
Rosa Carolina Licona González, tenía 28 años, y soñaba con casarse y tener hijos. Con el anillo de compromiso en su dedo y la emoción de preparar una boda, la vida o el destino, le tenía preparada una prueba de fuego: enfrentarse al diagnóstico de cáncer de mama, HER2 positivo, etapa III.
Por un tema dermatológico, fue enviada con la ginecóloga -30 de julio del 2021-, a quien le dijo que en el seno izquierdo “tenía una sensación de endurecimiento”. Era el tumor que ya tenía 5 centímetros, pero ella no lo sabía todavía.
A sus 28 años, Rosa Carolina no tenía idea de lo que se le venía encima. Por su edad, no se atrevió a pensar en cáncer, su mamá, médico general tampoco lo sospechaba, “precisamente por mi edad”.
TODO COMIENZA A SUCEDER MUY RÁPIDO
Dos semanas después, a mediados de agosto, el primer estudio: una ecografía de seno, “la radióloga comenzó de lado derecho y estaba explicándome lo que veía, pero al pasar al lado izquierdo, fue un silencio absoluto, pensé: `algo no está bien´”.
Al terminar confirmó: “hay algo”, por lo que ordenó una mamografía, el resultado fue el mismo: “volvieron a encontraron algo y era necesaria una biopsia”, fue entonces cuando sospechó que era algo verdaderamente serio.
UN DIAGNÓSTICO DEBASTADOR Y UN ANILLO DE COMPROMISO
En medio de todo esto, Héctor, su entonces novio entregó el anillo de compromiso a Rosa, ella no hacía más que pensar en planear la boda “estaba súper feliz”, días después el devastador diagnóstico:
“Cáncer de mama HER2 positivo etapa III”. Su primer pensamiento fue que se iba a morir, todo lo que sabía del cáncer es que era muy malo, que era mortal", sintió que no iba a lograr sus sueños: una boda, un compañero de vida, una familia e hijos.
El diagnóstico se lo dieron un viernes, ese fin de semana se desahogó, estuvo con sus papás y su prometido, quienes a partir de ese momento le dieron todo el acompañamiento y apoyo que Rosy necesitaría.
“Somos muy creyentes así que nos dedicamos a orar. Fue un ratito llorar y a seguirle. Para e lunes ya estábamos buscando segundas opiniones con oncólogos”.
En el Centro de Cáncer de Mama en el Hospital Zambrano Hellion de TecSalud, la oncóloga Cynthia Mayte Villarreal Garza, planeó el tratamiento a seguir, incluida la preservación de óvulos, para que pudiera realizar su sueño de ser madre.
LAS QUIMOITERAPIAS, INMUNOTERAPIAS Y UNA BODA
Rosy fue sometida a quimioterapias para reducir el tamaño del tumor y extirparlo, luego, un año de inmunoterapias, “todo fue una avalancha de cosas”, sabía que el camino sería largo, incluso le dijo a su prometido:
“Sé que es mucho, si no quieres estar aquí te entiendo”, Héctor dijo: “¡por supuesto que no, estamos juntos en esto!. Yo quiero estar contigo y es muy diferente hacerlo como tu prometido, que como tu esposo”. Dos semanas después celebraron la boda civil.
En una carrera contra el tiempo, Rosa no tuvo tiempo de preparar su cuerpo para la preservación de óvulos (a finales de agosto del 2021), inmediatamente después inició las quimioterapias 12 en total para extirpar el tumor, luego 25 sesiones de radioterapias y por su edad y el tipo de cáncer, un año de 18 sesiones de inmunoterapias.
“Uno de los efectos de la quimioterapia fue una menopausia inducida, dijeron que era como “apagarlos un ratito para ponerlos hibernar y que no se vieran tan afectados”, aunque, comparte, después del tratamiento, no se sabía con certeza si podría quedar embarazada de manera natural”, en ese momento, confiesa, ella y su esposo, contemplaron incluso la posibilidad de adoptar un bebé.
Pese a lo doloroso y prolongado del tratamiento, Rosy confiesa que jamás, pensó en dejarlo todo, el acompañamiento y amor de sus padres y su esposo y su ferviente fe en Dios, le inyectaron la fuerza para continuar".
LA MASTECTOMÍA ERA INEVITABLE, “ME DESPEDÍ DE ESA PARTE DE MI CUERPO”
Rosa Carolina admite que cuando le dijeron que tendría que ser sometida a una mastectomía, ella abrigó la esperanza de que ello no ocurriera, sin embargo, los médicos señalaron que era inevitable “fue lo más duro, porque era desprenderme de una parte de mi cuerpo. De la quimioterapia, el cabello se cae, pero vuelve a crecer, te sientes mal un ratito, pero luego te recuperas; pero con la mastectomía tenía que decirle adiós a una parte de mí que ya no se iba a recuperar, que es tan femenino... Lloré a esa parte de mi cuerpo, le agradecí, fueron 28 años de estar conmigo... y nuevamente me puse en manos de Dios”.
CUANDO PENSÉ QUE LO PEOR HABÍA PASADO, TODAVÍA HABÍA MÁS
Cuando por fin terminó con las inmunoterapias y casarse por la iglesia, a mediados de año, en una consulta de revisión la doctora sugiere que por el tipo de tumor que tuvo someterse a un tratamiento de inmunoterapia. Los planes del embarazo tenían que retrasarse un año más.
“Era importante porque la doctora dijo que reduciría el riesgo de reincidencia por el tumor HER2 positivo que tuve, así que mi marido y yo decidimos que había que hacerlo porque era mejorar las posibilidades de tener una vida más larga”, las inmunoterapias terminaron en septiembre de 2024.
Para 2025, con la instrucción de la doctora de que buscaran el embarazo natural, durante 6 meses y si no, entonces recurrirían a los embriones. Para sorpresa de Rosy, en agosto del año pasado tuvo un retraso, poco después confirmó la buena nueva, estaba embarazada.
Hoy su bebé tiene 6 meses, logró amamantarlo durante todo ese tiempo, y ahora ha comenzado con alimentación complementaria. Hoy Héctor Mauricio y Rosy disfrutan a su pequeño Héctor Humberto, y los planes son, en algún tiempo, buscarle un hermanito.