Negocios

Contrario a lo que presume el gobierno, el empresariado del país alerta que la elevada incertidumbre por la inseguridad, un débil estado de derecho y política exterior, será complicado que la inversión se acelere.

Congela IP optimismo gubernamental de crecimiento; “motores de la economía apagados”

Dinero en efectivo
Inversión estancada en el país (Cuartoscuro / Crisanta Espinosa Aguilar)

El sector empresarial del país le puso hielo al optimismo del gobierno federal y las expectativas de crecimiento que perfila a través de los “precriterios” para el 2027, pues recalcó que los motores del crecimiento en México como consumo, empleo e inversión pública y privada en sectores estratégico, se mantienen apagados y no hay indicios de que se reactiven en el corto y mediano plazo.

“Las expectativas siguen siendo de debilitamiento en tanto no se consolide un entorno de negocios en el que los problemas de inseguridad, débil estado de derecho y factores de política exterior, faciliten la inversión. Evidentemente esto no será en el corto plazo”, advierte el empresariado a través de su Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Contrario a lo que presume el gobierno federal, el empresariado del país, advierte que “en un ambiente de elevada incertidumbre como consecuencia de la preocupación por los posibles efectos de un ambiente de alta inseguridad, débil estado de derecho y aspectos de política exterior, será complicado generar incentivos para que la inversión se acelere”

EXPECTATIVAS DEBILITADAS

El centro de análisis del Sector empresarial del país recordó que el documento de Precriterios del gobierno federal para el 2027, la economía mexicana retomará un mayor dinamismo este y el próximo año, respaldado por el consumo, el empleo y la inversión pública y privada en sectores estratégicos.

Sin embargo—aclaró el CEESP-justo estos indicadores son los que hasta ahora muestran un importante debilitamiento y pocas expectativas de una mejora importante en el corto y mediano plazos.

Recordó que el INEGI informó que en enero la inversión fija bruta se contrajo 1.1% respecto al mes previo, después de tres meses consecutivos al alza. De esta manera, en su comparación anual mostró una disminución de 2.2%, con lo que acumuló diecisiete meses consecutivos a la baja.

Ello mientras el gasto público en inversión física, que refleja el desembolso presupuestal en infraestructura, registró una caída anual de 30.3% en el mismo mes. Lo preocupante es que para el primer bimestre del año el gasto en inversión física acumuló una caída de 44.9%.

“ En un ambiente de elevada incertidumbre como consecuencia de la preocupación por los posibles efectos de un ambiente de alta inseguridad, débil estado de derecho y aspectos de política exterior, será complicado generar incentivos para que la inversión se acelere”, estableció

En el caso del consumo privado, que es otro importante motor del crecimiento, aún no se percibe claramente una recuperación sostenida.

CONSUMO A LA BAJA

El CEESP recalcó que durante enero el consumo privado disminuyó 1.6%, significativamente por arriba de la estimación oportuna del INEGI que anticipaba una disminución de 0.6%.

Este comportamiento –agregó--respondió a una caída mensual de 0.7% en el consumo de bienes y servicios de origen nacional y de la baja de 6.8% en el consumo de bienes importados.

Asimismo, la mayor proporción de la población ocupada se concentra en los rangos salariales más bajos. Mientras que al cierre de 2018 el 20% de la población ocupada percibía hasta un salario mínimo, en febrero del presente año el porcentaje superó más del 50%.

“Las expectativas siguen siendo de debilitamiento en tanto no se consolide un entorno de negocios en el que los problemas de inseguridad, débil estado de derecho y factores de política exterior, faciliten la inversión. Evidentemente esto no será en el corto plazo”, aseveró

Tendencias