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Se considera como una adicción conductual cuando se pierde el control sobre un hábito o actividad placentera, a pesar de las consecuencias negativas en su vida 

Uso excesivo de los celulares, una adicción comportamental

Dr. Alfredo Licona El doctor Alfredo Licona Martínez, coordinador de Programas Médicos, de la Coordinación de Salud Mental y Adicciones del IMSS advierte de los daños en la salud física y emocional que ocasiona a niños y jóvenes pasar periodos prolongados frente al celular

El uso excesivo de los celulares en adolescentes puede considerarse una adicción comportamental, que es una adicción conductual, un trastorno de la salud mental que ocurre cuando una persona pierde el control sobre un hábito o actividad placentera, realizándolo de forma compulsiva a pesar de las consecuencias negativas en su vida.

En este sentido, en entrevista con Crónica el doctor Alfredo Licona Martínez, coordinador de Programas Médicos, de la Coordinación de Salud Mental y Adicciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), resalta que pasar demasiadas horas en el celular, ha llevado a muchos jóvenes a dormir la mitad del número de horas que deberían.

La consecuencia es que están desarrollando problemas en su salud emocional o mental “principalmente vamos a observar síntomas de ansiedad depresión, irritabilidad y problemas del sueño, de manera global”.

Sin exagerar, dice, hemos observado que los adolescentes duermen la mitad de las horas que deberían: en adolescentes lo ideal son 10 horas y por el uso de estos dispositivos, en el mejor de los casos están durmiendo entre 5 y 6 horas”.

El especialista en salud mental, indica que el impacto en infantes y jóvenes no es por las muchas horas que están en el celular, sino los contenidos que ven, lo que ha ocasionado que estén perdiendo la capacidad de socializar con sus pares.

Estudiante universitaria durmiendo sobre libros
uso celulares Datos del Gobierno Federal señalan que infantes y jóvenes pasan hasta 7 horas diarias frente a dispositivos, y lo recomendable indica el doctor Licona Martínez, es de una a dos horas máximo, dependiendo de la edad (La Crónica de Hoy)

HORAS FRENTE AL CELULAR, POR ENCIMA DE LO RECOMENDADO

Es importante mencionar que la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Gobierno Federal señalan que los menores y jóvenes del país pasan hasta 7 horas diarias frente a dispositivos y lo recomendable puntualiza el doctor Licona Martínez, es de una a dos horas máximo, dependiendo de la edad.

Para bebés de cero a dos años “lo ideal es cero pantallas. en niños de 2 a 5 años, máximo una hora al día y deben ser contenidos de calidad y siempre bajo supervisión de un adulto... Y a veces esto ya es difícil lograrlo”.

Niños arriba de 6 años, máximo de una hora a hora y media, “sin embargo, siempre va a ser fundamental darle prioridad al juego, que es parte clave en el desarrollo de cualquier niño o niña y deben estar presentes un adulto”.

Para los adolescentes lo recomendable son máximo dos horas y también en ellos nunca se debe dejar de lado la supervisión a través de aplicaciones, configuraciones -de control parental-.

EL “CHUPÓN” DIGITAL, PARA QUE NO DEN LATA

En infantes de hasta 5 años no debería ser, pero ocurre, que muchos adultos utilizan el celular o el dispositivo como un “chupón digital” y se los dan para que ya no esté dando lata, lamenta.

Esta situación ha ocasionado en los adolescentes aislamiento social y una falta de pertenencia a un grupo, que en los adolescentes es fundamental esa conexión social y necesidad de interactuar, y lo están perdiendo.

Niño jugando con un teléfono celular
teléfono celular El teléfono se ha convertido en el "chupón digital", que los adultos dan a los más pequeñitos para entretenerlos y que no den lata (La Crónica de Hoy)

CONSECUENCIAS DE NO DORMIR BIEN

No dormir el número de horas necesarias puede ocasionar cambios en la hormona del crecimiento y con ello, afectar el desarrollo de los huesos, músculos y tejidos, que se verá reflejado en una talla más baja acorde a la edad, además de afección en el sistema nervioso y cognitivo con impacto en la memoria, la concentración, el aprendizaje escolar, así como mayor irritabilidad y ansiedad.

Al respecto, el doctor menciona que se han incrementado el número de atenciones a niños y adolescentes sobre todo por ansiedad, depresión y problemas de sueño.

LAS SEÑALES DE ALERTA

Lo primero es distinguir entre un uso cotidiano de uno problemático del celular, que es cuando hay una pérdida de control en el uso del dispositivo: que no quiera ir a dormir, que esté desplazando la convivencia, que descuide los estudios, la actividad física o el autocuidado, no se quiera bañar.

Que esté siempre encerrado en su cuarto, que no quiera hacer nada, no quiera salir, o estudiar “estos son los puntos clave como para decir: algo está pasando”.

En el IMSS, lo recomendable es acudir a la Unidad de Medicina Familiar (UMF), para recibir orientación desde atención preventiva, “hay programas de atención, tenemos el PREVENIMSS, o Actívate, para la promoción de la salud”.

El médico familiar hará la valoración para determinar si hay alguna problemática, algún impacto en la funcionalidad y determinar si es necesario canalizarlo al servicio de psicología o paidopsiquiatría, “no es en todos los casos”, pero hay que ir con el médico familiar, al tiempo que resalta que esta problemática no es privativa de los adolescentes, ya que también se observa en adultos.

Ante este panorama, el doctor Alfredo Licona Martínez, advierte como especialista salud mental externa su confianza en que con el acuerdo que limita el uso de celulares en las escuelas se abre la posibilidad de que “los chicos recuperen su sano desarrollo cognitivo, emocional, y la interacción social que han perdido”.

Para lograr recuperar los buenos hábitos de sueño y dormir el número de horas correctos, se necesitan de 4 a 6 semanas para comenzar a ver un cambio.

Se puede comenzar, ejemplifica, que todos en la familia dejen sus celulares a la hora de comer, “los padres tienen que dar el ejemplo y comenzar ellos mismos por modificar el uso de los celulares, son los modelos parentales”.

Mantener o retomar el acompañamiento con los hijos, llegar a acuerdos y asegurarse de respetarlos –como cuantas horas pueden estar en el celular, y la hora en que se apaga-, estar con ellos, averiguar qué contenidos ven, con quién interactúan, saber cómo se sienten al ver ciertos contenidos y si detecta alguna señal de alerta de las mencionadas, insiste, buscar ayuda de un profesional.

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