
El mercurio, un metal pesado altamente tóxico, forma parte de uno de los nuevos enigmas sobre la civilización maya.
Una investigación internacional reveló que este material, utilizado de manera intensiva durante ceremonias religiosas y rituales, contaminó durante siglos cuerpos de agua de la península de Yucatán y pudo haber alterado tanto los ecosistemas como la salud de las poblaciones que habitaron la región.
El estudio, publicado en la revista Science Advances y encabezado por investigadores de la Universidad de Auburn (Estados Unidos), identificó concentraciones de mercurio muy superiores a los límites considerados seguros en sedimentos del lago Cobá y del cenote Xcach, ambos ubicados en Yucatán.
¿Por qué los mayas utilizaban tanto mercurio?
Los investigadores explican que los antiguos mayas empleaban principalmente el cinabrio, un mineral de intenso color rojo compuesto por sulfuro de mercurio, en actividades ceremoniales, funerarias, religiosas y decorativas.
El pigmento era utilizado para cubrir tumbas, esculturas, edificios, objetos ceremoniales e incluso restos humanos de personajes de alto rango, lo que favoreció que el metal terminara dispersándose en el ambiente con el paso del tiempo.
Hasta ahora, la mayor parte de las evidencias sobre contaminación por mercurio se concentraban en ciudades mayas del sur, pero el nuevo estudio demuestra que este fenómeno también ocurrió en las tierras bajas del norte de la península de Yucatán durante el Periodo Clásico, entre los años 250 y 920 de nuestra era.
¿Qué ciudades mayas presentan restos de mercurio?
La investigación documenta que los principales hallazgos recientes corresponden a:
- Cobá (Quintana Roo): Los sedimentos del lago registraron durante entre dos y tres siglos concentraciones de mercurio que superaron ampliamente los parámetros internacionales considerados seguros para los ecosistemas.
- Cenote Xcach (Yucatán): También presentó niveles de contaminación extremadamente elevados durante varios siglos.
- Tikal (Guatemala): Un estudio publicado en 2020 ya había identificado depósitos de mercurio en los antiguos embalses de esta ciudad maya, considerada una de las más importantes del periodo clásico.
Los científicos consideran que estos hallazgos arrojan que el uso del mercurio fue mucho más extendido de lo que se pensaba y que probablemente estuvo presente en diversas ciudades del mundo maya.

La contaminación alteró la cadena alimentaria
Además de medir la presencia del metal, los investigadores analizaron organismos microscópicos preservados en los sedimentos.
Los resultados muestran una disminución o desaparición de bacterias, algas y cianobacterias, organismos que constituyen la base de la cadena alimentaria acuática. También detectaron afectaciones en especies con caparazón, como ostrácodos y gasterópodos, así como en larvas de insectos acuáticos.
Estos cambios indican que la contaminación por mercurio provocó un colapso parcial de las redes tróficas en ambos ecosistemas durante varios siglos.
¿Pudo afectar a la población maya?
Aunque la investigación no analizó restos humanos, los especialistas consideran probable que las comunidades mayas estuvieran expuestas de forma constante al mercurio.
El estudio recuerda que peces y mariscos formaban parte de la alimentación de estas poblaciones y que ambos organismos pueden acumular grandes cantidades de este metal, por lo que la exposición pudo mantenerse durante generaciones.
Los autores señalan que estos resultados podrían ayudar a reinterpretar hallazgos arqueológicos relacionados con la salud de los antiguos mayas y aportar una nueva explicación sobre algunos de los factores ambientales que enfrentaron, junto con las sequías, la deforestación y la erosión, durante el Periodo Clásico._Con información de EFE.