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Los académicos coincidieron en que el triunfo demócrata no debe confundirse con una transformación inmediata de la política estadounidense ni con una garantía de mejores condiciones para México.

Trump podría radicalizarse más tras derrota; continuarán presiones por seguridad: IBERO.

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El presidente Donald Trump sufrió un duro revés tras derrota electoral de su partido donde perdió el control del Congreso (JIM LO SCALZO/EFE)

El presidente Donald Trump podría adoptar una postura todavía más radical y confrontativa durante los dos años que le restan de mandato tras la contundente derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias de Estados Unidos que lo llevó a perder el control en el Senado y la Cámara de representantes.

Así lo advierten especialistas y académicos de la Universidad Iberoamericana quienes explican que la derrota del partido Republicano representa un voto de castigo contra Donald Trump, pero también podría provocar una respuesta más confrontativa del mandatario en lo que resta de su mandato.

En tanto—alertaron--México enfrenta un desafío fundamental: dejar de esperar que los cambios políticos en Washington resuelvan sus problemas económicos y comerciales.

Durante la mesa de análisis «Estados Unidos después de las urnas: ¿qué cambia para México?», organizada porla Universidad Iberoamericana, los académicos coincidieron en que el triunfo demócrata no debe confundirse con una transformación inmediata de la política estadounidense ni con una garantía de mejores condiciones para México.

La coordinadora de la Licenciatura en Negocios Globales de la IBERO, Aribel Contreras, advirtió que una derrota de esta magnitud podría incentivar una respuesta más vengativa y coercitiva del presidente estadounidense.

La académica señaló que, pese al cambio en la composición del Congreso, Trump conservará herramientas de poder, como el veto presidencial y la emisión de órdenes ejecutivas, que podrían mantener abiertos los conflictos políticos y comerciales.

En tanto, el académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, Enrique Gutiérrez Márquez, también advirtió una posible radicalización presidencial, particularmente ante las tensiones que podrían surgir con los legisladores republicanos después de la pérdida de territorios que durante años habían permanecido bajo su control.

Para el director del Departamento de Estudios Internacionales, Jorge Schiavon, los resultados deben interpretarse como una evaluación negativa de la administración Trump, más que como un respaldo incondicional al Partido Demócrata.

“Más que un tsunami demócrata, lo que estamos viendo es un referéndum en contra del presidente Trump”, afirmó.

De acuerdo con su análisis, el mandatario pidió a la ciudadanía votar como si él mismo estuviera en las boletas, una estrategia que terminó convirtiendo la elección en una evaluación de su gobierno.

El especialista planteó que la nueva configuración política de los cuatro estados fronterizos estadounidenses —California, Arizona, Nuevo México y Texas— abre posibilidades para fortalecer las relaciones de nuestro país con gobiernos locales y estatales.

Schiavon subrayó especialmente el peso económico de Texas y California en la relación bilateral, debido a la profundidad de sus intercambios comerciales y productivos con México.

NO CONFUNDIRSE

Sin embargo, los académicos coincidieron en que el triunfo demócrata no debe confundirse con una transformación inmediata de la política estadounidense ni con una garantía de mejores condiciones para México.

La académica señaló que, pese al cambio en la composición del Congreso, Trump conservará herramientas de poder, como el veto presidencial y la emisión de órdenes ejecutivas, que podrían mantener abiertos los conflictos políticos y comerciales.

Aribel Contreras advirtió que existe una tendencia a idealizar el triunfo demócrata y asumir que su llegada al Congreso resolverá automáticamente los conflictos comerciales entre México y Estados Unidos.

La especialista recordó que nuestro país ha enfrentado dificultades y oportunidades tanto con administraciones demócratas como republicanas, por lo que el resultado electoral no representa, por sí mismo, una garantía de mejores condiciones económicas.

Consideró poco realista esperar que desaparezcan de inmediato los aranceles, se destraben todas las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) o se aceleren automáticamente las inversiones.

Para Contreras, las políticas neoproteccionistas, que utilizan instrumentos comerciales como mecanismos de presión política, podrían mantenerse incluso después de que Trump abandone la presidencia.

Por ello, la académica insistió en que México necesita recuperar una estrategia activa de interlocución internacional.

La advertencia central es que un escenario político potencialmente más favorable no producirá resultados si México continúa reaccionando a las decisiones estadounidenses en lugar de construir una agenda propia.

NO ES VICTORIA PARA MEXICO

Gerardo Herrera, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la IBERO, quien estuvo en Nueva York durante la jornada electoral estadounidense advirtió que el avance demócrata no representa una victoria automática para México.

Las prioridades de ese partido –agregó--estarán concentradas principalmente en las demandas económicas y sociales de la ciudadanía estadounidense.

El académico explicó que revertir los aranceles impuestos por Trump requeriría procesos políticos y legislativos complejos, por lo que los beneficios económicos no llegarían de manera inmediata.

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