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La braquiterapia, después de radioterapia o quimioterapia, tiene la acción de acabar con el tumor desde adentro del organismo 

Braquiterapia en el Hospital Juárez de México, para acabar con cáncer cervicouterino

Hospital Juárez de México doctor José Alfredo Maldonado Cabrera, médico radiooncólogo, adscrito al Servicio de Oncología del Hospital Juárez de México, explica el procedimiento de braquiterapia (Adrián Contreras)

Al ser el cáncer cervicouterino la neoplasia ginecooncológica más frecuente nuestro país, el Hospital Juárez de México brinda atención integral a sus pacientes con radioterapia, quimioterapia e incluso braquiterapia.

En entrevista con Crónica, el doctor José Alfredo Maldonado Cabrera, médico radiooncólogo, adscrito al Servicio de Oncología del referido nosocomio, explica que la braquiterapia, en algunos casos es complementaria a tratamientos de radioterapia y quimioterapia, para eliminar por completo cánceres ginecológicos.

Al respecto, ejemplifica que si una paciente presenta un tumor cervical de 10 centímetros, no se puede operar, entonces el tratamiento inicia con radiaciones y quimioterapia y cuando el tumor disminuye su tamaño, a unos cuatro centímetros o menos es cuando ya se puede aplicar la braquiterapia “para dar una dosis de refuerzo que tiene la acción de acabar con el tumor desde adentro.

Braquiterapia La braquiterapia, consiste en colocar a la paciente en posición ginecológica y se le introducen unos dispositivos metálicos a través de los cuales pasa la fuente radioactiva para acabar con el cáncer (Angel Mauricio Castro Martinez)

ALTA DEMANDA, REALIZAN 300 BRAQUITERAPIAS AL AÑO

Con una alta demanda en la atención a pacientes que presentan cáncer ginecológico, el Hospital Juárez de México realiza alrededor de 300 braquiterapias al año.

Enfocado principalmente a los tumores ginecológicos, dentro de la secuencia de tratamientos, como la braquiterapia, el médico especialista subraya que muchas veces las pacientes son operadas por personal no oncológico sin sospechar enfermedad oncológica y resulta que quizá no era la mejor opción.

Braquiterapia La braquiterapia, consiste en colocar a la paciente en posición ginecológica y se le introducen unos dispositivos metálicos a través de los cuales pasa la fuente radioactiva para acabar con el cáncer (Angel Mauricio Castro Martinez)

RADIOTERAPIA, TRATAMIENTOS POR DENTRO Y POR FUERA DEL CUERPO

El doctor Maldonado Cabrera, explica que la radioterapia se divide en dos ramas: la radioterapia, que se da por fuera del cuerpo, a través de una máquina que “dispara” radiación hacia un objetivo, y la braquiterapia que es interna, actúa desde adentro del cuerpo.

Admite que la braquiterapia “sin duda alguna, es un procedimiento incómodo”, ya que se coloca a la paciente en posición ginecológica y se introduce a nivel vaginal dispositivos metálicos “que son muy molestos”, con la enorme ventaja de que las pacientes se recuperan.

Para ello se utilizan fuentes radioactivas y que se introducen al cuerpo de las pacientes por el área vaginal o también se puede hacer introduciéndolos al útero, y a través de estos dispositivos que son huecos, como una especie de catéteres metálicos, a través de los cuales pasa la fuente radioactiva (iridio-192 que es un isótopo radiactivo artificial, que emite radiación gamma y beta), que se queda dentro de las pacientes alrededor de 15 minutos y después se retira.

“Este tipo de sesiones duran alrededor de 15 minutos, aunque si se considera todo el procedimiento, que se hace en quirófano, es un tiempo total de una hora, sin embargo es un tratamiento totalmente ambulatorio”.

Para tener la certeza de que el cáncer ha sido eliminado del organismo, se aplican de tres a cuatro sesiones de braquiterapia, para poder lograr una dosis adecuada que elimine el cáncer a nivel vaginal.

En este sentido, refiere el caso de Minerva, una paciente que llegó al hospital hace dos años quien fue operada, pero, previamente se le había realizado una cirugía no oncológica, es decir no fue tratada por un oncólogo de primera instancia y quedó con varios factores de riesgo de que regresara el cáncer a nivel local y que tuviera recurrencia de la enfermedad a nivel vaginal y pélvico que es donde se ubicó el cáncer.

De ahí que tuvo que ser tratada 25 sesiones de radioterapia, cinco aplicaciones de quimioterapia y por los factores de riesgo acumulados se le tuvo que dar sesiones con braquiterapia en quirófano”, aunque en estos momentos, subraya, la braquiterapia ha demostrado su alta eficacia, ya que la paciente está libre de enfermedad, en seguimiento y con una buena calidad de vida e incluso, ya ha retomado sus actividades cotidianas.

Otra ventaja, abunda, es que desde hace un año, las pacientes son anestesiadas,a diferencia de los casos anteriores, y ahora ya no tienen ningún sufrimiento durante el procedimiento.

LAS PACIENTES NO ABANDONAN EL TRATAMIENTO

El especialista admite que las pacientes no abandonan el tratamiento de braquiterapia, ya que el sufrimiento durante la enfermedad es mucho mayor, y siempre se les hace ver en un horizonte de seis meses, uno o dos años, cuando ellas recuperen su calidad de vida, y el tratamiento se vuelve sólo en un dolor temporal, siempre con el objetivo de preservar la vida.

Para el joven galeno, ver a sus pacientes que han logrado vencer el cáncer y recuperado su calidad de vida, es un enorme motivo de satisfacción, aunque advierte que el mérito no es propio, ya que él forma parte de un importante equipo de colaboradores, para quienes el enemigo en común a vencer, es el cáncer.

Para realizar las braquiterapias, el Hospital Juárez de México cuenta con dos físicos médicos especializados en braquiterapia, 2 a 3 técnicos radioterapeutas, dos enfermeras quirúrgicas, el radiooncólogo Maldonado Cabrera, así como médicos residentes de ginecología, de oncológica o radioterapia quienes aprenden el procedimiento.

Además, resalta la importancia de la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), causante del cáncer cervicouterino (CCU), y que ha demostrado una alta eficacia.

“Hay que promover más la vacunación y estar conscientes de que el VPH está en todas partes. Todos hemos estado expuestos a éste en algún momento de la vida, pero solo algunas personas lo desarrollan”.

El doctor Maldonado recordó que en el cáncer cervicouterino los síntomas suelen ser muy inespecíficos, lo más común es sangrado después de las relaciones sexuales, fuera del ciclo menstrual, o flujo vaginal, a veces dolor pélvico, pero por lo regular se asocia a otras causas antes de pensar en una neoplasia.

“Por eso es que 8 de cada 10 mujeres que buscan atención tienen un cáncer localmente avanzado que se considera inoperable, solo en 2 mujeres son operables al diagnóstico así que la radioterapia, la quimioterapia y la braquiterapia tienen un papel protagonista totalmente en esta enfermedad a nivel mundial”, señala.

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