
Ante la cercanía de la edición 16 de El Buen Fin, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) exhortó a las y los consumidores a revisar cuidadosamente la publicidad de productos y servicios, con el propósito de evitar posibles engaños y tomar decisiones de compra informadas.
La dependencia advirtió que, aunque la publicidad permite conocer las características y los precios de los productos disponibles en el mercado, algunos anuncios pueden exagerar sus beneficios, omitir información relevante o presentar condiciones poco claras, lo que podría inducir a las personas consumidoras a tomar decisiones equivocadas.
De acuerdo con la Profeco, la publicidad engañosa puede presentarse de distintas formas: falsa, cuando ofrece algo inexistente o imposible de cumplir; tendenciosa, cuando busca influir en la percepción del consumidor; parcial, al ocultar información importante; exagerada, al maximizar las características de un producto; artificiosa, cuando genera expectativas falsas, e inexacta, cuando no precisa los beneficios o servicios ofrecidos.
En este sentido, el artículo 32 de la Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC) establece que la información y publicidad relacionada con bienes, productos y servicios debe ser veraz, comprobable y clara, además de evitar mensajes que puedan inducir al error o la confusión.
Por ello, la procuraduría recomienda verificar el precio real de los productos antes de aprovechar una promoción, así como revisar las condiciones y restricciones para comprobar qué beneficios se ofrecen y si estos se respetan al momento de realizar el pago.
Otro aspecto que la Profeco pide considerar son las estrategias publicitarias que recurren a frases como “última oportunidad”, “solo por hoy” o “últimas piezas”, las cuales pueden generar una sensación de urgencia y presionar a las personas para comprar sin comparar precios o analizar si realmente necesitan el artículo.
Ante estas prácticas, la recomendación es evitar decisiones apresuradas, consultar distintas opciones y evaluar si la oferta representa un ahorro real antes de concretar la compra.
Finalmente, la dependencia señala la importancia de prestar atención a los cargos adicionales que pueden incrementar el costo final de un producto, como los gastos de envío, servicios u otros conceptos que se agregan durante el proceso de compra.
Para evitar sorpresas, las y los consumidores deben comprobar que el monto total esté desglosado y explicado con claridad desde el inicio, antes de proporcionar sus datos de pago o finalizar la transacción.