
La resistencia a antimicrobiana (RAM) se ha convertido en un problema de salud pública a nivel mundial, debido a la complicación para tratar infecciones por bacterias o heridas, porque muchos de los tratamientos ya no están haciendo efecto.
Datos de la Universidad de Oxford y del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, publicado en The Lancet en 2024, estima que en el periodo 2025-2050 se registrarán alrededor de 39.1 millones de muertes en todo el mundo directamente relacionadas con la resistencia bacteriana.
¿QUÉ OCASIONA LA RESISTENCIA ANTIMICROBIANA?
El uso excesivo de antibióticos, tratamientos médicos que no se completan, la automedicación, pueden ocasionar que las bacterias o virus, se vuelvan más resistentes a los efectos de los medicamentos desarrollados para eliminarlos, lo que ocasiona en el caso de heridas, que éstas no sane, no cierren, los pacientes no curen, que haya infecciones que se agraven, con consecuencias que afectan profundamente la vida de una persona.
Al respecto, Felipe de la Cerda Hausdorf, gerente senior para Latinoamérica de la empresa sueca multinacional Essity, advirtió que países como: México Colombia y Chile enfrentan una carga relevante relacionada a la resistencia antimicrobiana, la cual “no es una crisis del futuro, sino que ya la estamos enfrentando hoy, y cada vez que perdamos efectividad frente a un organismo y que tratar una infección, se vuelve cada vez más difícil”.
En conferencia de prensa, “La resistencia antimicrobiana amenaza la salud pública”, recordó que se ha venido observando que diversos medicamentos han dejado de ser eficaces frente a determinadas bacterias, con lo que “las infecciones pueden ser más difíciles de tratar, aumentar el riesgo de complicaciones y requerir una atención más compleja”.
Ello, debido a que las bacterias sufren mutaciones y adquirir mecanismos de resistencia, ocasionado por el uso innecesario o inadecuado de antibióticos que favorece esta condición y con ello, la supervivencia y propagación de las bacterias resistentes.
PANRESISTENCIA: NO HAY ANTIBITICOS EFICACES CONOCIDOS
En su oportunidad, Ingrid Olivares, responsable Clínico para Chile, señaló que, en el caso de heridas, al hacer cultivos para determinar el tipo de microorganismo en un paciente con procesos de cicatrización difícil, se ha encontrado que un 88% muestra resistencia al menos hacia un fármaco antibiótico, y hasta un 30% de estos cultivos muestran una panresistencia, es decir una resistencia a más de seis antibióticos.
En pacientes diabéticos con úlceras diabéticas o pie diabético, que son heridas de difícil cicatrización “hasta un 63% de esas heridas ya están presentando microorganismos multirresistentes”.

El problema se incrementa, si se toman en cuenta heridas quirúrgicas que se infectan, se complican, que en lugar de cerrar, comienzan a abrirse por presencia de microorganismos, y hasta en un 50% de estas infecciones podrían llegar a prevenirse si se aplica el protocolo adecuado.
Advirtió que en el paciente que vive con diabetes, hasta un 17% infectado con este tipo de organismos termina en una amputación, con un costo del proceso desde que comienza a ser atendido hasta el proceso de rehabilitación que puede superar los 22,000 dólares, sin tomar en cuenta además los costos hospitalarios por los días que estará en cama, y fármacos que necesitará.
Ante la situación actual, sostuvo que el primer paso para prevenir infecciones y promover el uso responsable de antibióticos frente a la resistencia antimicrobiana (RAM), así como el cuidado de heridas con soluciones como Cutimed Sorbact, tecnología de captación física de microorganismos que no genera resistencia antimicrobiana.
Las áreas clínicas, dijo, deben modificar la toma de decisiones respecto a infecciones en las heridas y transformar la práctica clínica de manera que sea más segura y efectiva el abordaje a los pacientes.
Este método, consiste en un apósito de captación de microorganismos en donde las bacterias se unen a la superficie de esta tecnología, no tiene contraindicaciones conocidas no hay desarrollo de resistencia a los antimicrobianos, como sí puede ocurrir con algunos limpiadores para heridas, y que deben tener una gestión adecuada, precisamente para evitar generar resistencia.