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El “Superpeso” y el Costo Laboral en México: ¿Una amenaza para la competitividad mexicana?

Superpeso (Adolfo Vladimir)

En los últimos meses hemos visto una apreciación marcada del peso mexicano frente al dólar. El tipo de cambio pasó de rondar los 18.4 pesos por dólar en 2024, subir a cerca de 19 pesos en 2025 y luego retroceder hasta ubicarse alrededor de 17.9 pesos a mediados de marzo de 2026. Este comportamiento, bautizado popularmente como superpeso, ha alimentado la percepción de que la moneda está sobrevaluada y que México se ha vuelto “demasiado caro” para los compradores externos. La intuición detrás de esta idea es sencilla: con cada dólar hoy se pueden adquirir menos bienes y servicios producidos en México.

Uno de los canales más directos a través de los cuales el tipo de cambio influye en la economía es su impacto sobre la competitividad internacional. Ésta, en términos generales, depende de dos elementos: el tipo de cambio real —que incorpora la evolución de los precios relativos entre países— y los costos locales de producción. Para quien mira a México desde el extranjero, el tipo de cambio funciona como un precio agregado. Para los productores nacionales, en cambio, es igual de relevante entender cómo evolucionan los costos de producir en pesos y qué tan productivos son los factores que se emplean, en particular la mano de obra.

Por eso, para evaluar si el superpeso del primer trimestre de 2026 representa —o no— un riesgo para la economía mexicana, conviene revisar la evolución reciente de tres variables clave: el tipo de cambio real, el costo laboral y la productividad.

Tipo de cambio real

El tipo de cambio bilateral entre México y Estados Unidos no depende sólo del precio diario del dólar, sino también de la relación entre las inflaciones de ambos países. En los últimos años, la inflación anual promedio en México ha sido alrededor de dos puntos porcentuales mayor que la de Estados Unidos. Ello implicaría que, para mantener constante el poder de compra de un dólar en México, el peso tendría que haberse depreciado a ese ritmo. Pero esto no ocurrió.

Una forma sencilla de entender el tipo de cambio real es verlo como el tipo de cambio nominal “corregido” por la diferencia de inflación entre México y Estados Unidos. En la práctica, se toma el tipo de cambio de mercado y se lo ajusta sumando la inflación estadounidense y restando la mexicana. El resultado indica cuántos bienes y servicios mexicanos pueden comprarse con un dólar, no sólo por la paridad cambiaria, sino también por la evolución de los precios en ambos países.

Los datos del Banco de México, resumidos en el Gráfico 1, muestran que el valor estimado del tipo de cambio real para el primer trimestre de 2026 es el más bajo desde 2015, alrededor de 15% por debajo del promedio de la última década. En el gráfico, un índice más bajo equivale a un peso apreciado: exactamente la puerta de entrada al llamado superpeso.

Peso

Costo laboral en pesos y productividad en sectores exportadores

Para entender la competitividad, el tipo de cambio es necesario, pero no suficiente. También hay que mirar qué está ocurriendo dentro del país. El INEGI calcula el costo unitario de la mano de obra para distintos sectores industriales dividiendo el costo real de la masa salarial entre la productividad laboral. Esta medida permite observar cuántos recursos laborales se requieren para producir una unidad adicional de bienes, descontando la inflación y ajustando por eficiencia.

En el sector de fabricación de equipo de transporte, este indicador ha mostrado una notable estabilidad durante la última década. La productividad ha crecido de manera moderada desde 2018, suficiente para evitar que aumentara el costo laboral unitario incluso en periodos de mayores presiones salariales.

En la fabricación de equipo de cómputo y electrónicos, el comportamiento ha sido aún más favorable desde la perspectiva de la competitividad. A partir de 2020, la productividad registró un repunte mayor que el de la masa salarial real. El resultado fue una caída del costo laboral local de entre 10 y 15 puntos porcentuales en cinco años. Dicho de otro modo, cada peso gastado en salarios rinde hoy más en términos de producción que hace una década.

Peso

Para exportar, lo que importa es el costo en dólares

Para las empresas exportadoras, el costo laboral relevante no es el que se paga en pesos, sino su equivalente en dólares. Una forma de aproximarlo es combinar el costo laboral local con el tipo de cambio real. El Gráfico 2 resume esta medida para dos sectores clave: equipo de transporte y electrónicos, motores tanto de la manufactura mexicana como del comercio con Estados Unidos.

A pesar de las fluctuaciones cambiarias y de los aumentos salariales, los costos laborales reales en dólares se mantienen muy por debajo de los niveles observados entre 2005 y 2009.

• En equipo de transporte, el índice alcanzaba valores cercanos a 100 en los primeros años del periodo, mientras que hoy ronda los 90 puntos.

• En electrónicos, el nivel actual está cerca de 75. Es más alto que los mínimos de 2015-2016, pero sigue siendo bajo en el contexto de la última década.

¿Entonces, el superpeso es un problema?

Tomando en conjunto la evidencia disponible, el superpeso no ha eliminado la ventaja laboral de México en sectores industriales clave. Esta ventaja se sostiene por dos razones principales: los aumentos de los salarios reales han sido relativamente moderados y las mejoras en productividad han compensado buena parte de los costos crecientes. Esto muestra que un peso relativamente fuerte puede, al menos por ahora, coexistir con una industria exportadora competitiva y con una participación creciente en las cadenas de valor de Norteamérica.

Análisis de especialistas de la Universidad Iberoamericana son presentados a nuestros lectores cada 15 días en un espacio que coordina el Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, CDMX
Comentarios: pablo.cotler@ibero.mx
El autor es profesor-investigador y Director del Departamento de Economía (Se agradece el apoyo a esta investigación realizado por María Gamboa, becaria en el Departamento de Economía de la IBERO-CDMX.).

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