
El derecho a cuidar y ser cuidado, debe ejercerse en condiciones de dignidad, equidad y bienestar, aseveró Valentina Ochoa, de la Red de Mujeres por la Salud (Remusa), quien resaltó que, de manera histórica, la carga de los cuidados ha recaído como si fuera su única responsabilidad en las mujeres.
Datos del INEGI y la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado señalan que el valor de las labores domésticas y de cuidados no remunerados supera los ocho billones de pesos, equivalentes al 23.9% del Producto Interno Bruto Nacional.
Es así, como las mujeres aportan el 72.6% de dicho valor, lo que representa un promedio de 82,339 pesos anuales por mujer que se dedica al cuidado de familiares, y quienes no reciben un ingreso directo.
En este aspecto, Valentina Ochoa aclaró que los cuidados que brindan las mujeres van desde la atención a la niñez, personas adultas mayores, personas con discapacidad o enfermedades crónicas, hasta el mantenimiento del hogar, ha recaído de manera desproporcionada sobre las mujeres, con poca participación o involucramiento de los hombres, distribución desigual que impacta de manera directa en la salud integral de las mujeres.
“En México, las tareas de cuidado siguen recayendo principalmente en las mujeres, con consecuencias directas sobre su autonomía, sus oportunidades de desarrollo y su bienestar”, estableció.
En el marco del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, que se conmemora este 29 de octubre, enfatizó que el llamado es al Estado mexicano y a la sociedad en su conjunto para lograr visibilizar, revalorizar y lograr redistribuir las tareas de cuidado.
Es indispensable lograr, subrayó, transitar de un modelo de cuidados que involucre al Estado, al sector privado, las comunidades en su conjunto, así como a los hombres, debido a que las mujeres a nivel nacional dedican más del triple de su tiempo, respecto a los hombres a dichas labores.
CUIDADO SIN DESCANSO, SÍNDROME DE AGOTAMIENTO EXTREMO
Resaltó que la sobrecarga laboral sin descanso provoca el síndrome de agotamiento extremo, dolor crónico, deterioro de la salud mental, ansiedad, depresión y un paulatino abandono del propio autocuidado y tratamiento de enfermedades, debido a que en muchos de los casos se prioriza el cuidado de otras personas, por encima del cuidado a la salud y bienestar personal.
“Cuidar no debe costar la salud, la vida o las oportunidades económicas de las mujeres. El cuidado es un trabajo, un derecho humano y un pilar del bienestar social, no una obligación biológica ni un destino individual”, aseveró.
SISTEMA NACIONAL DE CUIDADOS UNIVERSAL Y CON PRESUPUESTO
Ante este panorama, sostuvo que la Red de Mujeres por la Salud destaca el establecimiento formal del Sistema Nacional de Cuidados (SNC), el cual deberá contemplar de manera prioritaria: presupuesto suficiente y progresivo, con la asignación de recursos públicos etiquetados para la creación y fortalecimiento de infraestructura de cuidado accesible y de calidad con estancias infantiles, centros de día para personas adultas mayores y centros de atención especializada.
Diseñar una perspectiva de salud integral, con la incorporación del autocuidado y la salud mental para las cuidadoras, brindándoles acompañamiento psicológico, servicios médicos oportunos y espacios de descanso.
Para poder desarrollar una verdadera corresponsabilidad, es necesario promover políticas públicas que obliguen al sector patronal a articular licencias de maternidad, paternidad y cuidados familiares equitativas, desincentivando la división sexual del trabajo.
Para reconocer este trabajo digno, deberá garantizar salarios justos, seguridad social y derechos laborales para las trabajadoras del hogar y cuidadoras remuneradas.