
Crisis de agua sucia — Hay una cara de la moneda que no se ha visto en la crisis del agua en Guadalajara. El líquido que es motivo de una disputa interestatal con Guanajuato; Jalisco ha ganado hasta ahora esa controversia, llevándose el agua a su principal zona urbana, lo que deja desprotegidos en el corto plazo a Celaya, Salamanca, Irapuato, Silao y León. Paradójicamente, el vital líquido que llega a Jalisco terminó siendo contaminado por los tubos y canales que debían llevarlo a los usuarios.
La crisis ha golpeado al organismo estatal que mantiene alcantarillado y abasto de agua en la Zona Metropolitana tapatía, combinándose con el conflicto por el Acueducto Solís-León, al que se oponen el gobernador Pablo Lemus y los alcaldes de la ribera del Lago Chapala que, aseguran, traerá consigo un colapso hídrico en la cuenca y han promovido amparos legales.
El gobierno de Guanajuato mantiene su postura de respaldar este proyecto como solución para garantizar el consumo doméstico y las necesidades industriales. Pero el panorama no es fácil para Libia Dennise Muñoz Ledo, la gobernadora, pues resulta que desde hace un año, en la región de Acámbaro, productores frenaron los trabajos al suponer, no sin cierta razón, que se está privilegiando el consumo urbano al rural. Desde Jerécuaro, Tarandacuao, Tarimoro y Salvatierra se han sumado más opositores.
La presidenta municipal de León, Alejandra Gutiérrez, alejada de la gobernadora al migrar del PAN a MC, señaló algo que es como la cereza del pastel: si no se cambia la vieja infraestructura de reparto, señala, traer el agua no será suficiente, apunta en una advertencia que vaticina problemas similares a los vividos en Guadalajara.
Otras zonas del país, saben bien de estos problemas. Ecatepec, al oriente del Estado de México, ha vivido la crisis del agua sucia desde hace años. La Colonia Florida, en el área de Ciudad Azteca, emblemática de esta zona al oriente de la Ciudad de México, reportan filtraciones entre drenaje y tuberías de agua potable. Durante la famosa crisis del agua en Jalisco, los vecinos de Ecatepec han mostrado lo que viven en redes sociales bajo el lema “esto no es Guadalajara”.
La esperanza de Ecatepec está en el mega proyecto de intervención social donde se combinan recursos federales y estatales. Las calles del municipio deberían ser intervenidas completamente en lo que queda del sexenio, colocando infraestructura hidráulica en forma. Sin esto, no hay manera de que el agua enviada desde las potabilizadoras llegue limpia a las llaves domésticas.
En las áreas de Cancún, en Quintana Roo, lejanas a los hoteles y paraísos turísticos, la población vive sabiendo que es un “Golpe de Ariete” hídrico. Los cortes repentinos de luz, es decir, un problema no directamente asociado al problema del agua, obligan a reactivaciones del bombeo que golpean con fuerza las tuberías. En los puntos en los que éstas están deterioradas, con sedimentos que se van soltando poco a poco y que al final hacen que el agua llegue turbia. Es una etapa temprana de lo mismo que desencadenaron los dramas que hoy viven en Jalisco.
La presión sobre los sistemas municipales de abasto del líquido queda de manifiesto a partir de lo sucedido esta semana en Aguascalientes. Ante reportes de agua sucia en las llaves, los técnicos multiplicaron la visita. Se corroboró que la infraestructura de abasto sigue en buenas condiciones, pero que son los tinacos y cisternas de las casas o empresas las que, ante la falta de mantenimiento adecuado, terminan provocando el enturbiamiento.
El sistema oficial de abasto, llamado Modelo Integral de Aguas de Aguascalientes, informó que en esta ciudad no puede haber una crisis como la de Guadalajara. Aunque, claro, esto sólo seguirá vigente en la medida en que se invierta en mantenimiento de la infraestructura subterránea.
En Chihuahua, justamente por lo antes dicho, se está preparando un megacorte de agua para el 30 de octubre. El Acueducto El Sáuz, que abastece a la tercera parte de la población, dará mantenimiento y reubicará tuberías. Un total de 226 sectores de la ciudad se verá afectado por las obras.
En Chihuahua hay recursos para invertir, pero en Chilpancingo, Guerrero, la situación es completamente otra. Vecinos bloquean vialidades en la capital estatal (lejos de la atención nacional) porque el agua llega sucia, incluso con olor a caño y la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado municipal trata de cobrar las facturas normalmente. La falta de control de los piperos, completa el drama en este caso.
En la ciudad de San Luis Potosí, en tanto, se da un problema más complejo de resolver. Hace unas semanas, un estudio elaborado por la Universidad Autónoma estatal, puso datos duros a un problema reportado desde hace una década: el agua subterránea en la zona metropolitana contiene arsénico en niveles que superan los límites permisibles para consumo humano.
La salud de 1.3 millones de habitantes está sujeta al consumo de estas sustancias muy difíciles de eliminar.
La Crónica de Hoy 2026