
El proyecto de saneamiento y restauración de los ríos Atoyac y su vertiente Zahuapan registra avances en Tlaxcala y Puebla, con cerca de 20 kilómetros de cauce intervenidos en territorio tlaxcalteca y una meta de recuperación de 92 kilómetros hacia 2030, informaron autoridades durante un recorrido de supervisión de las obras.
Como parte de esta estrategia, impulsada por el Gobierno de México a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Secretaría de Medio Ambiente, se destinan alrededor de 520 millones de pesos a acciones en ambas entidades que corresponde al compromiso de sanear los tres ríos más contaminados del país: Lerma, Tula y Atoyac.
En Tlaxcala, las acciones incluyen la construcción de aproximadamente 19.1 kilómetros de colectores, infraestructura destinada a conducir las aguas residuales hacia las plantas de tratamiento y, una vez purificadas, sean reutilizadas o devueltas a los cuerpos de agua naturales.
La estrategia, presentada por Alejandro Isauro Martínez Orozco, comisionado para la restauración del Río Atoyac, y Diana Torrejón Rodríguez, presidenta municipal de Tlaxco, contempla también la rehabilitación y modernización de la planta de Tlaxco, con capacidad de 50 litros por segundo, así como las instalaciones de Tecomalucan, de 10 litros por segundo, y Acopinalco, de cinco litros por segundo. En conjunto, las tres plantas tendrán capacidad para tratar hasta 65 litros por segundo.
Las obras representan una inversión aproximada de 332 millones de pesos en Tlaxcala y beneficiarán a 45 mil 438 habitantes de los municipios de Tlaxco y Atlangatepec. Además, las autoridades reportaron la identificación de 346 descargas residuales, de las cuales 22 corresponden a fuentes municipales y 324 a domicilios particulares.
El proyecto también considera la incorporación de humedales artificiales y áreas verdes en las instalaciones de tratamiento, con el propósito de aprovechar procesos naturales para mejorar la calidad del agua y favorecer una operación más eficiente. En Tlaxco se prevé, además, habilitar espacios recreativos que permitan integrar la infraestructura al entorno comunitario.
Prevén reutilizar agua tratada en actividades agrícolas
Otra de las acciones contempladas es la reutilización de aguas residuales tratadas para el riego agrícola mediante las llamadas líneas moradas, sistemas destinados a transportar agua previamente procesada hacia las zonas productivas.
En Tlaxco, el planteamiento busca beneficiar a 40 productores y atender una superficie aproximada de 120 hectáreas, lo que permitiría aprovechar el recurso hídrico y disminuir la presión sobre las fuentes de abastecimiento convencionales.
En Puebla, las obras incluyen la construcción de la planta de tratamiento de San Juan de Juárez Coronaco, con capacidad para procesar 40 litros por segundo, además de alrededor de 19 kilómetros de colectores. La infraestructura atenderá descargas de San Matías Tlalancaleca y Santa Rita Tlahuapan mediante un esquema intermunicipal.

Limpieza de riberas y vigilancia ambiental
La estrategia de recuperación de los ríos también contempla acciones de restauración de riberas, retiro de residuos, desazolve y reforestación. Según la información presentada, aunque inicialmente se contrataron trabajos para seis kilómetros, la participación de voluntarios, empresas, instituciones educativas y habitantes permitió ampliar las intervenciones hasta cerca de 20 kilómetros. Se resaltó que el estado anterior de los ríos era tan deteriorado que los habitantes de comunidades cercanas, evitaban las zonas debido al mal olor y al riesgo sanitario que representaba el nivel de contaminación.
A estas labores se suman acciones de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), que contempla trabajos de restauración y conservación en mil 200 hectáreas de las partes altas de la cuenca, donde la cobertura forestal contribuye a la captación e infiltración del agua.
En materia de supervisión, las autoridades informaron sobre la instalación proyectada de un centro de vigilancia y monitoreo en Tlaxcala para dar seguimiento a la calidad y cantidad del agua, los niveles de toxicidad y las variaciones del caudal. El objetivo es contar con información que facilite la detección de posibles descargas contaminantes y fortalezca las labores de inspección.
Asimismo, se trabaja en la delimitación de zonas federales para identificar invasiones a los cauces y prevenir riesgos para la población ante posibles inundaciones.
Por su parte, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) reportó 40 inspecciones industriales durante el año anterior y 60 en el año en curso, al momento de la presentación. Algunos procedimientos, de acuerdo con las autoridades, derivaron en sanciones, clausuras y medidas de urgente aplicación que se sancionan con multas que las empresas deben destinar a la reparación de los daños y a la contribución del saneamiento.
Proyectan ampliar las obras durante 2026
Para 2026, el programa prevé ampliar las acciones en ambos estados. En Tlaxcala se proyectan 43 kilómetros adicionales de colectores, nueva infraestructura de tratamiento, estaciones de monitoreo y trabajos complementarios en municipios como Apizaco y Domingo Arenas.
De concretarse las obras previstas, el tramo saneado en la entidad aumentaría de 20 a 36 kilómetros, como parte de la ruta para alcanzar la meta de recuperación de 92 kilómetros hacia 2030.
En Puebla se contempla continuar con la construcción de plantas y colectores, así como desarrollar proyectos de restauración de riberas y espacios públicos. Entre las propuestas figura un parque ribereño en las inmediaciones de la ex hacienda de Chautla y la instalación de estaciones de monitoreo en puntos estratégicos.
Por su parte, Israel Tobón, comisionado estatal de Agua de Tlaxcala, informó que el gobierno estatal ha destinado más de mil millones de pesos a obras relacionadas con el saneamiento durante la actual administración. También reportó una inversión de 490 millones de pesos para la operación y el mantenimiento de plantas de tratamiento en ese periodo.
El funcionario destacó que la construcción de infraestructura debe acompañarse de recursos suficientes para garantizar su funcionamiento a largo plazo y evitar que las instalaciones queden fuera de servicio por falta de mantenimiento.
Las autoridades reconocieron que la recuperación integral de los ríos Atoyac y Zahuapan requiere un proceso sostenido, cuya continuidad dependerá de la disponibilidad presupuestal y de la coordinación entre los gobiernos federal, estatal y municipal, aunque se tiene previsto su inauguración hacia el mes de diciembre, ahora permanecen en las últimas etapas de preparación.
Con la puesta en marcha de las plantas de tratamiento, la ampliación de las redes de colectores y el fortalecimiento de la vigilancia ambiental, el programa busca reducir las descargas contaminantes, mejorar las condiciones de la cuenca y proteger la salud de las comunidades asentadas en las márgenes de ambos ríos.