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Pequeñas y medianas empresas han sido vulnerables de ataques informáticos

¿Por qué las PYMEs mexicanas son el objetivo principal de ciberataques en 2026?

Pymes mexicanas, principal objetivo de ciberataques

Imagina que un día una pyme mexicana abre un correo que parece provenir de un proveedor de confianza, y en minutos toda su información queda cifrada por un ransomware.

Esta escena de pesadilla es cada vez más común en México. Un estudio realizado por la unidad de investigación de SILIKN revela que un ciberataque podría paralizar las operaciones del 75.5% de las PYMEs del país.

Las estadísticas no mienten: en años recientes, las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) han generado el 72% del empleo nacional y aportado hasta el 52% del PIB, convirtiéndolas en blancos preferidos de los ciberdelincuentes.

En los últimos años, México se ha posicionado como el país con más ciberataques en América Latina, registrando 324 mil millones de intentos en 2024.

Según Fortinet, esta cifra es desproporcionadamente alta y subraya la fragilidad de la infraestructura digital de muchas empresas. En este contexto, las PYMEs siguen siendo el blanco favorito de los atacantes, justamente por sus vulnerabilidades internas y recursos limitados.

Estadísticas actuales y proyecciones

Los datos más recientes confirman el alarmante incremento de ataques dirigidos a las PYMEs mexicanas. Reportes de seguridad muestran que México lideró en 2024 los intentos de ataque en Latinoamérica, mientras informes locales indican que más del 60% de las PYMEs han sufrido intentos de robo de datos, ransomware o accesos no autorizados en el último año.

Un estudio de SILIKN revela además que el 52.8% de las PYMEs ya experimentó al menos un incidente cibernético en 2024, y 93.8% teme ser objetivo en los siguientes meses.

Estas cifras son consecuencia de tendencias globales. Por ejemplo, el informe Global Threat Landscape 2025 de Fortinet advierte que México se convirtió en un blanco estratégico, en parte por las fallas en las infraestructuras de ciberseguridad tanto públicas como privadas.

Además, el INEGI reporta que los delitos informáticos en México aumentaron más de 25% entre 2022 y 2024. El incremento de fraudes por correo electrónico, que se triplicaron en empresas de servicios, ilustra cómo los ataques basados en phishing son cada vez más frecuentes contra PYMEs.

Por sectores, los más afectados son los de servicios, comercio y manufactura. En conjunto, estos datos anticipan que en 2026 la tendencia seguirá al alza, especialmente con eventos internacionales como el Mundial de Fútbol que prevén un aumento en fraudes y ataques de phishing aprovechando el alto volumen de transacciones.

En resumen, las estadísticas muestran un escenario preocupante: México es el país más atacado de la región y las PYMEs constituyen la mayor parte de las víctimas potenciales.

Factores que hacen vulnerables a las PYMEs mexicanas

Las PYMEs mexicanas enfrentan varios factores internos que explican por qué son objetivos predilectos de los atacantes. Entre ellos destacan:

  • Presupuesto limitado y gestión de seguridad deficiente. Muchas PYMEs cuentan con recursos escasos para invertir en ciberseguridad. Por ejemplo, menos del 30% gestiona internamente la seguridad de TI, y suele asumirse que con herramientas aisladas basta.
  • Falta de capacitación y cultura de seguridad. Otro talón de Aquiles es la ausencia de formación. Encuestas globales indican que solo un 15% de las medianas organizaciones confía en sus capacidades de seguridad. En México, la CONCANACO reporta que apenas el 15% de las PYMEs tienen una estrategia digital efectiva. En la práctica, esto significa contraseñas débiles, desconocimiento para identificar correos fraudulentos y errores humanos que los atacantes explotan.
  • Uso de laptops empresariales sin protección adecuada. La tendencia al trabajo remoto y modelos híbridos ha incrementado el riesgo. A menudo los empleados usan laptops empresariales fuera del entorno seguro de la oficina, conectándose a redes públicas sin VPN o sin antivirus actualizado. Para las PYMEs esto es crítico: si un portátil corporativo es infectado en casa y luego se conecta a la red de la empresa, el ataque puede propagarse rápidamente.
  • Redes corporativas mal configuradas o inseguras. Las PYMEs suelen improvisar su infraestructura de red o reutilizar equipos domésticos sin medidas de seguridad. Errores de configuración —como contraseñas por defecto en routers, redes Wi-Fi abiertas o falta de segmentación interna— permiten que atacantes accedan a información sensible”.
  • Servidores y sistemas obsoletos. Muchas pequeñas empresas aún corren sus aplicaciones críticas en servidores antiguos sin mantenimiento regular. Según VESys, la infraestructura obsoleta sin actualizaciones ni parches de seguridad presenta brechas fáciles de explotar.

En conjunto, estos factores internos –presupuestos limitados, falta de capacitación, dispositivos sin protección, redes poco seguras y servidores desactualizados– crean un escenario ideal para los ciberdelincuentes.

