
A 7 años de que se cancelara, expertos del sector aeronáutico reconocieron la necesidad de analizar en el 2030 la posibilidad de contar con un aeropuerto de gran capacidad –similar al que se proyectó en Texcoco—que responda a las necesidades económicas del país.
Durante el segundo panel, titulado “Prospectiva: alternativas para el futuro de los servicios aeroportuarios”, del Primer Diálogo sobre los Servicios Aeroportuarios del Valle de México, organizado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, el ingeniero Roberto Kobeh consideró que el AICM puede ser sustentable durante los próximos 10 o 15 años.
El ex presidente de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) señaló que actualmente existen tres aeropuertos en el Valle de México —el AICM, el Felipe Ángeles y Toluca—, por lo que deben aprovecharse de la mejor manera; sin embargo, dejó en claro que la mejor opción sigue siendo la construcción de un aeropuerto en Texcoco.
La discusión sobre el futuro aeroportuario del Valle de México volvió al centro del debate técnico casi ocho años después de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), ante la evidencia de que el actual sistema no ha logrado detonar el crecimiento del tráfico aéreo ni mejorar la conectividad del país.
Pilotos, controladores e ingenieros coincidieron en que la fragmentación de operaciones ha generado más límites que soluciones.
La promesa de un Sistema Aeroportuario Metropolitano integrado por el AICM, el AIFA y Toluca no ha cumplido con el objetivo de incrementar el flujo de pasajeros en la región centro.
Por el contrario, especialistas señalan que las restricciones operativas impuestas al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México han deprimido la demanda, afectando la competitividad aérea del país.
Las cifras reflejan ese estancamiento. El AICM pasó de mover 50.3 millones de pasajeros antes de la pandemia a alrededor de 44.5 millones, mientras que el AIFA ha alcanzado apenas 7 millones de usuarios anuales.
Toluca, por su parte, continúa subutilizado, lejos de su capacidad estimada de hasta 8 millones de pasajeros, sin una estrategia clara para su reactivación.
Ingenieros involucrados en el diseño del NAIM aseguran que el aeropuerto de Texcoco estaba preparado para enfrentar las condiciones hidrológicas del Valle de México.