sectores, no a uno solo, ya que los mexicanos gastan más de 63 mil millones de pesos al año en productos “pirata”. Cada sector formal compite contra productos que no pagan impuestos ni cumplen normas”, sostuvo.
Sugirió que para revertir tal situación y salvaguardar la integridad del mercado formal, se requieren aduanas fuertes, regulaciones y cargas fiscales sensatas, diseñadas según la realidad de cada mercado para atacar la operatividad de redes del comercio ilegal, porque cuando la brecha de precio entre el producto legal y el ilegal se vuelve demasiado grande, el consumidor migra a la informalidad.
El informe de Oxford Economics concluye que la recomendación fiscal de la OMS en materia de cigarros es un parámetro “inadecuado” para orientar la política fiscal sobre el tabaco.
Ante ello, los analistas consideraron que una política fiscal eficaz sobre los cigarros debe ser específica para cada país y equilibrar los objetivos de salud pública con las consideraciones fiscales y las realidades prácticas de cada mercado.
Así, en lugar de alentar a los gobiernos a perseguir un umbral arbitrario de incidencia fiscal, la orientación internacional debería enfocarse en los resultados que importan: reducir la asequibilidad y el consumo mediante políticas fiscales apropiadas a las circunstancias nacionales.