Aprovechan “lo más frágil” de las PYMEs: los errores humanos, proveedores sin protocolos y sistemas desactualizados.

Así, aunque los ataques no siempre sean técnicamente sofisticados, su impacto puede ser devastador para una pequeña empresa sin defensas sólidas.

Principales tipos de ciberataques contra PYMEs

Las PYMEs mexicanas enfrentan un abanico de amenazas cibernéticas. Entre los más comunes se encuentran:

  • Phishing y suplantación de identidad. Correos o mensajes falsos que aparentan ser de bancos, proveedores o autoridades, diseñados para engañar al usuario y obtener contraseñas o instalar malware. Basta un clic en un enlace fraudulento para iniciar la cadena de ataque: un solo empleado distraído puede comprometer toda la empresa.
  • Ransomware. Software malicioso que cifra los datos empresariales y exige un rescate económico para liberarlos. Las PYMEs son víctimas frecuentes porque, desesperadas por recuperar operaciones, a menudo pagan sin garantía de obtener la clave de descifrado. Un ataque de ransomware puede detener la producción, las ventas y generar interrupciones prolongadas.
  • Malware y virus informáticos. Incluye troyanos, gusanos, spyware o wipers. Estos programas se introducen en sistemas a través de archivos infectados, memorias USB comprometidas o sitios web maliciosos.
  • Ataques de denegación de servicio (DDoS). Inundaciones de tráfico malicioso que saturan servidores o redes de la empresa, impidiendo el acceso a sus servicios en línea. Aunque suelen usarse contra grandes corporativos, una pyme con poca capacidad de defensa puede quedar fuera de línea rápidamente ante un DDoS básico.
  • Robo de datos y explotación de vulnerabilidades. Accesos no autorizados a bases de datos, correos o sistemas internos para extraer información sensible (clientes, finanzas, propiedad intelectual). Estos ataques pueden aprovechar agujeros en aplicaciones desactualizadas o configuraciones débiles.
  • Ingeniería social y ataques internos. Más allá de la tecnología, los atacantes explotan la confianza: se hacen pasar por empleados o proveedores, o manipulan al personal para que revele contraseñas o realice transferencias fraudulentas. Incluso empleados negligentes o descontentos pueden filtrar datos internos.

En resumen, las PYMEs deben prepararse para enfrentar phishing, ransomware, malware, ataques a redes y servidores, así como amenazas internas.

Consecuencias económicas y operativas de los ciberataques

Las repercusiones de un ciberataque pueden ser letales para una pyme. Prácticamente todas las empresas afectadas reportan impactos severos: el 99.7% de las PYMEs que sufrieron un ataque en México registró algún tipo de consecuencia negativa.

Los más frecuentes son los costos de recuperación —operativos, técnicos y legales— mencionados por 42.1% de ellas como el daño mayor.

Estos costos pueden ser enormes. Según Lockton México, el costo promedio global de una brecha de datos continúa en niveles históricamente altos, y en México las pérdidas por delitos informáticos se estiman entre 3,000 y 5,000 millones de dólares al año.

De hecho, el 75.2% de las PYMEs encuestadas reportó que los ataques recientes han aumentado los daños a su imagen corporativa.

En el peor de los casos, la continuidad del negocio se ve amenazada. El tiempo promedio para restablecer las operaciones normales tras un ciberincidente grave es de 18 meses.

Muchas empresas en este período agotado de recursos financieros y confianza del mercado terminan cerrando sus puertas.

Por el contrario, las empresas que sí invierten en protección notan la diferencia: quienes implementan programas de capacitación y cultura de seguridad sufren menor daño reputacional y menores costos asociados.

En otras palabras, la falta de una estrategia de ciberseguridad sólida puede resultar más cara que la inversión en prevención.

Buenas prácticas de ciberseguridad adaptadas a PYMEs mexicanas

Afrontar esta realidad requiere que las PYMEs adopten medidas de protección realistas y efectivas. Entre las mejores prácticas más recomendadas se incluyen:

  • Capacitación continua del personal. Educar a empleados y directivos sobre riesgos básicos (phishing, ingeniería social, contraseñas seguras) es clave. Una cultura de seguridad digital reduce la probabilidad de errores humanos.
  • Contraseñas robustas y autenticación multifactor. Evitar credenciales por defecto o débiles, y habilitar MFA para sistemas críticos. Si un atacante logra robar una contraseña, el segundo factor impedirá el acceso no autorizado.
  • Actualización y parcheo constante. Mantener sistemas operativos, programas y firmware al día con parches de seguridad. Esto cierra vulnerabilidades conocidas que los atacantes podrían explotar.
  • Antivirus y soluciones básicas de protección. Disponer de software antivirus/firewall, aunque sea de bajo costo o gratuito, ayuda a detectar malware común. Platformas de nube o suites empresariales (como Google Workspace o Microsoft 365) ofrecen ya controles integrados que facilitan esta tarea.
  • Respaldos regulares (backups). Hacer copias de seguridad periódicas (diarias o semanales) de la información crítica en dispositivos externos o en la nube. En caso de ransomware u otro ataque destructivo, los backups permiten restaurar datos sin pagar rescate.
  • Segmentación de redes y controles de acceso. Dividir la red corporativa en subredes según funciones (finanzas, producción, invitados) y limitar accesos. Instalar cortafuegos perimetrales, actualizar claves de Wi-Fi y deshabilitar servicios innecesarios.
  • Planes de respuesta ante incidentes. Definir procedimientos claros de qué hacer ante un ataque: quién lo reporta, cómo aislar sistemas infectados, y planificar la recuperación. Sin protocolos, las empresas pierden tiempo valioso reaccionando de forma improvisada. Según expertos, implementar respaldo automático, monitoreo 24/7 y capacitación continua reduce considerablemente el impacto.
  • Uso de servicios administrados (MSP) o asesoría externa. Dado el bajo grado de madurez en ciberseguridad (solo 2% de empresas mexicanas alcanzan estado “maduro”), es recomendable buscar socios externos.

Implementar incluso algunas de estas prácticas puede marcar la diferencia. Medidas preventivas como respaldo automático de datos, monitoreo constante y capacitación continua pueden reducir significativamente el daño de los ataques y asegurar la continuidad del negocio.

La ciberseguridad pasa así de ser un “lujo” a una necesidad básica: una pyme que adopte buenas prácticas protege no solo sus datos sino también su reputación y estabilidad a largo plazo.

Rol de laptops empresariales, redes y servidores en la prevención

En el día a día de una pyme, tres elementos técnicos suelen marcar la línea entre riesgo y protección:

Laptops empresariales seguras

Dado el auge del trabajo a distancia, cada laptop corporativa es una extensión móvil de la empresa. Es vital que estas máquinas tengan sistemas operativos actualizados, cifrado de disco y herramientas de seguridad (antivirus y firewall habilitados).

Redes corporativas seguras y bien configuradas

La red interna de la empresa debe estar aislada y segmentada. Cada router o switch debe tener contraseñas fuertes (no las de fábrica) y firmware actualizado.

Se recomienda activar cortafuegos hardware en la entrada de Internet y, de ser posible, crear redes Wi-Fi separadas para invitados y es aconsejable realizar escaneos de vulnerabilidades periódicamente y deshabilitar servicios de red innecesarios (como el puerto 139 de Windows si no se ocupa).

Cada segmento de la red (administración, producción, visita) debe protegerse de forma independiente para que una brecha en un área no comprometa todo el sistema.

Servidores actualizados y gestionados

Muchos procesos clave de una pyme (contabilidad, facturación, archivos centrales) dependen de servidores locales o virtuales. Estos servidores deben contar con redundancia (dos copias de los mismos datos) y actualizaciones automáticas de parches.

En caso de alojar datos en la nube, comprobar que los proveedores también sigan buenas prácticas de ciberseguridad. En resumen, un servidor es un objetivo crítico; mantenerlo desprotegido o sin actualizaciones es invitar al desastre.

Fortalecer estos tres pilares (laptops, redes y servidores) ayuda a crear una base sólida de seguridad.

Una laptop bien protegida evita infecciones en origen, una red configurada correctamente impide desplazamientos laterales del atacante, y servidores actualizados preservan la información crítica.

Si la pyme combina estos cuidados con las prácticas generales antes mencionadas, estará en mejores condiciones de resistir los ataques, incluso en un entorno tan desafiante como el de 2026.

No esperes a ser víctima

En resumen, las PYMEs mexicanas son en 2026 el objetivo más frecuente de los ciberataques debido a su alta exposición digital y sus debilidades internas.

Las estadísticas indican que la mayoría ya ha enfrentado intentos de intrusión, y que las consecuencias pueden ser letales para el negocio. Sin embargo, también está en manos de cada empresa cambiar este panorama.

La ciberseguridad no es un gasto prescindible, sino una inversión estratégica. Adquirir buenas prácticas —como capacitar al personal, actualizar sistemas, reforzar laptops y redes, y realizar respaldos— no solo reduce las probabilidades de sufrir un ciberataque, sino que limita su impacto cuando ocurren. Las pymes que actúen hoy estarán mejor preparadas para 2026 y más allá.

Evalúa ahora tu exposición cibernética, implementa las recomendaciones básicas y considera la asesoría de expertos. Asegurar tu empresa significa proteger tu fuente de ingreso, la confianza de tus clientes y tu permanencia en el mercado.

Cada medida cuenta: desde un antivirus actualizado en cada laptop empresarial hasta un protocolo claro de respuesta a incidentes. El momento de fortalecer la seguridad es hoy, antes de que el próximo ataque te encuentre desprotegido.

La Crónica de Hoy 2026

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